Louis de Catheu


Para el economista de Harvard, la era de la hiperglobalización está desapareciendo: los imperativos de seguridad nacional ya han empezado a dictar las nuevas reglas económicas mundiales. Creyendo que perseguimos los mismos objetivos, cultivamos líneas de confrontación -como demuestra la abierta estos días entre Bruselas y Washington-. ¿Cómo podemos evitar que el nuevo paradigma sea peor que el anterior?

Por primera vez traducido y comentado en español, publicamos el discurso del método de Brian Deese, Director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, sobre la estrategia industrial estadounidense en la era Biden. Más allá de los efectos del anuncio, muestra cómo la acción de esta administración pretende transformar en profundidad las estructuras productivas en Estados Unidos.

Antes del anuncio de las nuevas sanciones contra el sector de los semiconductores chinos, el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, definió en un discurso clave las principales líneas de la administración Biden en materia de soberanía y competencia tecnológica. Para que se vislumbre la forma de la rivalidad sino-estadounidense en los próximos años, lo traducimos por primera vez al español -comentado línea por línea-.

Este verano se ha producido una gran ruptura en Estados Unidos. Con el Inflation Reduction Act, Washington ha colocado la ambición climática del lado de la política industrial verde, con la esperanza de construir coaliciones de intereses económicos y sociales en torno a su enorme programa. Aunque en Europa el mercado del carbono sigue siendo el principal instrumento de la Unión, las implicaciones de esta divergencia de método parecen inmensas. Hay que estudiarlas detenidamente.

La rivalidad entre China y Estados Unidos estructura el mundo. Para entender la dinámica de esta competencia, hay que llegar al corazón de la matriz tecno-nacionalista de las dos potencias. Orientado en las nuevas tecnologías, el capitalismo político de Washington tiene una larga historia, de invariantes y puntos de inflexión, y puede que estemos viviendo uno de ellos.