Ayer, jueves 15 de octubre, el Wine Trader, un buque cisterna para productos químicos que enarbolaba pabellón de San Marino, fue alcanzado por unos drones mientras se encontraba fondeado frente a las costas rumanas, en el mar Negro. Ocho tripulantes siguen desaparecidos y el buque, que se dirigía al puerto rumano de Sulina, cerca de la frontera con Ucrania, según los datos de MarineTraffic, se incendió.

Se trata del séptimo barco atacado frente a las costas de Rumanía y Bulgaria desde principios de mes.

  • Según el Financial Times, el Wine Trader y el Yara J, otro buque químico que enarbola pabellón de las Comoras, se encontraban en aguas territoriales rumanas cuando fueron atacados 1.
  • Esto supondría, por tanto, una clara escalada con respecto a los ataques anteriores y una violación de la soberanía de Rumanía, país miembro de la OTAN.

Se sospecha que Rusia está implicada en todos los ataques a buques registrados desde el 1 de octubre, y Kiev la ha acusado de varios de ellos. Ayer, jueves 15 de octubre, el presidente rumano Nicușor Dan afirmó en Bruselas: «Es evidente que se trata de intentos de Rusia, tanto en Rumanía como en Bulgaria, destinados a desestabilizar nuestras sociedades y a debilitar el apoyo prestado a Ucrania» 2.

Sin embargo, en la mayoría de los casos resulta difícil demostrar la responsabilidad de Rusia: al día siguiente, reconoció que «técnicamente, por el momento, no se puede afirmar que se trate de rusos».

  • Europa ha registrado un claro aumento de los ataques híbridos rusos desde septiembre.
  • La revista ha podido registrar 23 incidentes relacionados con drones y otras aeronaves en el espacio aéreo de los países europeos o en sus alrededores, 7 ataques con drones contra buques mercantes en el Mar Negro, 6 operaciones de sabotaje (de las cuales 2 son sospechosas y 4 no se han atribuido a nadie), 3 incendios y una presunta interferencia.
  • Moldavia, Rumanía y Polonia, tres países fronterizos con Ucrania, concentran 24 de esas 40 acciones, mientras que Bulgaria cuenta con 5.

Los ataques a buques mercantes frente a las costas de Bulgaria y Rumanía se inscriben en la prolongación de la guerra que Rusia lleva librando desde 2022 contra las infraestructuras portuarias y las exportaciones de cereales de Ucrania. Estos buques se habían librado en gran medida de los ataques fuera de las aguas ucranianas desde que Ucrania estableciera, en el verano de 2023, un corredor a lo largo de las costas de los países de la OTAN, pero ahora se ven atacados a una escala sin precedentes.

  • La libertad de acción de Rusia en el mar Negro ya solo abarca alrededor del 25% del espacio de combate marítimo, básicamente una franja de unos 25 kilómetros de ancho a lo largo de su costa caucásica, frente a casi el 90% en febrero de 2022 3.
  • Aunque las capacidades de la Armada rusa se hayan visto muy reducidas, Moscú siempre puede atacar infraestructuras portuarias y buques con misiles y drones lanzados desde tierra firme.
Notas al pie
  1. Marton Dunai, Alice Hancock, Henry Foy y Andy Bounds, «Russia suspected of striking two tankers in Nato waters», Financial Times, 15 de octubre de 2026.
  2. Andra Timu e Irina Vilcu, «Romania Blames Russia for Escalating Black Sea Ship Strikes», Bloomberg, 15 de octubre de 2026.
  3. Alina Frolova y Stepan Yakymiak, «The Changing Military Balance in the Black Sea: A Ukrainian Perspective», Carnegie Endowment for International Peace, 2 de abril de 2026.