España no había vuelto a ganar un partido de eliminatoria en un Mundial desde su victoria contra Holanda y su coronación como campeona, en 2010. En 2014 no superó la fase de grupos, y en 2018 y 2022 quedó eliminada en octavos de final.

Ayer, 2 de julio, puso fin a esta mala racha de la mejor manera posible: venció a Austria por 3-0 y se clasificó para los octavos de final, donde se enfrentará a Portugal.

  • España parece haber vuelto por fin a ser el equipo que ganó la Eurocopa hace dos años: un conjunto dominante, técnico y fluido. Tras esta actuación, Francia y Argentina están oficialmente sobre aviso: ahora hay tres equipos que destacan en el torneo.
  • Austria no logró ni un solo tiro a puerta, a pesar de contar con unas cualidades ofensivas innegables. España la agotó y la dejó totalmente ineficaz gracias a su magnífico dominio del balón y a su agresividad sin balón, que le permite recuperarlo en cuanto lo pierde.
  • Más allá de la victoria, quizás la mejor noticia para España de cara a los próximos partidos sea que Lamine Yamal está recuperando su mejor nivel. Es, con diferencia, el mejor jugador del equipo y uno de los mejores del mundo, pero había comenzado el torneo lastrado por las secuelas de una lesión. 
  • Aunque no marcó, Yamal volvió loca a la defensa rival con sus regates. Una vez más, se ha consolidado como una auténtica baza para España, que ha ganado los ocho partidos disputados en los grandes torneos con él en el once inicial.

Mikel Oyarzabal marcó dos goles. Se le subestima constantemente, a pesar de que marcó el gol decisivo en la final de la Eurocopa hace dos años.

  • No juega en un gran club (tiene 29 años y sólo ha vestido la camiseta de la Real Sociedad, un equipo español de categoría intermedia). Aunque no es especialmente conocido por los medios, su rendimiento en el campo es excelente.
  • Aunque no es un delantero centro especializado, sino más bien un centrocampista ofensivo que juega en la punta, tiene un instinto goleador formidable: con los dos goles de ayer, ya suma seis en este Mundial. Ha marcado 12 goles en sus últimas 10 convocatorias con la selección española.
  • La gran eficacia de Oyarzabal es una muestra de que el juego de España está perfectamente engrasado. Un juego colectivo que no requiere la presencia de un delantero centro «superhéroe» encargado de crear sus propias ocasiones de gol (como Harry Kane en la selección de Inglaterra).

El lunes 6 de julio a las 21:00, España se enfrentará a Portugal, un equipo que ayer se impuso por la mínima a Croacia (2-1). Cristiano Ronaldo marcó en la primera parte de penalti (su primer gol en la fase eliminatoria de un Mundial), pero para llevarse la victoria hubo que dar entrada desde el banquillo al exdelantero del PSG, Gonçalo Ramos, que sustituyó a Ronaldo y marcó el 2-1 definitivo en el minuto 94.

  • El partido estaba lejos de haber terminado. De hecho, se prolongó hasta el minuto 19 del tiempo añadido, ya que, entretanto, Croacia había empatado y fue necesario un largo análisis de vídeo para determinar si el gol era válido.
  • La FIFA ha utilizado todas las herramientas tecnológicas a su alcance para determinar si un jugador croata, que se encontraba en posición de fuera de juego, había tocado el balón o no.
  • El contacto ha sido confirmado por los sensores integrados en el globo. Habría sido imposible detectarlo mediante un vídeo y, sin duda, habría pasado desapercibido hace tan sólo unos años.
  • Esta derrota marca, sin duda, el fin de la gran Croacia, subcampeona en 2018 y tercera en 2022. El de Perišić, que ayer marcó su séptimo gol en un Mundial, convirtiéndose así en el máximo goleador croata de la historia de la competición, el de Kovačić y el de Kramarić. Pero, sobre todo, la de Modrić, uno de los mejores centrocampistas de la historia del fútbol y Balón de Oro en 2018.

Algunas observaciones y aspectos destacados 

  • Aunque no deja pasar ninguna ocasión para ser el centro de atención, Donald Trump está evitando el Mundial. No ha asistido a los partidos y apenas ha hablado de ellos en público.
  • Una de esas raras ocasiones tuvo lugar el 28 de junio, cuando comentó que 4,6 millones de espectadores ya habían asistido a los partidos disputados en Estados Unidos, una cifra que superaba todos los récords anteriores: «Es un magnífico homenaje a los Estados Unidos de América».
  • No obstante, hay que situar estas cifras en su contexto: se trata del Mundial más importante y con mayor número de partidos de todos los tiempos; por lo tanto, es lógico que haya batido el récord de asistencia. Pero más allá de este tímido intento de atribuirse el mérito del éxito del Mundial, ¿por qué Trump y su Gobierno se mantienen tan discretos?
  • Según algunos, incluso los agentes del ICE estarían menos activos en las ciudades que acogen el torneo. Parece que la administración Trump busca calmar los ánimos y mostrarse tolerante y acogedora durante el torneo, dejando de lado la controvertida gestión de los visados.
  • Para establecer un paralelismo, Vladimir Putin también se había mostrado inusualmente discreto durante el Mundial organizado por Rusia en 2018. En aquella ocasión, Rusia también había querido presentarse como un país ordenado y hospitalario. Sin manifestaciones de disidencia, pero tampoco sin autoritarismo.
  • Quizás Trump evite el Mundial por las mismas razones. Si acudiera a los estadios, le abuchearían, como ya le ocurrió en la final de la NBA en Nueva York el mes pasado. Además, no mantiene una relación excelente con los aficionados al fútbol, un deporte que, en Estados Unidos, es principalmente «cosa de la izquierda». En el pasado, incluso ha tenido discusiones bastante acaloradas con algunas jugadoras de la selección femenina.
  • Pero, sobre todo, este Mundial es una gran celebración de la diáspora y la diversidad. No es el tipo de evento que promueve un presidente tan empeñado en dividir y excluir.