India es el segundo mayor comprador de petróleo ruso del mundo, por detrás de China. Desde la imposición de aranceles a finales de agosto y las sanciones a Rosneft y Lukoil por parte de Estados Unidos en noviembre, sus importaciones de crudo ruso se han reducido a la mitad.
La toma de control de la industria petrolera venezolana por parte de Estados Unidos a principios de enero podría provocar una reconfiguración de las importaciones indias, lo que afectaría directamente a las finanzas del Kremlin.