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1 — Un resultado histórico

Con un 43,8 % de los votos emitidos, la AfD ha obtenido este domingo el mejor resultado de su historia en unas elecciones regionales alemanas. Con ello, supera en más de diez puntos su último récord: el 32,8 % obtenido en 2024 en las elecciones regionales de la vecina Turingia.

2 — Una victoria muy contundente

Tal y como habían anticipado las encuestas de opinión, la AfD se impone con amplia ventaja a la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), que ha quedado en segunda posición con un 17,2 % de los votos, casi tres puntos por debajo de las últimas previsiones de voto. Los tres partidos de izquierda —los socialdemócratas del SPD, los Verdes y Die Linke— se sitúan en un estrecho margen entre el 8,6 % y el 9,3 % de los votos. La Alianza Sahra-Wagenknecht (BSW, izquierda nacionalista) se sitúa en el 5,3 %, por encima del umbral del 5 % necesario para obtener escaños.

3 — Un avance en todas las circunscripciones

La AfD también ha registrado el mayor aumento en 40 de las 41 circunscripciones, a excepción de la circunscripción urbana de Halle III, donde los Verdes han obtenido un avance ligeramente superior. En conjunto, la AfD ha más que duplicado su resultado de 2021; las grandes aglomeraciones no son una excepción a esta tendencia.

4 — El único Volkspartei

La AfD se ha impuesto en todos los municipios del estado federado, incluidas las ciudades universitarias. Así, ha obtenido un 32,6 % de los votos en Magdeburgo y un 29,9 % en Halle. Pero es en el sur del estado federado, en la frontera con Turingia y Sajonia, donde ha conseguido sus mejores resultados, con más del 60 % de los votos a nivel local. Aunque no ha logrado convencer a una mayoría absoluta de votantes en la mayoría de los municipios, la AfD se consolida como un Volkspartei («partido de masas») en toda regla, capaz de imponerse en todas las regiones y en todos los grupos demográficos. Por el contrario, la CDU, que durante mucho tiempo ha sido fuerte en la región, parece haber perdido esa cualidad.

5 — Escaños directos obtenidos por la AfD

Este domingo, 6 de septiembre, los votantes disponían de dos votos. Con el primer voto (Erststimme), podían elegir a un candidato directo por mayoría simple en su circunscripción. Con su segundo voto (Zweitstimme), decidían el reparto de escaños (directos y de lista) en el Landtag. Como era de esperar, la AfD se hizo con 38 de las 41 circunscripciones. Las únicas excepciones fueron tres circunscripciones urbanas ganadas por Die Linke: Magdeburgo II, Halle II y Halle III.

6 — El voto táctico de la izquierda

En las encuestas de opinión, el SPD y los Verdes se habían situado durante mucho tiempo en el límite (SPD) o incluso por debajo (Verdes) del umbral del 5 %. Finalmente, han empatado con Die Linke. Esta evolución se debe en gran medida a lo que parece ser un voto táctico: sin duda para permitirles alcanzar el umbral, muchos votantes de izquierda han dado su segundo voto al SPD o a los Verdes, al tiempo que seguían apoyando mayoritariamente al candidato directo de Die Linke. El fenómeno es especialmente visible en la circunscripción de Halle III, ganada por Die Linke: a pesar del 40 % de votos directos a favor de su candidato, el partido solo obtuvo el 13,8 % de los segundos votos. Durante la campaña, varias organizaciones de izquierda habían hecho llamados al voto táctico. 

Si consideramos que los votos en primera ronda reflejan las preferencias reales de los electores, el voto táctico fue incluso decisivo para el resultado de las elecciones: sin él, los Verdes habrían quedado por debajo del 5 % y la AfD habría obtenido una escasa mayoría de uno o dos escaños.

7 — La AfD, objetivo de los votos transferidos y aclamada por los antiguos abstencionistas

La AfD consigue duplicar sus resultados gracias a los votos procedentes de otros partidos (especialmente de la CDU) y a los votos de un gran número de antiguos abstencionistas. Según los datos de las encuestas realizadas el día de las elecciones por Infratest Dimap, unos 170.000 abstencionistas en 2021 han votado ahora por la AfD, lo que supone más que el total de votos que el partido ha obtenido procedentes de otras formaciones políticas y alrededor del 10 % del electorado total de Sajonia-Anhalt. Esta cifra debe compararse con los apenas 45.000 abstencionistas que se decantaron por la izquierda y los 30.000 abstencionistas que votaron por la CDU. En menor medida, el BSW también se benefició de los votos de antiguos votantes de Die Linke, mientras que el centroizquierda ganó votos que probablemente procedían de los votantes más centristas de la CDU en 2021.

8 — Una participación récord y un avance en los bastiones de la AfD

La participación electoral de este domingo ha sido histórica: un 77,8 %, es decir, 17 puntos más que en 2021. Nunca desde 1990 se había registrado una participación tan alta en unas elecciones regionales en Sajonia-Anhalt. Sin embargo, y a pesar del importante flujo de votantes que antes se abstenían, los datos brutos no muestran una correlación significativa entre la participación y el voto a la AfD a nivel municipal. Esta observación, aparentemente paradójica, se explica por un fenómeno de recuperación: la participación en los bastiones de la AfD se ha reforzado hasta alcanzar un nivel comparable o superior al observado en las ciudades, con índices muy elevados alcanzados principalmente en municipios pequeños.

9 — El voto decisivo de los mayores de 70 años

El voto a la AfD presenta diferencias según el grupo de edad, el nivel educativo, el género y la situación económica. Según los datos de la encuesta realizada el día de las elecciones por Infratest Dimap, el 30 % de los votantes con un alto nivel educativo votó por la AfD, frente al 57 % de los votantes que no tenían estudios superiores. Los hombres son 11 puntos más propensos a votar a la AfD (50 % frente a 39 %); entre las personas que consideran que su situación económica es mala, la diferencia alcanza los 28 puntos (65 % frente a 37 %). Por el contrario, el grupo de edad de 70 años o más es el único en el que la AfD empata con la CDU en torno al 30 % de los votos. Sin este grupo, que representa aproximadamente el 25 % del electorado, la AfD habría obtenido la mayoría absoluta en el Landtag, con porcentajes que alcanzaban el 52 % en los grupos de edad intermedios.

10 — Una dinámica de coaliciones de alto riesgo

Los resultados de la votación no otorgan la mayoría absoluta a la AfD, que obtiene 39 escaños de los 83 que componen el Landtag. Para gobernar, podría contar con la abstención del BSW, que confirmó la noche de las elecciones su voluntad de derrotar al titular Sven Schulze (CDU). Juntos, ambos partidos obtienen 44 escaños, es decir, 2 escaños más que la mayoría. La CDU también puede temer que la AfD intente dividir su grupo parlamentario consiguiendo que posibles desertores apoyen un proyecto de gobierno conjunto. De los 13 diputados de la CDU, bastarían tres disidentes para inclinar la balanza de la mayoría. Por último, por el contrario, una mayoría del conjunto de los demás partidos podría frustrar los planes de la AfD en el Landtag, siempre que se produzcan menos de dos deserciones. 

Esta situación augura una sesión constitutiva del Parlamento extremadamente tensa. Debe celebrarse de aquí al 6 de octubre. Una hipótesis posible en este momento es la de un gobierno minoritario de la AfD, propiciado por la abstención del BSW. Sin embargo, este escenario no es seguro, dadas las considerables presiones a las que se ven sometidos tanto el BSW como la CDU, tanto a nivel regional como federal. Ayer por la noche, la candidata principal del BSW, Claudia Wittig, dejó entrever en la cadena pública regional (Mitteldeutscher Rundfunk, MDR) que su partido, con cuatro escaños, estaría abierto a una cooperación política con la AfD. «No querría elegir al señor Siegmund, pero tampoco, o quizá incluso menos, al señor Schulze [el candidato de la CDU]. Vemos una sociedad muy dividida, alimentada por los medios de comunicación entre la AfD y la coalición del «cordón sanitario». Nuestra postura consiste precisamente en trabajar por una mediación entre estos dos frentes. No es ventajoso posicionarse en un bando, pero si llevamos a cabo una política concreta con mayorías flexibles, la mejor opción (como ministro-presidente) para ello sería una figura transpartidista».