Este proyecto, el Sistema de Combate Aéreo del Futuro, se acordó en julio de 2017, antes del discurso del presidente francés en la Sorbona, durante un Consejo de Ministros franco-alemán presidido por Emmanuel Macron y Angela Merkel. Ambos líderes también anunciaron el lanzamiento de un proyecto de carro de combate conjunto, el «sistema principal de combate terrestre». 1 

  • El proyecto constaba de varios componentes, entre ellos el avión de combate de nueva generación (Next Generation Fighter, NGF), que debía construirse en colaboración con Dassault Aviation por parte francesa y la filial alemana de Airbus Defence and Space, así como una «nube de combate» y diversos «efectores», es decir, misiles y drones que operan desde el avión o en conexión con este.
  • En 2018, los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas de ambos países firmaron una carta en la que se definían las necesidades operativas. 
  • En febrero de 2019, las ministras de Defensa, Florence Parly y Ursula von der Leyen, iniciaron la fase de estudio de concepto conjunta con las dos empresas.

El fabricante francés Dassault había sido el encargado de la dirección del proyecto, 2 pero las negociaciones industriales pronto se revelaron difíciles. 

  • En 2021, una primera fase de tensiones sacudió el ámbito político y el sector industrial a ambos lados del Rin. Dassault criticaba entonces las intenciones de Airbus de asumir la dirección industrial del proyecto, mientras que Airbus acusaba a la dirección de Dassault de autoritarismo.
  • Entre 2021 y 2025, en el contexto de la «Zeitenwende» y del aumento radical de los recursos destinados a la defensa por parte alemana, las tensiones entre los socios no han dejado de aumentar, con lo que en Francia se ha percibido como una renovada seguridad en sí misma por parte de Airbus Defence and Space y una voluntad de cuestionar la dirección general del proyecto por parte del fabricante francés. 
  • Éric Trappier, presidente y director general de Dassault Aviation, se mostraba especialmente preocupado por la insistencia del socio alemán en utilizar material sujeto a la legislación «ITAR» de Estados Unidos. Así, declaró ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional: «¿Realmente queremos construir una independencia europea en materia de defensa o aceptamos una Europa bajo la tutela tecnológica estadounidense?». 

Desde el verano de 2025, los dos ministros de Defensa, Sébastien Lecornu y Boris Pistorius, habían puesto todo su peso político detrás del proyecto, al tiempo que intentaban separar los proyectos del avión y del carro de combate.

  • En febrero de 2026, Friedrich Merz, invitado al podcast político Machtwechsel, 3 había puesto en duda la utilidad del programa para Alemania. 
  • Para respaldar su escepticismo, el canciller mencionó, entre otras cosas, la posible obsolescencia de los aviones de combate pilotados, la creciente importancia de los drones, así como las especificaciones francesas (capacidad para transportar la bomba atómica, uso aeronaval) que no se ajustarían a las necesidades alemanas. El argumento se percibió como una forma de salvar las apariencias, ya que la parte alemana difícilmente podía ignorar el documento sobre capacidades operativas firmado por las fuerzas aéreas en 2018.
  • Tras estas declaraciones, el presidente francés había expresado su descontento y amenazado con suspender el proyecto MGCS, que a su vez es objeto de una pugna industrial entre el fabricante de armamento franco-alemán KNDS y el poderoso conglomerado Rheinmetall. 4


A continuación, se puso en marcha una mediación de última hora. Pero su fracaso quedó constatado a mediados de abril. 5

  • El anuncio oficial del abandono del proyecto debería tener lugar durante el Salón Internacional de la Aeronáutica (Internationale Luftfahrtausstellung), que se celebrará en Berlín del 10 al 14 de junio, momento en el que el gobierno alemán tiene previsto publicar una nueva estrategia aeronáutica. 6 
  • Del 15 al 19 de junio, la feria francesa Eurosatory se celebrará en el campamento militar de Satory, al sur de Versalles. 7

Desde el año pasado, Alemania está considerando sumarse al proyecto competidor, un avión de combate construido por el Reino Unido, Japón e Italia, denominado Global Combat Air Programme (GCAP), ya sea como socio de pleno derecho o como cliente. 8

  • Según información aparecida en la prensa, especialmente en la alemana, Berlín y París seguirán cooperando en los demás componentes del proyecto, al que el gobierno alemán denomina el «sistema de sistemas». 9

¿Qué será del otro proyecto estratégico anunciado en 2017? El MGCS, cuya dirección industrial debía asumir Alemania, también se ve envuelto en los meandros de complejas maniobras capitalistas. El pasado 3 de junio, el grupo familiar KMW (Krauss Maffei Wegmann), propietario del 50 % de la empresa franco-alemana, decidió ceder el 40 % de sus participaciones al Estado, una parte de sus acciones, y sacar el resto a bolsa. Ante las incertidumbres que rodean al proyecto, la hipotética puesta en servicio del MGCS se ha pospuesto de 2035 a 2040-2045. 10