En Rusia, la revista del Ministerio de Asuntos Exteriores difunde fantasías nucleares
Expertos próximos al Kremlin inventan una fábula: una "hidra nuclear" de tres cabezas apunta sus misiles contra Rusia desde París, Londres y Washington. Hemos traducido un documento estratégico que circula en Moscú.
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- Guillaume Lancereau •
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- El submarino nuclear de misiles balísticos de clase Borei K-549 "Knyaz Vladimir" frente a la ciudad de Severodvinsk. © Serguei Bobylev
Los expertos rusos no se limitan a revisar la doctrina nuclear del país ni a anunciar en diversos periódicos y programas que un misil podría apuntar en cualquier momento al Reichstag: analizan minuciosamente hasta el más mínimo cambio en la disuasión nuclear europea para deducir de ello el margen de maniobra de la Federación Rusa.
En abril de 2026, la revista La vida internacional, editada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, publicó un análisis en profundidad de dos expertos en seguridad nuclear: Vladimir Orlov y Serguei Semionov. 1 Ambos profesores de la prestigiosa Universidad Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, Orlov y Semionov son, sobre todo, expertos del centro PIR, del que el primero es fundador y director. Desde 1994, este think tank moscovita se ha consolidado como una de las principales organizaciones no gubernamentales en el ámbito de la seguridad internacional, especializada en el control de armamento y la no proliferación nuclear.
Sigue siendo difícil saber si la postura de los autores refleja la mentalidad de los responsables políticos rusos o si su publicación tiene precisamente por objeto llamar la atención del ministerio sobre las cuestiones que les parecen más cruciales. Sea como fuere, este artículo, publicado en una revista editada por el ministerio, puede considerarse un reflejo de las preocupaciones reales de Moscú. En este caso, Orlov y Semionov identifican tres grandes factores de riesgo para la seguridad nuclear rusa: el acercamiento franco-británico en el marco de la «disuasión avanzada» 2 defendida por Emmanuel Macron; el posible acceso de nuevos Estados, en primer lugar Polonia y Ucrania, a las armas nucleares; y un reenfoque de Europa hacia la OTAN que empujaría a Estados Unidos a dar garantías a sus aliados incluyéndolos más activamente en sus misiones nucleares.
Esta publicación no es una excepción a la norma que domina actualmente el ámbito de la opinión experta autorizada en Rusia: en ella se mezclan análisis basados en cifras, hipótesis estratégicas y elementos que no son más que pura propaganda de guerra.
Sin duda, los autores tendrían más motivos para afirmar que Estados Unidos toma decisiones contrarias a las disposiciones del Tratado de No Proliferación si Rusia no hubiera transferido armas nucleares a Bielorrusia. Del mismo modo, resulta más legítimo juzgar a Estados Unidos como infiel a los compromisos del Acta Fundacional Rusia-OTAN de 1997 cuando uno mismo no desencadena ni apoya la invasión militar de Ucrania. En cuanto a considerar cualquier reivindicación ucraniana en materia nuclear como un retorno al «bluff nuclear» y al «chantaje atómico» que condujeron a principios de la década de 1990 al Memorándum de Budapest, se trata de un calco de una interpretación putinista de la historia: es evidente que el apoyo que prestan hoy Estados Unidos y Reino Unido a Ucrania no guarda relación alguna con ese acuerdo de 1994, sino que es consecuencia directa de la guerra de agresión desencadenada por Rusia en 2022.
En el ámbito de la no proliferación nuclear, parece que se avecina una verdadera tormenta en el horizonte europeo. Dentro de la OTAN, los aliados de Estados Unidos ponen en duda la fiabilidad de las garantías de Washington y barajan planes alternativos de cooperación en materia de disuasión nuclear. En este contexto, París y Londres muestran su determinación de poner sus fuerzas estratégicas al servicio de la defensa del continente, al tiempo que profundizan en su convergencia sobre las cuestiones nucleares. Las iniciativas de este tipo parecen destinadas a multiplicarse. Alemania, Polonia y Ucrania, que coquetean abiertamente con la hipótesis de acceder al arma nuclear, podrían figurar entre los principales beneficiarios de estos «debates estratégicos» sobre la disuasión europea.
La disuasión al estilo francés
En este momento, la iniciativa más claramente formulada proviene de París. En su discurso programático del 2 de marzo de 2026, el presidente Emmanuel Macron anunció la adopción de una doctrina de «disuasión avanzada». Dado que la defensa de Europa se ha elevado ahora a la categoría de interés vital de Francia, cualquier ataque contra ella constituiría uno de los principales motivos para recurrir al arma nuclear.
En la práctica, esta doctrina prevé el despliegue temporal de aviones capaces de transportar armas nucleares fuera del territorio francés, recurriendo a las infraestructuras militares de los Estados socios. A diferencia del modelo de misiones nucleares compartidas que prevalece en la OTAN, París no tiene previsto ni asociar a sus aliados a la dirección o la planificación de las operaciones nucleares, ni concederles garantías de seguridad jurídicamente vinculantes.
El discurso de Emmanuel Macron presentaba, por tanto, este enfoque como una «capa» defensiva adicional, pero hay que tener claro que, al mismo tiempo, supondría un paraguas nuclear informal para el resto de Europa. Si bien Alemania está llamada a ser su principal escaparate, parece que están a punto de cerrarse acuerdos similares con una serie de países, entre los que se encuentran Polonia, los Países Bajos, Bélgica, Suecia y Dinamarca.
La expresión «paraguas nuclear informal» es engañosa y, sin duda, deliberadamente sensacionalista. Si bien es innegable que el discurso de Île Longue supuso una reorientación europea de la disuasión nuclear francesa en términos muy claros, el presidente francés no dio a entender en absoluto que estuviera allanando el camino para ofrecer nuevas garantías a los demás Estados europeos.
Cabe recordar aquí que las exhortaciones de Emmanuel Macron a establecer un diálogo estratégico en este ámbito se inscriben en una cierta continuidad histórica. Francia incluyó la dimensión europea en la agenda de su política nuclear ya desde la presidencia de François Mitterrand, e incluso bajo la de Valéry Giscard d’Estaing. 3 Estas iniciativas fueron recibidas entonces con frialdad: se sospechaba que respondían más a la comunicación política que a una política estratégica concreta. Aún en 2020, los responsables europeos, plenamente comprometidos con los principios atlantistas entonces dominantes, habían optado por ignorar las posiciones de Emmanuel Macron para no debilitar la confianza general en el «paraguas nuclear» estadounidense. 4. El auge actual de este diálogo estratégico al estilo francés parece, por tanto, estar relacionado con la elección de Donald Trump, cuyas posiciones «antieuropeas» no son ningún secreto para nadie.
El techo invisible del arsenal francés
Hasta hace muy poco, el arsenal nuclear francés contaba con unas 300 ojivas, es decir, casi la mitad de las que tenía al final de la Guerra Fría. Según los expertos de la Federation of American Scientists, en 2025 había 290 ojivas de este tipo disponibles. 5 La nueva doctrina anunciada por París prevé no solo aumentar este arsenal, sino también cesar toda comunicación pública sobre el estado de sus fuerzas. En su presentación del pasado mes de marzo, Emmanuel Macron presentó esta evolución como una respuesta a la de otras potencias nucleares, cada vez más discretas en este punto concreto.
Cabe señalar, sin embargo, que ya había indicios previos. Desde septiembre de 2025, varios altos diplomáticos franceses confiaron a uno de los autores de estas líneas que Francia no tenía intención de participar en ninguna negociación sobre la reducción de las armas nucleares, ni de reducir su número por iniciativa propia. Por lo tanto, no hay nada fundamentalmente «inesperado» en las recientes revelaciones de Emmanuel Macron, que se inscriben más bien en la continuidad de la postura nuclear de Francia.
Cabe preguntarse por el sentido de incluir aquí varias «fuentes» francesas que, supuestamente, se habrían confiado a uno de los autores del artículo. De hecho, según sus propias palabras, el anuncio de Emmanuel Macron sobre el aumento del número de armas nucleares, junto con el cese de la comunicación sobre su cantidad exacta, no constituye en absoluto una «primicia». ¿Por qué entonces escenificar una conversación secreta con varios «altos diplomáticos franceses», y además «desde septiembre de 2025»? Si bien no es imposible que existan canales informales de debate, el término «diplomático» sugiere que estos supuestos «intercambios» —cuya autenticidad es, por supuesto, imposible de verificar— habrían tenido lugar en un marco oficial, lo cual es muy dudoso.
La columna vertebral de las fuerzas de disuasión nuclear francesas sigue siendo la Fuerza Estratégica Oceánica, que cuenta con cuatro submarinos nucleares lanzadores de misiles (SNLE) de la clase «Le Triomphant». Está previsto que permanezcan en servicio hasta finales de la década de 2030. Cada uno de estos buques puede transportar hasta 16 misiles balísticos M51 con un alcance de 9.000 kilómetros, equipados con seis ojivas TNO («ojivas nucleares oceánicas») de una potencia de 100 kilotones; a modo de comparación, la bomba de Hiroshima alcanzó los 15 kilotones. Hasta la fecha se habrían fabricado un total de 48 misiles de este tipo. En 2025, la carga total del componente marítimo de las fuerzas estratégicas francesas representaba así cerca de 240 ojivas nucleares, lo que deja al país una capacidad teórica de ampliación hasta 384 ojivas, siempre que se fabriquen 16 misiles balísticos adicionales.
Por su parte, el componente aéreo se basa en los aviones Rafale, distribuidos en cuatro escuadrones, armados con misiles de crucero ASMP-A y, posteriormente, ASMPA-R (misil aire-tierra de medio alcance mejorado —renovado—), con un alcance de 500 kilómetros. Según las fuentes disponibles, la potencia de la carga nuclear oscila entre 100 y 300 kilotones. En la actualidad, los 54 misiles fabricados están siendo objeto de una operación de modernización. Dado que una parte de ellos se ha utilizado en el marco de ensayos nucleares, cabe concluir que su número total no supera las 50 unidades.
Las dos primeras columnas de esta tabla, «elaborada a partir de fuentes de libre acceso» por los autores del artículo, se ajustan bastante a las fuentes abiertas. La tercera, en cambio, es una pura invención que no se basa en absolutamente nada.
Es probable que el aumento de las fuerzas nucleares tras los anuncios de Emmanuel Macron se centre en este componente aéreo. En 2025, el Ministerio de Defensa francés ya había oficializado la creación de una escuadrilla «nuclear» adicional dentro de las Fuerzas Aéreas Estratégicas para el año 2035. En un contexto de aceleración de los ritmos de producción del Rafale, que ahora ascienden a cuatro aviones al mes, las Fuerzas Armadas francesas no deberían encontrar apenas obstáculos para la rápida puesta en marcha de este programa.
Desde 2014, estos aviones se han desplegado en varias ocasiones en Polonia y en otros países de Europa del Este. En 2014, se enviaron cuatro Rafale a la base de Malbork, en el norte de Polonia, para garantizar la vigilancia aérea sobre el Báltico. Desde 2022, se organizan regularmente rotaciones de estos cazas en Estonia y Lituania en el marco del programa Baltic Air Policing. Cabe destacar, por otra parte, que estas operaciones movilizan aviones de las escuadras Gascogne y La Fayette, dos escuadras nucleares de la Fuerza Aérea francesa que también han participado en las misiones Air Shielding de la OTAN en Rumanía y Bulgaria. Por último, en septiembre de 2025 se enviaron tres Rafale a la base aérea polaca de Mińsk Mazowiecki en respuesta a presuntas violaciones del espacio aéreo polaco por parte de drones rusos. 6
Las fuentes francesas desmienten que estos aviones pudieran haber transportado armas nucleares, 7 pero el precedente no por ello es menos real. Cabe añadir, por otra parte, que la construcción de infraestructuras reforzadas destinadas al almacenamiento de munición nuclear en las bases aéreas de Malbork y Mińsk Mazowiecki constituye un indicio tangible de los cambios que se están produciendo.
La última dimensión de esta «disuasión avanzada» supondrá, lógicamente, la participación de aliados seleccionados de la OTAN en operaciones convencionales de apoyo a las fuerzas nucleares, en particular en el marco de los ejercicios «Poker» (simulacros anuales de ataques aéreos nucleares). El Reino Unido ya ha participado en ellas como observador, al igual que Italia, y Alemania se incorporará a partir de este año. 8
La política nuclear británica
La doctrina estratégica del Reino Unido recuerda que el arsenal nuclear nacional contribuye a la defensa de la OTAN desde 1962, al tiempo que subraya que Londres conserva el control soberano sobre su uso. 9
El componente marítimo concentra hoy en día la casi totalidad de las fuerzas nucleares británicas, con cuatro submarinos nucleares de ataque de la clase «Vanguard» capaces de transportar hasta 16 misiles balísticos cada uno (misiles Trident D5 de fabricación estadounidense, capaces a su vez de llevar hasta ocho ojivas). De conformidad con los acuerdos celebrados con Washington, Londres tiene acceso a 58 misiles de este tipo, cuyo mantenimiento y modernización también se llevan a cabo en colaboración con la parte estadounidense.
Esta cooperación se extiende al ámbito del desarrollo de ojivas nucleares. La carcasa aerodinámica (aeroshell) de las ojivas nucleares británicas es idéntica a la de la ojiva termonuclear estadounidense W76. Además, se sabe que en el Reino Unido actualmente se está trabajando en el diseño y la producción de una nueva ojiva, en el marco de una estrecha colaboración con Estados Unidos. En total, y aunque su número exacto ya no se hace público desde 2021, se puede estimar que el arsenal británico cuenta con hasta 260 ojivas nucleares. 10
Desde el punto de vista de la planificación militar, también hay que tener en cuenta el probable despliegue de armas nucleares estadounidenses en territorio británico. Desde 2023, el Departamento de Defensa de Estados Unidos financia la modernización de las infraestructuras de almacenamiento de bombas nucleares en la base de Lakenheath, en Suffolk. Esta base, que albergaba hasta 110 bombas B61 antes de su retirada en 2008, cuenta hoy con una capacidad para 132 municiones, con 33 refugios de 4 bombas cada uno. Según la organización UK Declassified, las primeras veinte ojivas nucleares podrían haberse entregado en esta base en 2025, 11 aunque los investigadores de la Federation of American Scientists señalan que las obras de seguridad del emplazamiento aún no han concluido. 12
Aunque este pasaje no es, en sí mismo, inexacto, forma parte de una construcción retórica que presenta una «hidra nuclear» de tres cabezas —París, Londres, Washington— como si se tratara de un bloque unificado dirigido contra Rusia.
En este contexto, el refuerzo de la cooperación nuclear entre París y Londres merece toda nuestra atención. Esta se inscribe en una trayectoria de larga data, que se remonta al menos a 1992 con la creación de la Comisión Nuclear Conjunta, dedicada específicamente a cuestiones de doctrina y política nuclear. 13 Los acuerdos de Lancaster House de 2010 permitieron posteriormente a Francia y al Reino Unido aunar esfuerzos para garantizar la fiabilidad de sus arsenales en ausencia de ensayos nucleares en condiciones reales. Este compromiso se materializó en el programa Teutates, que toma su nombre del dios celta asociado a la protección del territorio y de sus habitantes, origen de la instalación EPURE de Valduc y del centro TDC en el recinto del Atomic Weapons Establishment de Aldermaston.
La declaración de Northwood del pasado 10 de julio supera, sin embargo, todos los acuerdos anteriores. La cooperación nuclear franco-británica entra a una nueva etapa, pasando de la cooperación científica y técnica entre sus respectivos complejos militares a una coordinación operativa de las fuerzas nucleares que respeta la independencia decisoria de cada potencia. 14 La traducción política de este acuerdo adopta la forma de un grupo directivo nuclear conjunto (UK-France Nuclear Steering Group) situado bajo la autoridad directa de la Presidencia de la República Francesa y del gabinete del primer ministro británico. La primera reunión se celebró en París el 18 de diciembre de 2025.
Otro aspecto destacable es el cambio de escala de esta nueva cooperación nuclear: ambas naciones afirman ahora que cualquier amenaza grave dirigida contra Europa provocaría una respuesta coordinada por su parte. Esta postura amplía y profundiza así las disposiciones de la Declaración de Chequers de 1995, según las cuales cualquier ataque contra los intereses vitales de uno de los dos países se consideraría una amenaza para el otro.
Según los observadores, esta coordinación franco-británica podría traducirse en un apoyo convencional mutuo a las operaciones de las respectivas fuerzas nucleares, así como en medidas conjuntas de respuesta ante amenazas nucleares. Las perspectivas previstas incluyen también ejercicios de Estado Mayor, intercambios de listas de objetivos y la creación de canales de comunicación adicionales. Cabe señalar, por último, que Francia y el Reino Unido están profundizando paralelamente su colaboración en el ámbito de los armamentos de alta tecnología, ya que ambos países han acordado reanudar la producción de los misiles de crucero Storm Shadow y Scalp por primera vez en unos quince años, así como el desarrollo conjunto de misiles de nueva generación.
La disuasión ampliada: balance provisional
La aparición de estos nuevos formatos de cooperación no atenúa en absoluto los riesgos que plantean las misiones nucleares conjuntas de la OTAN. Estados Unidos las presenta como una herramienta para prevenir la proliferación nuclear en Europa, partiendo de la premisa de que la concesión de garantías de seguridad a los miembros no nucleares de la OTAN eliminaría los incentivos para desarrollar sus propios programas de armamento nuclear. En realidad, esta práctica contraviene sobre todo las disposiciones del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares. La participación de infraestructuras y personal militar de Estados no nucleares en la planificación, el entrenamiento y la posible ejecución de misiones nucleares constituye, evidentemente, una violación de dichas disposiciones.
Es evidentemente falso afirmar que los formatos de cooperación serían contrarios a las disposiciones del Tratado de No Proliferación. Esta acusación la lanzan los rusos de forma habitual y desde hace mucho tiempo contra los países de la OTAN. Cabe señalar que Moscú hace hoy lo mismo con Bielorrusia, tal y como admiten, por cierto, los autores al final del texto.
Los Estados que participan actualmente en estas misiones nucleares conjuntas son Bélgica, Alemania, Italia, los Países Bajos y Turquía. Se estima que podrían desplegarse 150 armas nucleares estadounidenses en el territorio de estos Estados; en concreto, diversas variantes de la bomba B61, cuya última versión, la B61-12, diseñada para alcanzar objetivos enterrados a gran profundidad, ya se encuentra en camino hacia Europa.
El principal mecanismo de coordinación sigue siendo el «Grupo de Planes Nucleares», que desde 1966 reúne a los representantes de los Ministerios de Defensa de todos los miembros de la OTAN, a excepción de Francia, que defiende su soberanía absoluta en materia nuclear. Las responsabilidades del grupo incluyen, por tanto, la elaboración de la doctrina nuclear de la Alianza, así como los mecanismos de disuasión concretos.
La principal actividad de entrenamiento de las fuerzas nucleares de la OTAN es el ejercicio anual «Steadfast Noon», que moviliza a unos 60 aviones, entre los que se incluyen aparatos certificados para el transporte y el uso de armas nucleares. El último ejercicio, que tuvo lugar entre el 13 y el 24 de octubre de 2025, reunió a unos 2.000 militares procedentes de 14 países miembros de la OTAN, entre ellos Finlandia y Suecia. Las maniobras se llevaron a cabo sobre el mar del Norte, con la participación de las bases aéreas de Kleine-Brogel en Bélgica, Lakenheath en el Reino Unido y Skrydstrup en Dinamarca. 15
Estas misiones conjuntas presentan, por último, un aspecto menos conocido: el apoyo convencional a las operaciones nucleares (SNOWCAT, siglas de «Support of Nuclear Operations With Conventional Air Tactics»). Los ejercicios asociados a este dispositivo, en el que participan la República Checa, Dinamarca, Grecia, Hungría, Noruega, Polonia y Rumanía, incluyen, en particular, operaciones de escolta, guerra electrónica y defensa antimisiles.
La cuestión de la «credibilidad» de los compromisos estadounidenses en materia de disuasión ampliada no dejó de preocupar a Europa a lo largo de toda la Guerra Fría y resurge periódicamente en las relaciones entre Washington y sus aliados. Por ello, las élites europeas, convencidas del principio del «parasitismo estratégico», evalúan cualquier acción de Estados Unidos a la luz de esas garantías.
El escenario más probable podría consistir en una reorientación de las misiones conjuntas de la OTAN, con el fin de disipar los principales temores de los europeos respecto al riesgo de una «retirada» de Estados Unidos. En cuanto a Rusia, los acontecimientos que hay que seguir de cerca son los siguientes:
- La certificación de más cazas europeos (entre ellos el JAS 39 Gripen y el Eurofighter Typhoon) para el uso de armas nucleares.
- El aumento del número de bases militares que albergan aeronaves de doble función, ante una mayor incertidumbre estratégica.
- Una ampliación del programa de apoyo convencional a las operaciones nucleares;.
- El refuerzo de la disuasión mediante la implementación de nuevos vectores, empezando por los misiles de crucero lanzados desde submarinos.
Sin embargo, la transformación más radical de las misiones nucleares conjuntas se derivaría de una ampliación del círculo de Estados con acceso a medios nucleares mediante la integración de nuevos países en el flanco oriental de la Alianza. Formalmente, medidas de este tipo contravendrían el Acta Fundacional Rusia-OTAN de 1997. ¿Sería esta la primera vez que se viera a la Alianza emprender acciones contrarias al espíritu y a la letra de este documento?
¿Quiénes se benefician de la disuasión europea?
Entre los Estados que pretenden sacar el máximo partido a la multiplicación de los «paraguas nucleares» europeos, Alemania, Polonia y Ucrania ocupan claramente los primeros puestos.
La primera casi ha logrado su objetivo. El canciller alemán Friedrich Merz se muestra mucho más dispuesto que sus predecesores a emprender el camino hacia la cooperación nuclear con Francia. Los medios de comunicación y los círculos dirigentes alemanes han planteado recientemente diversos escenarios —bastante fantasiosos— de disuasión europea que llegan hasta la financiación de las fuerzas francesas y británicas por parte de Alemania, o incluso a la creación de su propio arsenal nuclear.
En sus declaraciones oficiales, los responsables alemanes mantienen su compromiso con el Tratado de No Proliferación y rechazan cualquier posibilidad de contar con un arsenal estratégico nacional; sin embargo, en la práctica, no dejan de intensificar su coordinación con Francia. La declaración conjunta de Emmanuel Macron y Friedrich Merz, de fecha 2 de marzo de 2026, anunciaba así la creación de un grupo de trabajo franco-alemán encargado de llevar a cabo consultas sobre cuestiones nucleares, así como la participación de Alemania en los ejercicios de las fuerzas nucleares francesas, 16 En el fondo, Berlín prosigue con la consolidación del componente convencional de su arsenal militar.
En cuestión de unos pocos años, la cuestión del estatus nuclear de Polonia ha pasado de ser pura ficción a convertirse en un tema delicado en el debate sobre el futuro de la seguridad europea. En septiembre del año pasado, el presidente Karol Nawrocki declaró que Polonia «debía disponer de su propio potencial nuclear», tanto civil como militar, al tiempo que se mostraba abierto a la idea de un despliegue de armas nucleares francesas en territorio polaco, haciendo eco de las declaraciones de Emmanuel Macron relativas a la «dimensión europea» del arsenal francés. El jefe de Estado polaco también apoyó la participación de su país en el programa NATO Nuclear Sharing y elogió la contribución de los Rafale franceses a la disuasión polaca en el marco del Tratado de Nancy de mayo de 2025. 17 En marzo de 2026, el primer ministro polaco Donald Tusk confirmó la existencia de negociaciones con Francia y otros aliados europeos encaminadas a la creación de un sistema reforzado de disuasión nuclear, añadiendo que Polonia aspiraba a la autonomía y no permanecería pasiva en estas cuestiones de seguridad. 18 Por último, la propia opinión pública parece cada vez más favorable a la perspectiva de un arsenal nuclear nacional. Los datos del Centro de Estudios de la Opinión Pública señalan una notable evolución en este sentido: el 44 % de los encuestados considera ahora que Polonia debería participar en las misiones nucleares conjuntas de la OTAN y el 49 % de ellos opina que su país debería dotarse, en el futuro, de su propio arsenal. 19
Polonia ya cuenta con una flota de cazas estadounidenses aptos (aunque no certificados) para llevar a cabo misiones nucleares. Los F-16 participan en maniobras de disuasión nuclear, empezando por el ejercicio Steadfast Noon; en cuanto a los 32 aviones F-35A, cuya entrega se prolongará hasta 2030, han sido diseñados oficialmente para transportar y emplear bombas nucleares B61-12 en el marco de las misiones nucleares conjuntas de la OTAN. En resumen, Polonia podría disponer en un futuro muy próximo de un conjunto de plataformas que le permitirían, como mínimo, participar en misiones militares en pie de igualdad con un país como Alemania. 20
Sin embargo, Washington aún no considera necesario trasladar sus B61 al flanco oriental de Europa, alegando que Alemania, Bélgica, Italia, los Países Bajos y Turquía ya ofrecen un dispositivo de disuasión suficientemente amplio y flexible, mientras que un traslado de este arsenal hacia la frontera rusa aumentaría la vulnerabilidad general y se percibiría de inmediato como una escalada. Los representantes del Departamento de Estado han dado a entender, por tanto, que no se está estudiando ninguna ampliación de las misiones nucleares compartidas de la OTAN hacia Polonia.
Por su parte, el régimen de Kiev ha expresado en más de una ocasión su deseo de dotarse de armas nucleares, un discurso en cuyo trasfondo se encuentran tanto el farol nuclear de los años 1991-1993 como las tradiciones de chantaje atómico que se forjaron en aquella época. 21 Entre 2022 y 2025, Volodimir Zelenski presentó en repetidas ocasiones la adquisición de un arsenal estratégico propio como la única alternativa a la entrada de Ucrania en la OTAN: fue en estos mismos términos como planteó el problema ante el candidato presidencial Donald Trump en octubre de 2024, señalando una vez más la adhesión a la Alianza como la opción preferible. Por esas mismas fechas, los responsables ucranianos comenzaron a hacer hincapié en la «opción nuclear» a través de expertos a su servicio y de medios de comunicación occidentales complacientes. Varias publicaciones en este sentido llamaron la atención; en ellas se afirmaba que Ucrania disponía del potencial científico y técnico suficiente para que el país se dotara de armas nucleares en un futuro próximo. Según la información de Bild, este argumento se habría presentado a la comunidad periodística en octubre de 2024 durante una reunión preparatoria a puerta cerrada. 22 En noviembre, The Times publicó el resumen de una nota analítica dirigida al Ministerio de Defensa ucraniano, en la que se sostenía que Kiev podría fabricar en un plazo relativamente corto munición de plutonio rudimentaria utilizando el combustible nuclear gastado de las centrales nucleares del país. El 23 de diciembre de 2024, el Instituto Internacional de Sociología de Kiev publicó los resultados de una encuesta de opinión realizada a más de 2.000 personas, de las cuales el 73 % se pronunció a favor de la fabricación de armas nucleares, porcentaje que se mantenía en el 46 % en el supuesto de que la «opción nuclear» acarreara sanciones contra Ucrania. 23
La información del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa sobre una posible transferencia a Ucrania de componentes de armas nucleares constituye una señal preocupante. Según los servicios especiales, se trataría de componentes, equipos y tecnologías de origen europeo, incluida una ojiva nuclear completa procedente de un misil balístico M51.1. Francia y el Reino Unido han desmentido formalmente estas acusaciones, incluso en el marco del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. 24 En cuanto a Volodimir Zelenski, también ha negado haber recibido propuesta alguna en este sentido, al tiempo que ha reiterado que las acogería de buen grado. 25
Aun sin entregas de este tipo, no se puede ignorar que París y Londres contribuyen a la creación de un potencial militar cuasiestratégico en Ucrania, mediante el suministro de sistemas de misiles de medio alcance, junto con una integración planificada de Ucrania en las cadenas de producción de sus propios complejos industriales de posguerra. Cabe señalar a este respecto la declaración de intenciones firmada entre la parte ucraniana y el grupo francés Dassault Aviation, que prevé el suministro de aviones Rafale a Ucrania. 26
Las insinuaciones de que los aliados de Ucrania estarían «nuclearizando» el territorio son, evidentemente, pura propaganda de guerra y carecen de fundamento alguno.
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La hidra nuclear europea no deja de crecer. A la ya conocida amenaza para la seguridad de nuestro país que representan las misiones nucleares de la OTAN se suman ahora las iniciativas sin precedentes de Londres y París.
No nos equivoquemos: la «disuasión nuclear» francesa no es un capricho de un presidente que deberá abandonar el Elíseo en 2027. Es cierto que es muy probable que las fuerzas políticas de derecha, empezando por el Rassemblement National de Marine Le Pen, se apresuraran a enterrar esta iniciativa en caso de llegar al poder. No obstante, el debate sobre el papel del potencial nuclear nacional sigue estando profundamente arraigado en la cultura estratégica francesa. Además, su puesta en marcha contribuiría a reforzar la posición internacional de Francia, lo que redundaría en beneficio de cualquier inquilino del Elíseo.
Al contrario de lo que sostienen los autores del artículo, el discurso de Île Longue ha logrado un consenso en casi todo el espectro político francés. Por el momento, Rassemblement National no ha dado ninguna señal que permita pensar que, en caso de que resultara elegido uno de sus candidatos, desearía revisar radicalmente la doctrina nuclear francesa.
Los contornos de esta «disuasión europea al estilo francés» ya se están perfilando. La aviación francesa, con doble capacidad, se está implantando en el teatro militar europeo. No se puede descartar que las señales que se nos envían acaben por no limitarse al despliegue temporal de unos pocos aviones, sino que adopten la forma de infraestructuras permanentes de estacionamiento en territorio polaco, y posteriormente en Rumanía, Finlandia y los países escandinavos.
La declaración de Northwood de 2025 supone un clavo más en el ataúd del marco estadounidense de control de armamento. Acuerdos de esta índole confirman una vez más que las capacidades nucleares de los Estados miembros de la OTAN deben considerarse como un todo.
En el supuesto de que se superen las divergencias entre Estados Unidos y Europa y de que la disuasión europea vuelva a basarse en modelos centrados en la OTAN, cabe temer la puesta en marcha de medidas destinadas a restablecer la confianza de los aliados europeos en las garantías de seguridad proporcionadas por Washington, entre las que se incluirían una mayor implicación de los miembros no nucleares de la alianza en la planificación y el entrenamiento para misiones nucleares, así como el perfeccionamiento de las modalidades de apoyo convencional a las operaciones nucleares. En esta hipótesis, los miembros de la OTAN asumirían la lógica estadounidense de una creciente integración de las fuerzas nucleares y no nucleares, lo que acabaría por difuminar aún más la frontera entre los conflictos nucleares y los no nucleares.
Al igual que se ha señalado anteriormente, el argumento de los autores consiste en dar a entender que se estaría produciendo un rearme nuclear a ambos lados del Atlántico y sugiere que, en una era post-Trump, la OTAN se volvería considerablemente más peligrosa para Rusia por ese motivo.
Desde el punto de vista de Rusia, la cuestión es saber qué escenario nos resultaría más beneficioso: ¿la aparición de un nuevo Estado nuclear en Europa o la profundización de esa «disuasión ampliada», con la creación de un «punto de ataque» integrado, que combine las fuerzas nucleares estadounidenses y el apoyo convencional de uno de sus aliados?
Sin duda, es imposible dar una respuesta prefabricada. No obstante, no podemos dejar de constatar que las armas nucleares no estratégicas rusas y el sistema de medio alcance Orechnik desplegado en Bielorrusia representan una solución oportuna, seria y duradera ante esta nueva amenaza. Es evidente que las medidas de respuesta deberán revisarse a medida que se concreten las intenciones de Occidente, especialmente en el marco del Sojuznoe gosudarstvo: la Unión de Rusia y Bielorrusia.
Notas al pie
- Serguei Semionov, Vladimir Orlov, «Гидра о трех головах : новые форматы ядерного сдерживания в Европе», Международная жизнь, abril de 2026, pp. 26-35.
- «Speech by the President of the Republic on France’s nuclear deterrence. Presidency of the French Republic», 2 de marzo de 2026.
- Ursula Jaspers, Clara Portela, «EU defence integration and nuclear weapons», Security dialogue 41, n.º 2 (2010), 145–168.
- «Macron exhorte les Européens à un “dialogue stratégique” sur la dissuasion nucléaire», La Croix, 7 de febrero de 2026.
- Hans M. Kristensen, Matt Korda, Eliana Johns, Mackenzie Knight-Boyle, «French nuclear weapons, 2025», Bulletin of the Atomic Scientists, 15 de julio de 2025.
- «French jets deploy to Poland for Eastern Sentry», OTAN, 23 de septiembre de 2025.
- Ivan Khomenko, «France Reportedly Sends Nuclear-Capable Rafale Jets to Poland in Direct Signal to Russia», United24Media, 15 de septiembre de 2025.
- Emmanuelle Maitre, «The French nuclear deterrent in a changing strategic environment», Nota de la Fundación para la Investigación Estratégica, 11 de marzo de 2025.
- «The UK’s nuclear deterrent: the National Endeavour explained», gov.uk, 6 de octubre de 2025.
- «Integrated Review of Security, Defence, Development and Foreign Policy 2021: Nuclear Deterrent», gov.uk, 16 de marzo de 2023.
- «The inside story of how America sent nuclear weapons to Britain», Declassified UK, 22 de julio de 2025.
- Eliana Johns, «Incomplete Upgrades at RAF Lakenheath Raise Questions About Suspected US Nuclear Deployment», Federation of American Scientists, 6 de enero de 2026.
- Paul Cormarie, «Can the United Kingdom and France Team Up in the Third Nuclear Age » War on the Rocks, 31 de octubre de 2024.
- «Northwood Declaration : 10 July 2025 (UK-France joint nuclear statement)”», gov.uk, 10 de julio de 2025.
- «NATO, Russia Conduct Nuclear Exercises Amid Rising Tensions», Arms Control Association, 1 de noviembre de 2025.
- “Joint declaration of President Macron and Chancellor Merz”, Bundesregierung, 2 de marzo de 2026.
- Елена Черненко, «Польша смотрит в ядро», Коммерсантъ, 17 de septiembre de 2025.
- «Polish Prime Minister confirms talks with France on nuclear deterrence», Defence24, 4 de marzo de 2026.
- «Rośnie obawa Polaków przed atakiem nuklearnym Rosji. Jest sondaż», Business Insider Polska, 3 de diciembre de 2024.
- John A. Tirpak, «President Says Poland ‘Ready’ to Join NATO Nuclear Sharing», Air & Space Forces Magazine, 22 de abril de 2024.
- «Новая ядерная девятка ? Оценка угроз распространения ядерного оружия в мире. Доклад. Издание 2-е (исправленное и дополненное)», ed. V. A. Orlov, S. D. Semenov, Pir-Press, 2023.
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