Francia sigue creyéndose una potencia mundial. La guerra que amenaza a Europa en el Este le exige otra cosa.
Mientras la Unión se rearma para un conflicto de alta intensidad, la nostalgia por una «política de grandeza» puede costarle a París su lugar en la arquitectura de seguridad del continente.
Louis Lapeyrie y Elie Tenenbaum abren un debate estratégico en torno al liderazgo francés en Europa.