Tras las victorias de Inglaterra ante Noruega y de Argentina ante Suiza, ya se ha completado el cuadro de las semifinales. Los partidos Francia–España e Inglaterra-Argentina enfrentarán a las cuatro selecciones «favoritas» del inicio del torneo.
- Es poco habitual que en las semifinales del Mundial no haya al menos un equipo sorpresa.
- Hace cuatro años fue Marruecos; en 2018, Croacia; en 2014, los Países Bajos; y en 2010, Uruguay.
Así, cuarenta y cuatro selecciones han quedado eliminadas y, para algunas de ellas, ha llegado el momento de analizar la derrota. Algunos, como Egipto, achacan su eliminación a una conspiración destinada a favorecer a Argentina; otros, como Cabo Verde o la República Democrática del Congo, han sido recibidos con entusiasmo y celebraciones a su regreso a casa.
Y luego está Brasil, cinco veces campeón, donde muchos aficionados y comentaristas han empezado a elaborar la teoría más compleja y detallada para explicar por qué la selección quedó eliminada tan pronto.
- Así, hace unos días, un artículo del Times que se hizo viral explicaba que, para muchos brasileños, la eliminación de la selección ante Noruega se debía al auge del evangelismo en detrimento del catolicismo.
- El tema es complejo y delicado, pero muchas personas han intervenido para defender sus argumentos.
- Un mensaje con fecha del 7 de julio, que ha sido visto casi 8 millones de veces en X, afirma: «Brasil era mejor cuando sus jugadores eran mujeriegos, borrachos y estaban en mala forma. En otras palabras, cuando se comportaban como católicos».
- Este mensaje, publicado por un usuario con la marca de verificación azul que se presenta como el «Centro de Estudios sobre la Civilización Hispano-Católica y la Geopolítica Panibérica», termina con una advertencia: «La esterilización evangélica protestante ha empobrecido su fútbol, ha echado a perder su samba y ha aniquilado su estilo».
Brasil cuenta con la mayor comunidad católica del mundo y, sin embargo, desde 2002, año de su última victoria en el Mundial, el país ha experimentado una transformación significativa: en aquel momento, alrededor del 80% de la población se declaraba católica, pero ese porcentaje se ha reducido a aproximadamente el 55% según el último censo.
- Al mismo tiempo, mientras que en 2002 sólo el 15% de la población brasileña era evangélica o protestante, este porcentaje supera ahora el 25%.
- Para hacer las cosas más interesantes, pero también más complejas, el auge del evangelismo está estrechamente relacionado con el giro hacia la derecha del país.
- La mayoría de los evangélicos brasileños pertenecen al movimiento neocarismático o neopentecostal, una corriente protestante ultraconservadora que se opone sin concesiones al aborto, a los derechos de las personas LGBT+ y al feminismo.
- Esta confesión se centra en la lectura de la Biblia, considerada como incuestionable y que no debe ser interpretada.
- Por eso las iglesias pentecostales no reconocen ninguna autoridad religiosa e incluso toleran actitudes agresivas y verbalmente violentas hacia aquellos a quienes consideran adversarios.
Las corrientes fundamentalistas cristianas han encontrado fácilmente un terreno común con el programa político populista de derecha de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2023. Sus proyectos de sociedad coinciden, en particular, en el apoyo a la legalización de las armas y en la proximidad a posturas anticientíficas.
- El propio Bolsonaro se sumó a esta tendencia al dejarse bautizar en 2016 por un pastor evangélico en las aguas del Jordán, en Israel, al inicio de la campaña electoral.
- El apoyo de la Iglesia evangélica, fundamental para su victoria en 2018, siguió siendo fuerte en las elecciones de 2022, que Bolsonaro acabó perdiendo frente a Lula. Ni siquiera su desastrosa gestión de la crisis del Covid había hecho mella en ese apoyo: tanto Bolsonaro como el núcleo duro del pentecostalismo brasileño tenían, de hecho, una visión negacionista de la pandemia.
- Consciente del peso electoral de la comunidad evangélica, Lula tuvo que dedicar mucho tiempo, durante la campaña electoral de 2022, a desmentir las noticias falsas que circulaban por Internet y que le atribuían una aversión radical hacia la religión.
- Tras reunirse con algunos líderes progresistas del movimiento, Lula llegó incluso a firmar un documento en el que se comprometía, en caso de victoria, a preservar la libertad de culto, a defender el papel central de la familia y a no interferir políticamente en la práctica de la fe.
El protestantismo se ha extendido ampliamente entre los futbolistas brasileños, hasta tal punto que 20 de los 26 miembros de la selección nacional que participan en el Mundial se declaran evangélicos.
- Entre ellos se encuentra Neymar Jr., el futbolista más emblemático de la Seleção de la última década. Conocido por su reputación de playboy, se ha convertido en un embajador del puritanismo desde su bautismo en 2017, y sus redes sociales se han llenado de citas bíblicas.
- Endrick, uno de los miembros más jóvenes y con más talento del equipo, es también un evangélico practicante. En sus entrevistas, suele decir cosas como: «Lo más importante para mí es hablar con Dios, rezar y mantener la serenidad».
- Tras la derrota ante Noruega, en la que falló una ocasión de gol en la segunda parte, Endrick declaró haber hablado con Dios, sin ningún remordimiento: «Fue un momento en el que podría haberlo hecho mejor, pero le doy las gracias a Dios por haberme dado esta oportunidad».
- Para quienes critican la influencia del evangelismo en el fútbol, el problema radica en esta actitud: es peligrosamente derrotista y fatalista.
- «Me gustaría que los jugadores de la selección brasileña tuvieran el sentimiento de culpa católico: el perdón de los pecados, el arrepentimiento, la penitencia», escribe, por ejemplo, el periodista deportivo Pedro Rosano. «El sentimiento de culpa evangélico es demasiado conformista y permisivo; lo delegan todo a Dios y no asumen ninguna responsabilidad».
Así, se echa en falta a aquella selección brasileña que antaño dominaba el terreno de juego y cuyos jugadores distaban mucho de ser cristianos ejemplares.
- Según el Times, Carlos Alberto Torres, capitán de la selección campeona del mundo en 1970 —considerada por muchos como la mejor selección nacional de todos los tiempos—, habría revelado en una entrevista antigua la «receta del éxito» de aquel equipo: un equilibrio entre «el fútbol, la samba y las mujeres guapas».
André Pagliarini, historiador especialista en América Latina de la Universidad de Luisiana, va más allá y señala que «las generaciones de oro del fútbol brasileño procedían de una cultura que valoraba el colectivo y la idea de que el equipo primaba sobre el jugador individual».
- Este espíritu se estaría desvaneciendo, sobre todo debido a un evangelismo que hace hincapié en el interés individual.
- Al igual que otras confesiones derivadas del protestantismo, el evangelismo cuenta entre sus principios fundamentales la relación personal del fiel con Dios, la responsabilidad individual en la fe y la lectura de la Biblia sin ningún intermediario.
- La correlación entre el protestantismo y el individualismo no es algo nuevo desde este Mundial. Max Weber ya había identificado, a principios del siglo XX, en ciertas ideas protestantes el detonante del desarrollo de un «espíritu capitalista».
Según Brian Mier, un periodista estadounidense que ha vivido 28 años en Brasil, la proliferación del evangelismo puritano en el país también ha erosionado la tradición de la samba. Un rito, mucho antes que un ritmo, nacido del sincretismo entre el catolicismo de los colonos y las religiones africanas.
- La letra de la samba era obscena, cruda y llena de dobles sentidos. Todo el mundo la bailaba en las favelas, y los futbolistas trasladaban esa faceta de la identidad brasileña al campo.
- En los años 90, si un jugador tenía talento para el regate, se decía que tenía la «samba no pé»: la samba en los pies.
- Durante décadas, se ha dicho que los mejores futbolistas brasileños tenían la «ginga»: no corrían, sino que se balanceaban al ritmo que ellos mismos marcaban. La ginga es el movimiento básico de la capoeira, marcado por el ritmo del berimbau, un instrumento musical que trajeron a Brasil los esclavos africanos.
- Mier señala que la difusión del puritanismo promovida por las iglesias evangélicas ha cambiado las reglas del juego: a principios del nuevo milenio, la samba empezó a ser sustituida por un género musical romántico que elimina toda referencia a las deidades afrobrasileñas. También se ha puesto en marcha un proceso de borrado en lo que respecta al jongo, la capoeira y otras tradiciones vinculadas a los sistemas religiosos sincréticos.
Para algunos, el impacto del evangelismo en la crisis de la Seleção es aún más sencillo. No es una cuestión de sociología, sino de simple nacionalismo: el problema es que esta religión se ha importado de Estados Unidos, un país donde la tradición futbolística está poco arraigada. «Si rezas como un gringo, juegas como un gringo», reza un meme que se ha hecho famoso estos últimos días.