Desde principios de semana, China se encuentra inmersa en una intensa actividad diplomática.
Entre las señales de apoyo militar a Teherán y el mantenimiento de cierta distensión con Estados Unidos antes de la visita de Donald Trump prevista para mayo, Pekín afirma con mayor claridad su condena del conflicto, mientras que el bloqueo estadounidense pone en tela de juicio su modelo exportador y su abastecimiento de petróleo.