El Mundial de futbol de 2026 comienza hoy, jueves 11 de junio. Cada cuatro años, las mejores selecciones nacionales se enfrentan para decidir quién será el campeón del mundo. Esta edición se presenta como histórica, controvertida y con una gran tensión política, pero apasionante desde el punto de vista deportivo.
Esta Copa del Mundo es histórica, ante todo, porque es la más grande que se ha organizado jamás, con 48 selecciones participantes, 1.248 jugadores y 104 partidos, disputados en 16 ciudades repartidas entre tres países: Canadá, Estados Unidos y México.
- Se trata de la primera ampliación de la Copa del Mundo desde la edición de 1998, cuando pasó a contar con 32 equipos.
- Esta ampliación fue impulsada por Gianni Infantino, el ambicioso y maquiavélico presidente de la FIFA quien, tras haber sido un fiel seguidor de Barack Obama, se ha convertido en los últimos meses en uno de los aliados más cercanos de Donald Trump.
- Infantino apoyó, entre otras cosas, la candidatura de Trump al Premio Nobel de la Paz el año pasado, hasta el punto de crear él mismo, de la nada, el «Premio de la Paz de la FIFA», especialmente para Trump a modo de premio de consolación.
Las polémicas que rodean al Mundial no son nada nuevo: tras la Copa del Mundo celebrada en 2018 en la Rusia de Putin y ganada por Francia, el torneo se disputó en 2022 en Qatar, un país que ha violado sistemáticamente los derechos de los trabajadores que participaron en la construcción de los estadios.
- En aquel momento, el silencio complaciente de la FIFA y de su presidente había empañado la imagen de la organización.
- Infantino llegó incluso a describir a la FIFA como un actor central de los cambios más radicales de la globalización y como un «chambelán» de ese «entremedio» histórico en el que, según Antonio Gramsci, surgen las formas más turbias del capitalismo.
Ninguna de las grandes figuras del futbol mundial había intentado cuestionar esta imagen durante los preparativos del Mundial de 2026. Al contrario, la FIFA la ha reforzado con una serie de políticas contradictorias.
- Por un lado, ha ampliado la Copa del Mundo a 48 equipos, pero, por otro, ha subido considerablemente el precio de las entradas, lo que ha hecho que el acceso a los estadios resulte inasequible para la mayoría de los aficionados.
- Ha creado las condiciones para que muchos equipos de zonas periféricas se clasifiquen por primera vez (o regresen tras muchos años), pero no se ha pronunciado en contra de las políticas migratorias tan restrictivas de Estados Unidos, que impiden a los aficionados procedentes de diversos países sujetos a restricciones asistir a los partidos.
- Los aficionados no son los únicos que tienen dificultades para entrar en territorio estadounidense: el caso más flagrante es el del árbitro somalí Omar Artan, a quien se le denegó la entrada el sábado 6 de junio a su llegada al aeropuerto de Miami, a pesar de que disponía de un visado.
- Artan formaba parte de los 52 árbitros seleccionados por la FIFA para arbitrar el Mundial, pero prevaleció la «prohibición de viajar» impuesta por Estados Unidos a los ciudadanos somalíes, un país del que Trump se ha referido a menudo en los términos más despectivos.
La FIFA no ha dicho ni pío ni se ha opuesto en modo alguno a las políticas más extremistas de Trump. Tampoco hizo nada cuando Trump amenazó con convertir a Canadá, uno de los países coorganizadores del torneo, en el «51.º estado» de Estados Unidos, y no le pareció extraño que la competencia fuera acogida por un país en guerra.
Por primera vez en la historia del Mundial, el país anfitrión acogerá en su territorio a un país con el que se encuentra en guerra. No podemos sino constatar la diferencia entre esta situación y las intenciones de Jules Rimet, quien fundó la Copa del Mundo en 1930, entre otras cosas, con el objetivo de hacer del futbol un medio para acercar a los pueblos.
- Uno de los temas a seguir durante el torneo será la acogida que reciba la selección iraní cuando viaje a Estados Unidos para disputar sus partidos.
- Hace unos meses, Trump, en lugar de garantizar la seguridad de los jugadores iraníes, había declarado: «No creo que sea apropiado que vengan a Estados Unidos, por su vida y su seguridad», alimentando así la larga serie de especulaciones sobre una posible exclusión de Irán del Mundial.
- No obstante, la selección iraní estará presente, aunque haya tenido que trasladar su cuartel general a México, ya que varios miembros del cuerpo técnico y de la dirección no han conseguido el visado.
- Es incluso posible que Irán y Estados Unidos se enfrenten sobre el terreno de juego: basta con que ambos clasifiquen en segunda posición de su grupo.
Todos esos debates fuera del terreno de juego no serán más que ruido de fondo cuando México y Sudáfrica den el pistoletazo de salida al Mundial de 2026, esta noche a las 21:00 horas, hora de Madrid.
- Para la ocasión, el Estadio Azteca de la Ciudad de México se ha renovado: se ha instalado un nuevo césped, así como un nuevo sistema de iluminación, nuevas zonas de recepción, nuevos vestidores y túneles de acceso al campo.
- De este modo, se convertirá en el primer estadio en acoger tres partidos inaugurales de la Copa del Mundo, tras los de 1970 y 1986.
- A lo largo de las décadas, el Estadio Azteca, lejos de envejecer, se ha rejuvenecido y modernizado. Su aforo ha pasado de más de 100.000 localidades en la década de 1970 a 87.000 en la actualidad, pero sigue siendo uno de los santuarios del futbol, un lugar donde la historia de este deporte se escribe y se graba de vez en cuando.
Es poco probable que el partido entre México y Sudáfrica pase a la historia, ni por motivos técnicos ni siquiera por las condiciones meteorológicas: se prevé una temperatura de unos 23 °C, un clima ideal para jugar.
Se trata de dos equipos modestos, que no ofrecen gran cosa en cuanto a espectáculo.
- Esas mismas selecciones habían inaugurado, por cierto, el Mundial de 2010, pero en aquella ocasión los papeles estaban invertidos: Sudáfrica era el anfitrión y México, el invitado.
- Hace 16 años, Javier Aguirre estaba en el banquillo de México, y este año volverá a estar allí: es uno de esos entrenadores que, como por arte de magia, parecen estar ligados a un único banquillo.
- Desde que tomó las riendas del Tricolor, hace dos años, ha ganado todos los torneos en los que ha participado —la Liga de Naciones y la Copa Oro 2025— y, sin embargo, México afronta el Mundial en casa sin grandes esperanzas, salvo la de crear algunos buenos recuerdos y reforzar el sentimiento de pertenencia.
- Así pues, la época de Guardado, Giovani dos Santos y Chicharito Hernández ya ha quedado muy atrás. México es una selección con poco talento y mucha fuerza física, que practica un futbol basado en la solidez defensiva.
- Pero no se rendirá fácilmente, y hay que añadir que los equipos locales siempre rinden un poco más de lo que cabría esperar por su nivel.
- Precisamente fue México quien, por ejemplo, en las dos ediciones que organizó, en 1970 y en 1986, logró su mejor resultado en un Mundial: los cuartos de final, en los que cayó en ambas ocasiones ante el equipo que acabó siendo finalista (y fue derrotado) del torneo.
Aunque México no destaque con el balón, es de esperar que domine la posesión en el partido inaugural, frente a una Sudáfrica que se presenta con aún menos recursos técnicos.
- A los Bafana Bafana siempre les falta algo para ser considerados una gran selección africana. Nunca son el centro de atención de los medios y nunca cuentan con grandes estrellas.
- La intención de aguar la fiesta en el Estadio Azteca parece, objetivamente, difícil de llevar a cabo, sobre todo teniendo en cuenta que allí se encontrarán con el ambiente más hostil que pueda existir: «Quienquiera que venga al Estadio Azteca con ganas de ganar, se irá muerto», declaró Érik Lira, uno de los jugadores mexicanos a los que hay que seguir de cerca.
Tras el saque inicial y el partido entre Corea del Sur y la República Checa, que se disputará esta noche a las 4:00 (hora de Madrid), los otros dos países anfitriones también debutarán: Canadá contra Bosnia (en Toronto) en el grupo B (el viernes por la noche a las 21:00), y Estados Unidos contra Paraguay (en Los Ángeles) en el grupo D, el sábado por la mañana a las 3:00 (hora de Madrid).