Escalas del habitar

La escala pertinente -el lema y el método de esta revista- se declina en plural, porque la política se espacializa y el espacio se politiza en una maraña multiescalar hecha de diversos lugares entrelazados: complejos industriales, una tribu en las Tierras Altas, grandes avenidas en París, habitaciones, bosques, ciudades, nuevas arquitecturas…

Esta serie, concebida en colaboración con la revista Le Visiteur, le invita a sumergirse, de la mano de doce intelectuales de renombre mundial, en la búsqueda de lo que Jacques Lévy ha llamado las «escalas del habitar».

La estructura, el ornamento y el tiempo. Extrañas naves venidas de otros lados

Mundo
Formulario largo

¿Ha intentado alguna vez pasar el verano en París en un infierno de vegetación gris? En toda la ciudad proliferan los árboles. ¿Pero de qué manera? No hay nada de natural en este «impulso verde» en medio del hormigón… al contrario. Para Éric Hazan, la vegetación es un nuevo mandato vacío, un ornamento que pretende convertirse en arquitectura.

La arquitectura vitruviana es una ciencia arquitectónica. Una ciencia que jerarquiza, ordena y articula el conocimiento. Es un conocimiento global que dibuja una concepción de la realidad al servicio de la solidez, la utilidad y el embellecimiento del mundo. En este estudio, Pierre Caye demuestra de forma magistral cómo lo que antes era una ciencia se ha convertido en todo un arte.

Para unir lo que estaba separado -para lograr un mundo nuevo- hay que aceptar un desplazamiento revolucionario en el que el arte de construir responda al principio del juego.

Una pieza de doctrina de Jacques Rancière

¿Qué es un mundo en el que ya no podemos confiar en la palabra de los demás? Ya sea en el ámbito político, comercial o científico, cuanto más se deteriora el valor de la palabra, más nos cuesta «hacer sociedad». Para superar este descrédito y luchar contra las violencias que engendra, es necesario reencontrar las condiciones del hablar honesto en la ciudad.
Una pieza de doctrina de Alain Supiot.

Nuestra historia está hecha de nuestra tumultuosa relación con el espacio público y el monumento. Nacido del matrimonio forzado del templo y el ágora, el parvis -y por extensión la plaza- ha mantenido el espíritu de lo sagrado en el corazón de la agitación urbana. La arquitectura del poder, brillante y manifiesta, revela en silencio el poder de la arquitectura. Sin embargo, este misterioso poder no debe nada a los dioses, meros pasajeros. Proviene de las propias paredes, no de lo que contienen.