Esta noche, lunes 15 de junio a las 21:00, el Mundial nos ofrece uno de los primeros grandes enfrentamientos de esta edición. El Bélgica-Egipto tiene todo lo que se espera de un Mundial: equipos de alto nivel, un enfrentamiento de estilos y filosofías, jugadores emblemáticos e historias que recordaremos durante años.

Todas las miradas estarán puestas en Kevin De Bruyne y Mohamed Salah, dos de los mejores jugadores de la última década que se acercan al final de su carrera y que quizá tengan una última oportunidad de dejar huella en la historia del Mundial.

  • Kevin De Bruyne, que cumplirá 35 años el 28 de junio, se perdió gran parte de la última temporada con el Nápoles debido a una lesión. Y cuando pudo jugar, no llegó a recuperar del todo su mejor nivel.
  • Con la selección belga, en cambio, parece haber recuperado toda su forma, tanto en la fase de clasificación para el Mundial, donde marcó seis goles en seis partidos, como en los amistosos disputados estas últimas semanas.
  • Una vez más, será el director de juego de Bélgica durante el torneo, el «farol» del centro del campo y el encargado de realizar proezas para poner a sus compañeros en camino hacia la portería.

Por su parte, Mohamed Salah cumple hoy 33 años, y este Mundial será un poco diferente para él. Más que un nuevo reto, supone sobre todo una oportunidad para reconciliarse con una competición con la que, hasta ahora, ha mantenido una relación complicada.

  • En 2018, Salah llegó al Mundial medio lesionado, tras una entrada de Sergio Ramos en la final de la Liga de Campeones, y no pudo evitar que Egipto quedara eliminado ya en la fase de grupos. Cuatro años después, en 2022, se perdió el torneo porque su país no se había clasificado.
  • Aunque es el máximo goleador de todos los tiempos de Egipto y ha ganado dos veces el título de mejor futbolista africano del año, Salah nunca ha ganado ningún título con la selección nacional.
  • En la Copa Africana de Naciones, llegó dos veces a la final, pero cayó derrotado en ambas ocasiones. También disputó una vez el partido por el tercer puesto, sin conseguir tampoco la victoria.

Ni De Bruyne ni Salah llegan al Mundial en las mejores condiciones, pero a veces los grandes campeones en declive logran superar las limitaciones de su físico perfeccionando un juego más inspirado. Por eso hay que seguir a De Bruyne y a Salah durante este Mundial: quién sabe si no vivirán un Mundial sublime, como el de Laudrup en 1998 o el de Zidane en 2006, dos campeones que, en esas ediciones, nos ofrecieron sus magníficas despedidas del fútbol.

El interés que suscita el partido entre Irán y Nueva Zelanda, que se disputará a las 3 de la madrugada (hora de Madrid), tendrá menos que ver con el fútbol y más con la geopolítica.

  • La selección iraní llegó ayer a Estados Unidos por primera vez, tras haber tenido que trasladar su concentración a México en los últimos meses, oficialmente por motivos de seguridad.
  • En la primera rueda de prensa celebrada en Los Ángeles, el seleccionador Amir Ghalenoei se mostró bastante diplomático y mantuvo un discurso moderado: «Espero que el fútbol aporte alegría y entretenimiento y que acerque a los países. Simplemente estamos contentos de estar aquí».
  • Aunque, al principio, el delegado de la FIFA había invitado a los periodistas a formular preguntas «únicamente sobre el partido», el capitán del equipo, Mehdi Taremi, no se contuvo y se refirió al ambiente hostil que se encontró en Estados Unidos: «Noté las tensiones nada más llegar; desde luego, no he vivido la misma experiencia maravillosa que en los últimos Mundiales».
  • Taremi destacó que Irán no era el único que se había enfrentado a la falta de hospitalidad de Estados Unidos, y que el problema era generalizado: «Varios países han tenido problemas con los visados y los cambios de campos de entrenamiento. Incluso algunos árbitros han sufrido las consecuencias», refiriéndose al caso del árbitro somalí Artan, a quien se le denegó la entrada en el aeropuerto de Miami.

Esta noche a las 3:00 (serán las 18:00 en Los Ángeles), será interesante ver con qué estado de ánimo saltará al campo Irán. ¿Pagará la selección iraní el precio de las tensiones relacionadas con la situación política de su país, o encontrará en ellas, por el contrario, una fuente de motivación adicional?

Algunas observaciones y aspectos destacados

  • Ayer, Curazao cayó por 7-1 ante Alemania, lo que ha dado nuevos argumentos a quienes no ven con buenos ojos la ampliación del Mundial a 48 equipos. La semana pasada, fue el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, quien criticó el nuevo formato: «Tenemos una cantidad enorme de partidos totalmente carentes de interés».
  • Las federaciones de Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán, la República Democrática del Congo, Haití, Argelia, Túnez, Marruecos, Egipto, Ghana, Senegal, Sudáfrica y Costa de Marfil han respondido a estas declaraciones con un comunicado conjunto: «El fútbol no pertenece a un grupo reducido de naciones. Su fuerza proviene de su universalidad […] Para muchos países, la participación en la Copa del Mundo no es sólo un objetivo deportivo. Es un momento que inspira a una generación, acelera el desarrollo del fútbol y crea recuerdos que duran toda la vida. Cada partido tiene un significado para millones de personas en todo el mundo».

¿Se están enamorando los turistas europeos de la América rural?

  • Eso es lo que parece, a juzgar por la cantidad de publicaciones entusiastas que han proliferado en las redes sociales desde el inicio del Mundial.
  • Los turistas que recorren el país en coche (y que no tienen problemas con el visado) descubren las peculiaridades de la América profunda y sus costumbres alimentarias: los restaurantes de comida rápida abiertos hasta tarde, las raciones abundantes, las gasolineras perdidas en medio del campo que sirven comida y bebida a la una de la madrugada, la música country en la radio —y parecen encantados—.
  • En medio de tantas malas noticias sobre la falta de hospitalidad del principal país anfitrión, al menos algunos en Estados Unidos se lo pasan bien.

Para que los jugadores puedan hidratarse durante los partidos, en este Mundial se han previsto dos pausas obligatorias en el minuto 22 de cada mitad. 

  • Para muchos comentaristas y aficionados, estas pausas son demasiado largas e interrumpen el momento emotivo y táctico de los encuentros, lo que, de hecho, convierte un partido de dos tiempos en uno de cuatro, «desnaturalizando» el fútbol.
  • Las principales críticas se centran en que estas pausas se mantienen incluso cuando no serían necesarias (por ejemplo, cuando los partidos se disputan en estadios con aire acondicionado donde la temperatura es ideal) y en que parece haber detrás de ello una razón principalmente comercial: las pausas crean espacios publicitarios adicionales para las cadenas de televisión.
  • En definitiva, ¿se trata de otro giro ultraliberal más de la FIFA de Infantino? La sospecha se reforzó sobre todo tras el partido entre Estados Unidos y Paraguay, cuando se grabó al cuarto árbitro echando un vistazo a su tableta antes de dar luz verde para reanudar el juego, como si estuviera esperando a que terminaran los anuncios.