Las sequías excepcionales y los incendios que han azotado Francia, España y gran parte de Europa este verano tendrán consecuencias económicas de gran envergadura, cuyo alcance apenas se está empezando a evaluar: destrucción de viviendas y de capital productivo, pérdidas colosales de producción, sobre todo en la agricultura y la industria agroalimentaria, seguidas de una importante inflación en los precios de estos productos.

  • Según los datos recopilados por la Agencia Europea de Medio Ambiente, el periodo de cuatro años comprendido entre 2021 y 2024 ha sido aquel en el que las pérdidas económicas directas causadas por fenómenos climáticos (tormentas, inundaciones, incendios, heladas, granizo y sequías) han sido las más elevadas desde 1980, con 208.000 millones de euros en daños registrados en el conjunto de la Unión.
  • Cuando también se disponga de los datos de 2026, es muy probable que este récord se supere con creces.  
  • Estos fenómenos, que ya son recurrentes y cuyo impacto aumenta año tras año, plantean numerosas cuestiones en materia de políticas públicas de adaptación al cambio climático. 
  • En particular, plantean graves dificultades al sector de los seguros, que desde hace mucho tiempo es uno de los medios preferidos para amortiguar el impacto que este tipo de acontecimientos tiene sobre determinadas personas, regiones o actividades.
  • Sin embargo, la creciente frecuencia de los fenómenos climáticos extremos y el aumento de los costes que estos generan están poniendo en apuros a las aseguradoras. Además, se trata de dinámicas nuevas y cambiantes, para las que no disponen de los datos históricos necesarios para evaluar los riesgos y ajustar las primas de seguro en los casos habituales. 
  • Como reacción, tienden a aumentar considerablemente sus tarifas y/o a reducir su cobertura. Lo que equivale a dejar que cada vez más ciudadanos y empresas asuman estos costes por su cuenta.

Esta tendencia resulta aún más preocupante si se tiene en cuenta que, según el Banco Central Europeo 1 y el regulador europeo de seguros, actualmente sólo una cuarta parte de los daños causados por fenómenos climáticos están cubiertos por las aseguradoras en la Unión. 

  • En un contexto en el que el importe de estas pérdidas se dispara año tras año, los europeos sin duda necesitan más cobertura aseguradora, y no menos. Sin embargo, es precisamente en esa dirección hacia donde la dinámica espontánea del mercado está llevando a los agentes del sector 2.
  • Además de los colosales problemas humanos, sociales y económicos que esto conlleva, estas pérdidas no aseguradas también generan riesgos adicionales para el otro pilar del sistema financiero: los bancos. De hecho, estos se ven obligados a hacer frente a clientes, tanto particulares como empresas, incapaces de devolver los créditos que les han concedido, tal y como señala el Center for Economic Transition Expertise de la London School of Economics 3
  • Si no se resuelve la cuestión de las pérdidas no aseguradas, los bancos podrían negarse a conceder créditos o aumentar considerablemente sus tipos de interés a los clientes, regiones o sectores considerados de riesgo, lo que agravará los efectos negativos de los fenómenos climáticos. 
  • Por este motivo, desde 2023, el Banco Central Europeo y el regulador europeo de seguros abogan conjuntamente por la creación de un mecanismo europeo de reaseguro —una especie de «seguro de los seguros»—, para los riesgos relacionados con el clima. Este mecanismo podría complementarse con la creación de un fondo público europeo destinado a ayudar a los Estados miembros a hacer frente a estos riesgos para las infraestructuras públicas.

La implantación de mecanismos de este tipo no puede ni debe, evidentemente, servir para mantener el statu quo ni sustituir a una política de adaptación proactiva al cambio climático. 

  • Se trata del clásico problema del riesgo moral en el ámbito de los seguros: al limitar los costes derivados de un siniestro concreto, también se limita el incentivo para tomar medidas que eviten que el problema se repita en el futuro. 
  • Para evitarlo, las medidas europeas de reaseguro en beneficio de los Estados miembros podrían supeditarse a la puesta en marcha efectiva de planes de adaptación ambiciosos.  
Notas al pie
  1. «The climate insurance protection gap», Banco Central Europeo.
  2. «Dashboard on insurance protection gap for natural catastrophes», Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación.
  3. Martina Menegat, Morgan Després, «The insurance–bank nexus: the climate protection gap as a source of risk for the financial system», CETEX, 25 de junio de 2026.