¿Qué debemos entender por «capitalismo político»? 

Alessandro Aresu

El término fue acuñado por Max Weber. En Economía y sociedad, Weber introduce el concepto de «capitalismo político» o «capitalismo de orientación política» para describir los antiguos sistemas en los que el poder político y las exigencias económicas están estrictamente vinculados1.

¿Por qué es importante esta noción hoy en día?

Filósofo italiano, asesor de diversas instituciones y director científico de la Escuela de Políticas Públicas de Roma. Su último libro, Le potenze del capitalismo politico. Stati Uniti e Cina fue publicado en italiano por La nave di Teseo en 2020. Co-dirige la serie «Capitalismos políticos en guerra».

En un capítulo de Politiques de l’interrègne, así como en un libro que publiqué en italiano2, intenté articular esta noción con una tendencia contemporánea que no puede escaparse de la atención de cualquiera que observe detenidamente las fracturas contemporáneas: la utilización política del comercio, las finanzas y la tecnología; la designación de industrias y empresas estratégicas como «enemigas» por su situación geográfica o su propiedad; la competencia en las organizaciones internacionales de normalización; la intromisión de las burocracias de seguridad nacional en las libertades económicas. Estos elementos, que se encuentran en distintos niveles de predominio y que indican una profundidad diferente del nacionalismo económico, se acentúan en conflictos como el que enfrenta a Estados Unidos y China.

Louis de Catheu

De hecho, estamos presenciando una profunda transformación de la economía mundial hacia una mayor consideración de la autonomía nacional y de los objetivos de seguridad. Desde la crisis de Covid-19, la seguridad de las cadenas de suministro es una prioridad para Estados Unidos3 y para la Unión4, que tratan de reforzar su control sobre ellas. Esto se refleja en numerosos llamados e iniciativas de deslocalización o «friend-shoring«5

Analista en una institución pública francesa. Especialista en políticas públicas en el ámbito digital y de las nuevas tecnologías.

Esto se ve reforzado por la conciencia de los riesgos digitales y físicos para las cadenas de suministro, cosa que el sabotaje de los gasoductos Nord Stream, el 26 de septiembre, demostró dramáticamente. También existe un gran interés por parte del Estado en tecnologías que pueden tener profundas implicaciones en asuntos militares y económicos. Se elaboran planes estratégicos, se invierten fondos públicos y las políticas industriales y de investigación vuelven al primer plano de la acción pública. Deben estudiarse detenidamente para comprender la estructura del enfrentamiento. El «panorama general» de la guerra en Ucrania, como lo describe Alain Frachon, puede verse en los discursos de Jake Sullivan, el poderoso Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, o de Brian Deese, Director del Concejo Económico Nacional de la Casa Blanca.

Si dejamos a un lado los efectos ópticos de la situación actual, podemos ver que la interacción entre la seguridad nacional y la economía no es un fenómeno nuevo. ¿De qué manera el «capitalismo político» constituye un elemento singular y estructurador? 

Alessandro Aresu

Por supuesto. La segurización6 de la economía no es nueva. En el siglo XIX, Gran Bretaña ya había establecido controles sobre la tecnología y la mano de obra para mantener su preeminencia económica. En el periodo de entreguerras, el régimen de sanciones evolucionó desde el bloqueo aliado durante la Gran Guerra hasta el Artículo 16 del Pacto de la Sociedad de Naciones7. Durante la Guerra Fría, las potencias occidentales establecieron un sistema multilateral de control de las exportaciones con la creación del Comité de Coordinación para el Control Multilateral de las Exportaciones (CoCom).

’94 Million Years of Collectivism’, Video Study (2022), Jonas Staal, 13:14 min, extracto

Sin embargo, desde la caída de la URSS hasta mediados de la década de 2010, las élites occidentales estuvieron a favor de la idea del «comercio blando». En el campo del desarrollo tecnológico, la mayoría se ha apropiado de la perspectiva tecnoglobalista, que es, fundamentalmente, kojeviana: la tecnología es un bien público global; los beneficios de la ciencia se distribuyen para toda la humanidad y contribuyen a una profunda convergencia, administración y a un Estado homogéneo.

En cuanto al comercio, la integración de China y Rusia en la Organización Mundial del Comercio se consideró el camino más corto hacia su liberalización y democratización. En el año 2000, por ejemplo, Bill Clinton pudo decir: «Sabemos cuánto ha cambiado Estados Unidos por el Internet y eso que ya somos una sociedad abierta. Imagínense cuánto podría cambiar China. No cabe duda de que China intentará controlar el Internet. ¡Buena suerte con eso! Es un poco como intentar clavar gelatina en la pared». En aquel momento, estas palabras habían sido recibidas con las risitas satisfechas de los estudiantes de Baltimore. Veinte años después, esa risa tiene un sabor amargo…

Podemos replantear la pregunta en otro sentido: ¿por qué estamos abandonando esta actitud y estas representaciones a favor de la apertura y la globalización?

Louis de Catheu

Varios factores contribuyen a la reafirmación del capitalismo político. El ascenso al poder de China, «el Estado del Partido», que nunca ha abandonado su alto nivel de simbiosis entre el poder político, sus objetivos y los actores económicos, los grandes desequilibrios en el comercio y la inversión internacionales, que favorecen las tensiones, como lo ilustra la obsesión de Trump con el déficit comercial de Estados Unidos, la salida de los combustibles fósiles, la creciente necesidad de materias primas y, más ampliamente, la lucha contra el cambio climático que crean nuevas líneas de fractura.

Esta evolución provoca y refuerza cambios en los discursos y las representaciones. En particular, vemos la importancia que adquieren el tecnonacionalismo y la seguridad económica en las preocupaciones de los dirigentes. Así, la serie estudiará las justificaciones que se han dado para abandonar la hiperglobalización y la confianza a favor de una economía mejor vinculada con los objetivos de seguridad nacional: para la Casa Blanca de Biden, la ciencia y la tecnología no se consideran bienes públicos a los que cada nación puede contribuir en beneficio de todos (la apertura se compara, aquí, con la complacencia), sino un activo clave en la competencia internacional, del que es posible apropiarse y que, por lo tanto, debe protegerse. La tecnología y la ciencia pasan a estar, en las representaciones, íntimamente ligadas a la nación estadounidense. 

’94 Million Years of Collectivism’, Video Study (2022), Jonas Staal, 13:14 min, extracto

En el centro de esta transformación, están China y Estados Unidos…

Sí. En la actualidad, ambos países compiten ferozmente en el campo del comercio y la tecnología. La inteligencia artificial, la computación cuántica, la biotecnología, las baterías y los semiconductores se identifican como » critical technologies » en la Casa Blanca8. Por ello, se están movilizando ingentes recursos para su desarrollo, con el objetivo de obtener una ventaja estratégica en asuntos civiles y militares. Tomando la medida de las inversiones estratégicas del Estado chino, simbolizadas por el plan Made in China 2025, los responsables de Washington recurren, así, de nuevo al instrumento de la política industrial, con la reciente adopción de la CHIPS and Science Act y de la Inflation Reduction Act. 

¿El capitalismo político también se expresa en forma de guerra tecnológica?

Alessandro Aresu

Sí, a esta dimensión desarrollista de las políticas públicas, se añade otra más restrictiva y conflictiva. El énfasis en la seguridad de la cadena de suministro está dando lugar a esfuerzos para desacoplar las economías occidental y china. Se están realizando esfuerzos para diversificar el suministro de materias primas clave, incluidas las tierras raras, el cobalto, el litio y el níquel. En los componentes de gama alta, Estados Unidos utiliza su dominio de la cadena de suministro de semiconductores para ponerle trabas a la industria china al negarle el acceso a la propiedad intelectual y a la maquinaria esencial que necesita para funcionar y crecer. En tecnología, presenciamos una lucha en torno a redes 5G con resultados muy diferentes en el Oeste y el Sur. TikTok aún se ve como un riesgo para la seguridad en Estados Unidos (y fue prohibido en un mercado clave como la India), mientras que China intenta independizarse de los sistemas operativos occidentales y avanza en sus ideas para una nueva Internet. Estas señales más o menos débiles ayudan a trazar el mapa de los cambios tectónicos que definen la geopolítica del interregno.  

’94 Million Years of Collectivism’, Video Study (2022), Jonas Staal, 13:14 min, extracto

¿Qué ocurre con las demás potencias que se encuentran atrapadas en medio de esta guerra del capitalismo político chino y estadounidense? 

Louis de Catheu

Dado el tamaño de las economías estadounidense y china, la creciente competencia entre ambas está configurando el escenario internacional en el que deben maniobrar otras potencias. Para muchos países, parece que surge la necesidad de elegir entre el mercado chino, por su tamaño y perspectivas, y Estados Unidos, también un mercado enorme y, para muchos, un aliado y garante de seguridad. Este último está ejerciendo una importante presión  sobre algunos de sus aliados para que sigan su política, por ejemplo, pidiéndoles que les prohíban a Huawei y a ZTE las redes 5G para ser considerados aliados de confianza con los que se pueda compartir inteligencia.

En el campo de los semiconductores, ha introducido controles unilaterales de exportación que repercuten en sus aliados cuando utilizan componentes estadounidenses. Esto ha creado algunas fricciones con potencias de semiconductores como Países Bajos (donde se encuentra ASML), Japón9, Corea del Sur y Taiwán y el futuro de iniciativas multilaterales como la propuesta «Chip 4 Alliance» aún es incierto. Estados Unidos sigue intentando que sus aliados compartan su mismo nivel de aprensión hacia China. 

’94 Million Years of Collectivism’, Video Study (2022), Jonas Staal, 13:14 min, extracto

Alessandro Aresu

Las potencias atrapadas entre China y Estados Unidos intentan labrarse sus propios caminos independientes. La Unión intenta reforzar sus capacidades industriales y desarrollar su autonomía en materia de minerales críticos10, pero aún está por demostrarse la capacidad de su sector industrial, sobre todo, el de automóviles, para estar a la vanguardia de la innovación. En cualquier caso, necesita rearmarse intelectualmente, que es el propósito de esta serie de publicaciones semanales. 

¿Se ha convertido el no alineamiento en una nueva palanca de negociación?

Para algunos países, la desvinculación se ve como una oportunidad que hay que aprovechar en una competencia por atraer grandes proyectos industriales. El primer ministro Modi ha elogiado el dinamismo y la capacidad manufacturera de su país, que podría convertirse en un nuevo centro de «ubicaciones favorables»11. La presencia de empresas taiwanesas en el subcontinente es cada vez mayor, como Foxconn, que fabrica Iphones12. Tratando de no tomar partido, el Modi también se pronunció a favor de cadenas de suministro confiables en la reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai, en septiembre de 202213. Rusia, con el armamentismo de sus vastas reservas de combustibles fósiles, con los vínculos entre su aparato de seguridad nacional y las empresas, con la (fallida) campaña de sustitución de importaciones y con las dificultades de su industria armamentística, también proporcionará un interesante estudio de caso sobre el capitalismo político y sus posibles fallos. 

’94 Million Years of Collectivism’, Video Study (2022), Jonas Staal, 13:14 min, extracto

¿Qué repercusiones puede tener el aumento de los imperativos políticos y de seguridad en el funcionamiento de la economía mundial? 

Alessandro Aresu

El aumento de las demandas de seguridad nacional en el sistema multilateral de comercio, incluida la cláusula de seguridad nacional del Artículo XXI del GATT, así como el refuerzo de los controles de inversiones extranjeras muestran claramente que el comercio y la tecnología están cada vez más sujetos al requisito de seguridad. En esta nueva fase de la globalización, la mayoría de los Estados afirman seguir abiertos a los negocios y a la inversión extranjera, mientras que, al mismo tiempo, muchas empresas tienen que notificar a los gobiernos y obtener su aprobación cuando compran acciones en una larga lista de sectores estratégicos. Un mecanismo de control de inversiones salientes, que se está debatiendo en Estados Unidos, podría limitar aún más los flujos de capital.   

Louis de Catheu

Algunos sectores, recursos y tecnologías han recibido una atención política especialmente intensa. La mayoría de ellos están relacionados con la transición ecológica y la transición digital.  Algunos son anteriores, como los minerales y, en particular, las tierras raras. Otros son productos de alta tecnología, como semiconductores o baterías. Por ello, en esta serie, trataremos de entender las cadenas mundiales de suministro, los activos de cada actor y los posibles cuellos de botella, como ya empezó a hacerlo el Grand Continent con los semiconductores. En esta competencia, los Estados intentan darle forma a un campo creado por empresas, laboratorios de investigación, foros de normalización y consumidores. Necesitamos comprender este campo de batalla para entender cómo se desarrolla este conflicto, del mismo modo que necesitamos analizar las capacidades en baterías, química, robótica industrial y en otros sectores industriales estratégicos.    

Notas al pie
  1. Max Weber, Wirtschaft und Gesellschaft, Mohr, Tübingen, 1922
  2. Alessandro Aresu, Le potenze del capitalismo politico. Stati Uniti e Cina, Milano, La Nave di Teseo, 2020
  3. Joe Biden, Executive Order on America’s Supply Chains, 24 febrero 2021
  4. Comisión Europea, EU strategic dependencies and capacities : second stage of in-depth reviews, SWD(2022) 41 final, 22 febrero 2022
  5. Christopher Condon, Heejin Kim y Sam Kim, Yellen Touts ‘Friend-Shoring’ as Global Supply Chain Fix, Bloomberg, 18 julio 2022
  6. El término securitización, introducido por Ole Wæver en 1993, se refiere al proceso por el cual las élites políticas, a través de su discurso, identifican ciertas cuestiones y acontecimientos como problemas de seguridad. Véase Ole Wæver, Securitization and desecuritization, Centre for Peace and Conflict Research, Copenhague, 1993.
  7. Nicholas Mulder, The Economic Weapon. The Rise of Sanctions as a Tool of Modern War. New Haven, Yale University Press, 2022
  8. National Science and Technology Council, Critical and Emerging Technologies List Update, febrero 2022
  9. Bloomberg, Biden’s Chip Curbs Outdo Trump in Forcing World to Align on China, 13 novembre 2022
  10. Thierry Breton, Critical Raw Materials Act : securing the new gas & oil at the heart of oureconomy, 14 septiembre 2022
  11. Mint, Modi positions India as alternative to China in global supply chain, 3 septiembre 2020
  12. Mathieu Duchâtel y Sana Hashmi, An Alternative Supply Chain in India ? Taiwan’s Experience, Institut Montaigne, 26 octubre 2022
  13. Reuters, India PM Modi calls for reliable supply chain in summit with Putin, Xi, 16 septiembre 2022
Créditos
Textos de la serie:

Enero, febrero y marzo

- Chris Miller, "La guerra de los chips determinará el equilibrio de poder en Asia-Pacífico"
- Agathe Desmarais, "10 puntos sobre las sanciones"
- Alessandro Aresu, "El siglo de Morris Chang, fundador de TSMC"
- Una conversación con Branko Milanovic
- Yakov Feygin, "Rusia, ¿un nuevo Reino Ermitaño?"
- Nicholas Mulder, "Los riesgos de una economía de guerra en un mundo en paz"
- "10 puntos en minerales críticos"
- Louis de Catheu, "Japón en la guerra de los capitalismos políticos"