El viernes 24 de julio, Estados Unidos votó, junto con otros nueve países —en su mayoría regímenes autoritarios—, entre los que se encuentran Rusia, Corea del Norte, Mali, Burkina Faso o Nicaragua—, en contra de la renovación del mandato del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, por un período de cuatro años.

En total, 144 países votaron a favor, entre ellos casi todos los países europeos (a excepción de Bielorrusia, que se abstuvo), China, India y la mayor parte de África.

  • La representación de Francia en Ginebra ha condenado el voto estadounidense sobre una decisión aparentemente no controvertida, acusando a Estados Unidos, «que en su día fue un modelo en materia de derechos humanos», de encontrarse ahora «aislado».
  • Antes de la votación, la Misión de Estados Unidos ante la ONU había amenazado con «reevaluar su compromiso, su participación y su financiación» de la institución si los Estados miembros votaban a favor de la reelección de Türk para su cargo. 1
  • Washington le reprocha, entre otras cosas, que «se pase el tiempo dando lecciones a democracias libres y soberanas como Estados Unidos por haber aplicado nuestras leyes y protegido nuestras fronteras, mientras muestra complacencia hacia los peores opresores del mundo».

No es la primera vez que, desde el regreso de Trump al poder, Estados Unidos vota junto a Rusia, Mali o Corea del Norte en las Naciones Unidas.

  • En febrero de 2025, con motivo del tercer aniversario de la invasión rusa de Ucrania, Washington se opuso a una resolución que reafirmaba «el compromiso de las Naciones Unidas con la soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial de Ucrania» y pedía «una desescalada, el cese rápido de las hostilidades y una resolución pacífica de la guerra contra Ucrania».
  • Dos meses después, Estados Unidos volvió a votar en contra de una resolución que condenaba la guerra de agresión rusa. El representante estadounidense ante la institución, Jonathan Shrier, había señalado que «la resolución repite declaraciones sobre la guerra entre Rusia y Ucrania que Estados Unidos considera inútiles para impulsar la causa de la paz».

Las declaraciones de París han llevado, en esta ocasión, a los diplomáticos estadounidenses a abandonar ayer, lunes 27, una reunión del Consejo de Seguridad sobre Ucrania cuando tomó la palabra el representante francés, Jérôme Bonnafont. El representante adjunto estadounidense, Dan Negrea, explicó que este insólito acto de protesta tenía como objetivo denunciar «la indignación moral» y «las lecciones» que Francia «pretende dar a todo el mundo sobre todos los temas, ya sea en relación con el conflicto que seguimos debatiendo hoy [Ucrania], o sobre cuestiones no relacionadas con la paz y la seguridad, como los derechos humanos».

Negrea afirmó que Estados Unidos seguiría protestando hasta que Francia «renunciara a sus comentarios condescendientes e irrespetuosos».

  • Estas protestas públicas, muy poco habituales en el seno del Consejo de Seguridad, se inscriben en un contexto más amplio de lucha que libra la administración de Trump contra las instituciones multilaterales, en particular las Naciones Unidas, a las que acusa de ser ineficaces, parciales y de favorecer la «inmigración descontrolada».
  • Al tiempo que ponía en marcha nuevos formatos bilaterales y minilaterales, Trump intentó imponer su «Consejo de la Paz» como alternativa a la ONU, afirmando en un discurso pronunciado en febrero que este iba a «prácticamente supervisar» a las Naciones Unidas.
Notas al pie
  1. Remarks at a UN General Assembly Meeting on the Appointment of the United Nations High Commissioner for Human Rights, Misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, 24 de julio de 2026.