El 26 de julio de 2026, Abdul Ballout, un terrorista islamista alemán de origen libanés de 21 años, arrolló a los manifestantes del Desfile del Orgullo de Berlín con un coche y luego los atacó con un machete. Una mujer murió y otras treinta personas quedaron heridas, antes de que el atacante fuera abatido por la policía.
Las autoridades alemanas han reconstruido su proceso de radicalización.
- Ya en 2024, Abdul Ballout difundía en internet propaganda del Estado Islámico, tras contraer matrimonio religioso en 2023-2024, en un contexto de conflicto familiar por su conversión del chiismo al sunismo.
- En el primer semestre de 2025, según la sentencia del tribunal de Tiergarten, «desarrolló el deseo de sumarse a la lucha armada» de la organización y abandona Alemania pasando por Turquía con destino a Líbano el 20 de mayo de 2025, donde es detenido el 23 de julio de 2025 y condenado a tres meses de prisión por un tribunal militar libanés.
- Al regresar a Alemania tras su puesta en libertad, fue detenido, puesto en prisión preventiva y, posteriormente, condenado el 12 de mayo de 2026 a 22 meses de prisión para menores por la preparación de un acto de violencia grave que ponía en peligro al Estado, con un período de prueba previo a la suspensión de la pena (Vorbewährung).
Según una fuente regional que ha facilitado documentos exclusivos al periodista y especialista en yihad Wassim Nasr, a este recorrido habría que añadir ahora una etapa en Mauritania, de la que hasta ahora no se conocían con precisión ni el contexto ni la cronología.
- Al parecer, Ballout fue detenido en el aeropuerto de Nuakchot el 16 de mayo de 2025 cuando intentaba llegar a la provincia del Sahel controlada por el Estado Islámico. Uno de sus contactos locales, descrito como un «explorador» encargado de allanar el camino a otros, había sido detenido tras una larga operación de infiltración en las redes afines al Estado Islámico.
Tras ser devuelto a Berlín vía Estambul, al parecer regresó a Beirut para unirse a un grupo yihadista en el Levante, antes de ser detenido unas semanas más tarde.
- Como explica Wassim Nasr en el Grand Continent, esta información podría aportar una nueva dimensión a la investigación: «Las autoridades mauritanas avisaron a los alemanes, pero ¿avisaron también a los turcos? ¿Pasó Abdul Ballout directamente por Beirut, pasando por Estambul?».
Según sus datos, esta red no constituiría una red operativa.
- Según Björn Stritzel, «el contacto de Ballout en Mauritania era un imán nacido en Berlín y afincado en el país desde hacía dos años, Amir Abo Azma (alias Amir al-Kinani). Se movía en un entorno formado por dos pueblos “europeos” que contaban con el apoyo de una auténtica agencia de viajes informal».
- Dirigida desde Colonia, esta red también organizaba el traslado de belgas, españoles y franceses. «En este momento —explica—, nada indica un giro hacia una yihad de acción; estas comunidades parecen llevar, sobre todo, una vida salafista quietista y apartada, pero pueden servir de pretexto para que los jóvenes radicalizados emprendan el viaje y se unan a las filas del Estado Islámico».
Las autoridades alemanas aún no han confirmado ni desmentido esta nueva información, cuya investigación se centra principalmente en un proyecto de incorporación a las filas yihadistas en Siria. Si se confirmara, esta pista convertiría a Ballout en un caso excepcional de inversión en la dirección de los flujos yihadistas.
- Como explica Wassim Nasr: «Desde la década de 2010, los combatientes se desplazaban desde Europa hacia el “califato” de Irak y Siria, principal polo de atracción mundial de la yihad. El Sahel importaba líderes y conocimientos técnicos, pero no atraía a reclutas procedentes del norte».
- El hecho de que un europeo intente llegar específicamente a la provincia del Sahel demostraría, por un lado, que «la región ya no sería solo un escenario de insurrección local o una zona de tránsito, sino un destino en sí mismo» y, por otro, que «el camino para llegar hasta allí es más difícil».
Este cambio sería, por tanto, coherente con el análisis de la «nueva fase del yihadismo del Sahel» descrita por Wassim Nasr en una entrevista publicada en estas páginas.
- La consolidación institucional de la provincia del Sahel del Estado Islámico, la integración de sus capacidades con las de la provincia de África Occidental y su nueva capacidad para mover personal y conocimientos más allá de las fronteras tendrían un efecto no solo interno, sino también global.
- Como explica Wassim Nasr, el poder de atracción externo es característico de las organizaciones que dejan de ser grupos clandestinos para «convertirse en proyectos atractivos para un grupo reducido de jóvenes que no han conocido al Estado Islámico como califato territorial y nunca han pisado un campo de batalla».
- A medida que el Estado Islámico se debilita en el Levante y su presencia en el Sahel se refuerza, el mapa mental de quienes se plantean partir podría redefinirse y apuntar hacia Nuakchot y la zona de las tres fronteras, en lugar de hacia Alepo o Raqqa.
Las fuentes a las que pudo acceder en Siria hace un mes confirman esta tendencia.
- Lo que les preocupa son «los jóvenes sunitas radicalizados que vivían en las ciudades controladas por el régimen de Al-Assad y que hoy se sienten decepcionados con Al-Sharaa, más que aquellos que tomaron las armas y han visto las nefastas consecuencias de las decisiones estratégicas del Estado Islámico».
- Al parecer, las autoridades sirias se enfrentan al mismo problema que en Europa, con la salvedad de que «los desilusionados, en Siria tienen mucho más fácil el acceso a armas y explosivos, y por lo tanto pueden causar más daños —se trata de un grupo reducido, muy joven, de personas que buscan un Estado Islámico imaginario y ya no las redes estructuradas de hace diez años».
No obstante, hay que señalar que, por el momento, se trataría de un caso aislado y que la etapa en Mauritania aún no está confirmada.