Giorgia Meloni, la única líder europea presente en la ceremonia de investidura en el Capitolio el 20 de enero, fue la primera jefa de gobierno de un gran país europeo en tratar de desempeñar el papel de mediadora entre la nueva administración estadounidense y Europa.
Ante la aceleración y la brutalidad de la geopolítica trumpista, la presidenta del Consejo se encuentra hoy en una posición especialmente incómoda: su índice de aprobación es el más bajo desde que asumió el cargo en 2022.