«Estamos en el Coliseo, un Coliseo digital que nos permite asistir al espectáculo sin salir de nuestra sala, escuchar los gritos de la multitud y sufrir la misma herida moral que Alipio hace más de 1.600 años».
Para una nación dedicada a la dominación brutal, se necesita una población que se deleite con las demostraciones de crueldad.