Pekín está ampliando ahora su dominio industrial a insumos y productos situados en fases más tempranas de las cadenas de valor, como los productos químicos, las máquinas-herramienta y los equipos industriales, al tiempo que consolida su ventaja en los sectores clave de la transición energética: obleas de silicio, utilizadas en semiconductores, minerales críticos e imanes, entre otros. 1

De este modo, China podría pasar de una política industrial sectorial a un enfoque global que le permitiría aumentar aún más su superávit comercial.

  • Si lo comparamos con el PIB, el primer choque chino fue mucho más contundente que el segundo: entre 2000 y 2008, el volumen de las exportaciones de bienes de Pekín se multiplicó por cuatro, y su superávit por cuenta corriente se disparó en unos ocho puntos porcentuales.
  • El «segundo» choque chino, cuyo inicio puede situarse en torno a 2018, solo se tradujo en un aumento del 50 % de las exportaciones y en un incremento de su superávit de 3,5 puntos.
  • Esta diferencia se debe, sobre todo, al enorme crecimiento del PIB de China, que pasó de 1,36 billones de dólares en 2000 a 18,74 billones en 2024, lo que supone un aumento de casi 1.300 %.
  • Por su parte, el volumen de las exportaciones pasó de 266.000 millones de dólares en 2001 a 37,72 billones el año pasado. En 2025, el superávit comercial de China superó por primera vez el 1 billón de dólares.

Si bien la ganancia de cuota de mercado por parte de las empresas chinas se concentra actualmente en el sector de los vehículos eléctricos y las energías renovables (industrias que el Estado chino comenzó a subvencionar ya en la década de 2000), el «próximo choque» podría afectar a segmentos tradicionalmente dominados por los países occidentales. 

  • Los insumos y equipos industriales chinos se están integrando cada vez más en productos fabricados y exportados por terceros países, lo que ya está generando dependencias indirectas.
  • Por su parte, el número de productos en los que China representa más del 50 % de las exportaciones mundiales casi se ha duplicado entre 2021 y 2024, pasando de 192 a 315.
  • Al mismo tiempo, el Estado chino tiene previsto aumentar la inversión en varias tecnologías de vanguardia —conducción autónoma, inteligencia integrada, biofabricación, etc.— en el marco de su último plan quinquenal, aprobado en marzo.

El Rhodium Group estima que, si la tendencia actual se mantiene, hasta un 12 % de las exportaciones manufactureras de los países del G7 —lo que supone unos 650.000 millones de dólares al año— podrían pasar a manos de empresas chinas de aquí a 2030.

  • Pekín ha tomado una ventaja considerable en los últimos años en varios sectores clave para las economías occidentales, como la robótica industrial.
  • Desde 2021, China instala más robots en sus fábricas que el resto del mundo en su conjunto.
  • En su 15º plan quinquenal, Pekín ha manifestado su intención de pasar de la automatización industrial convencional a una robótica de vanguardia que incorpore los últimos avances en el campo de la inteligencia artificial.
Notas al pie
  1. Camille Boullenois, Malcolm Black y Alessia Caruso, China’s Next-Generation Industrial Policy, Rhodium Group, 11 de mayo de 2026.