El escenario central que se impone es el de unos precios del petróleo elevados de forma duradera, significativamente por encima de los precios actuales del mercado. Tres limitaciones estructurales en la configuración geopolítica actual convergen en esta conclusión.
En primer lugar, la pérdida de control del estrecho de Ormuz parece estructural.
- La protección integral del tráfico marítimo en el estrecho es técnicamente inalcanzable: los plazos operativos disponibles no permiten una interceptación fiable de misiles y drones.
- Esta vulnerabilidad física es independiente del contexto diplomático: ninguna declaración estadounidense de fin de las hostilidades modifica el incentivo estratégico de Irán para mantener esta amenaza. La influencia es demasiado valiosa como para renunciar a ella.
- La consecuencia operativa es directa: casi todos los armadores no iraníes evitarán el paso, lo que generará un déficit de suministro del orden de 20 millones de barriles al día.
Además, las capacidades de sustitución de la oferta son estructuralmente insuficientes.
- Ante este choque, las palancas disponibles son limitadas. La producción adicional que se puede movilizar a corto plazo fuera del estrecho se estima en un máximo de 2 millones de barriles diarios.
- El recurso a las reservas estratégicas mundiales —unos 400 millones de barriles— permitiría inyectar entre 3 y 4 millones de barriles adicionales al día, pero necesariamente durante un periodo breve.
- La sustitución total disponible, como mucho 6 millones de barriles al día, sólo cubre aproximadamente el 30% del déficit y no puede compensar el choque de la oferta.
Por último, la elasticidad de la demanda con respecto al precio es muy baja a corto plazo
- La elasticidad a corto plazo de la demanda de petróleo se estima en un máximo de -0,1, probablemente inferior.
- Un déficit no compensado de 14 millones de barriles diarios, es decir, alrededor del 14% del consumo mundial, requiere por lo tanto un aumento considerable de los precios para reequilibrar el mercado mediante la compresión de la demanda.
- Esto significa que es necesario un aumento muy importante de los precios para reducir significativamente la demanda y reequilibrar el mercado.
La combinación de estos tres parámetros —choque masivo de la oferta, sustitución limitada al ~30% del déficit, demanda inelástica— determina mecánicamente un precio de equilibrio claramente superior a los niveles actuales.
- El rango de 150 a 200 dólares constituye una estimación conservadora; el límite superior se mantiene deliberadamente abierto.