La reunión entre Trump y Putin ha comenzado hoy, 15 de agosto, hacia las 21:30 (hora de Madrid) en la base militar de Elmendorf-Richardson, en Anchorage, en Alaska.
La reunión entre Trump y Putin ha comenzado hoy, 15 de agosto, hacia las 21:30 (hora de Madrid) en la base militar de Elmendorf-Richardson, en Anchorage, en Alaska.
Más allá de Ucrania, ¿están Trump y Putin preparando en Alaska un deal ártico?
Para el presidente estadounidense, este territorio encierra el potencial de la guerra imperial y de un futuro extractivista en el centro de su política.
Para el líder ruso, esta región es uno de los últimos espacios de la Tierra donde nunca ha desaparecido del todo la idea de compartir esferas de influencia.
Klaus Dodds, especialista del Ártico, analiza la geografía de una cumbre.
Hoy, 15 de agosto, Donald Trump se reunirá con Vladimir Putin en la base militar de Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska.
La cumbre comenzará a las 11:30, hora local (21:30 en París), con una reunión bilateral, seguida de conversaciones con las delegaciones, compuestas por cinco personas cada una.
Vladimir Putin se reunirá con Donald Trump en Alaska mañana, 15 de agosto, en un contexto económico particularmente frágil para la economía rusa.
Las perspectivas de crecimiento se han revisado a la baja, la inflación sigue siendo elevada, los ingresos del presupuesto federal están disminuyendo y se prevé que el déficit público supere el objetivo fijado por el gobierno.
Para un grupo de conservadores estadounidenses, el hombre providencial para salvar a Estados Unidos no se llama Donald Trump, sino J. D. Vance.
Rod Dreher es uno de los amigos más cercanos del vicepresidente de los Estados Unidos, a quien guió en su conversión al catolicismo.
Desde la trayectoria para llevarlo a la presidencia en 2028 hasta los peligros de la inteligencia artificial —y de Europa—, pasando por Peter Thiel, el diablo y el cambio climático, entrevista exhaustiva con el pensador de la «apuesta benedictina».
Ante el anuncio de un «acuerdo» de paz en Washington entre Armenia y Azerbaiyán a cambio de un corredor de seguridad que da a Estados Unidos un acceso único al Cáucaso Meridional, el Kremlin se ha mantenido relativamente discreto.
¿El golpe de Trump, que sin duda sirve internamente a su discurso de «presidente de la paz», le coloca en una posición de fuerza frente a la Rusia de Putin antes de la cumbre del 15 de agosto en Alaska? Hay motivos para dudarlo.
Un estudio en siete puntos firmado por Guillaume Lancereau.
Se trata del primer encuentro entre un presidente estadounidense y un presidente ruso desde 2021, y será la primera visita de Vladimir Putin a suelo estadounidense en diez años.
La ausencia del presidente ucraniano y las declaraciones de Donald Trump sobre posibles intercambios territoriales apuntan a una importante victoria estratégica para Rusia.
Donald Trump y Vladimir Putin podrían reunirse la próxima semana para discutir sobre Ucrania.
Esta perspectiva parece permitir a Moscú evitar la imposición de nuevas sanciones estadounidenses, ya que el ultimátum de Trump vence hoy, 8 de agosto.
El jueves 7 de agosto, el Kremlin anunció que los presidentes de Estados Unidos y Rusia se reunirían en persona. Sería la primera vez desde la reelección de Donald Trump y la primera reunión de Putin con un presidente estadounidense desde el inicio de la invasión de Ucrania.
Mientras que el «ultimátum» lanzado por Trump a Putin para alcanzar un alto el fuego debía expirar el viernes, los medios de comunicación rusos se felicitan esta mañana por la perspectiva de una reunión, lo que de facto hace saltar por los aires este plazo.
La hipótesis de una cumbre a tres bandas con Volodímir Zelenski parece descartada por el momento.
«Los detalles del acuerdo son 600.000 millones de dólares para invertir en absolutamente lo que YO quiera. Cualquier cosa. Puedo hacer absolutamente cualquier cosa con ellos».
Una decena de días después del anuncio de un acuerdo preliminar con la Unión Europea, Donald Trump concedió una entrevista a la cadena CNBC en la que cuestiona los términos presentados hasta la fecha por la Comisión Europea, lo que abre de nuevo una fase de gran incertidumbre.