Ayer, lunes 9 de marzo, el senador republicano Lindsey Graham amenazó a Arabia Saudita —y a los demás países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo— con «consecuencias» por negarse a participar en las operaciones militares contra Irán.

Donald Trump ha autorizado cerca de 6.000 ataques aéreos en siete países desde su regreso al poder en enero de 2025. La mayor parte (5.000, según el Mando Central de Estados Unidos) de estos ataques se dirigieron contra Irán entre el 28 de febrero y el 10 de marzo de 2026.

Además de estas acciones militares, Trump, su administración y varios de sus allegados han proferido amenazas contra nueve países.

  • Canadá, Groenlandia (territorio del Reino de Dinamarca), Panamá (codiciado por su canal) e Islandia han sido objeto de amenazas de anexión de su territorio.
  • Después de que Trump repitiera en varias ocasiones el año pasado que quería convertir a Canadá en el «51º estado» de Estados Unidos, William Long, nombrado para ocupar el cargo de embajador en Reikiavik, «bromeó» en enero diciendo que Islandia se convertiría en el «52º estado» y que él sería su «gobernador».

El propio Trump ha liderado la ofensiva contra varios de estos países, entre ellos Canadá, Groenlandia, Colombia o Nigeria. En América Latina y, más recientemente, en el Golfo, estas amenazas de intervención han sido alimentadas principalmente por miembros de su administración o por políticos republicanos.

Marco Rubio, cuyos padres son inmigrantes cubanos que huyeron del país en la década de 1950, ha declarado en varias ocasiones que quiere derrocar al régimen castrista y llevar a cabo un cambio de régimen.

  • El secretario de Estado estadounidense también ha mantenido la presión sobre Caracas desde la captura de Maduro a principios de enero y su sustitución por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez.
  • El 28 de enero, durante una audiencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, declaró que la administración de Trump estaba dispuesta a «recurrir a la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasaban».

La semana pasada, el jueves 5 de marzo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, amenazó a los países de América Latina con adoptar un enfoque más agresivo contra los cárteles, advirtiendo que, de lo contrario, la administración de Trump podría actuar de forma unilateral y «pasar a la ofensiva» en la región.

  • Esta amenaza se dirige principalmente a México, que comparte una frontera de más de 3.000 kilómetros con Estados Unidos. 1

Aunque no ocupa ningún cargo en la administración, el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, desempeña un papel central en la política intervencionista e intimidatoria de la administración de Trump.

  • Graham, partidario de la ayuda militar estadounidense a Ucrania y de una línea dura con Moscú, es también uno de los congresistas más proisraelíes.
  • Desde la victoria de Trump en noviembre de 2024, ha iniciado una campaña para convencer a Trump de que inicie una guerra contra Irán.
  • La semana pasada, pocos días después del inicio de la guerra israelo-estadounidense contra Teherán, declaró: «Nosotros [Trump y él, nota del editor] pensamos desde el principio que Irán era un obstáculo para la ampliación de los acuerdos de Abraham y la estabilidad en Medio Oriente […] Le dije antes de que asumiera el cargo que si lograba derrocar a ese régimen terrorista, sería como el muro de Berlín». 2

Graham, compañero de golf de Trump, es también uno de los más fervientes partidarios de un cambio de régimen en Cuba.

Ayer, lunes 9 de marzo, amenazó a Arabia Saudita —y a los demás países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo— con «consecuencias» por negarse a participar en las operaciones militares contra Irán.

  • Más tarde, esa misma noche, declaró en Fox News: «A todos los antisemitas, a todos los aislacionistas… Olvídenlo. No estoy con ustedes. Estoy con Israel. Estaré con Israel hasta nuestro último aliento. Es el mejor aliado que podemos esperar».

Es la primera vez que un político republicano cercano a Trump profiere tales amenazas contra un país del Golfo cercano a Washington.

  • Arabia Saudita se ha comprometido a invertir 1 billón de dólares en Estados Unidos desde que Trump volvió al poder.
  • En noviembre, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, expresó su disposición a normalizar las relaciones del reino con Israel a cambio del apoyo estadounidense a la creación de un Estado palestino. 3

Más allá de la relación bilateral, el propio presidente, a través de la Trump Organization, ha puesto en marcha varios proyectos en el país, entre ellos la construcción de una Trump Tower en Yeda, a la que seguirán una Trump Plaza y varios proyectos inmobiliarios en Riad en colaboración con la promotora Dar Global, así como acuerdos con los dirigentes de LIV Golf, un circuito profesional financiado por el fondo soberano saudí.

Notas al pie
  1. Remarks by Secretary of War Pete Hegseth at the Americas Counter Cartel Conference (As Delivered), Departamento de Defensa de los Estados Unidos, 5 de marzo de 2026.
  2. Jordain Carney, «How Lindsey Graham got Trump to yes on Iran», Politico, 4 de marzo de 2026.
  3. Barak Ravid, «MBS tells Trump he wants to join Abraham Accords subject to path for Palestinian state», Axios, 18 de noviembre de 2025.