Durante la visita de Vladímir Putin a China los días 19 y 20 de mayo —su primer viaje al extranjero desde principios de año—, los líderes ruso y chino firmaron unos cuarenta acuerdos sobre temas que abarcaban desde la inteligencia artificial hasta la cooperación en materia de conservación de especies silvestres amenazadas, entre ellas los tigres, los leopardos y los pandas. También se firmó una declaración conjunta sobre «el surgimiento de un mundo multipolar».

Sin embargo, no se ha anunciado ningún acuerdo sobre el proyecto del gasoducto «Fuerza de Siberia 2».

  • Putin lleva varios años intentando firmar un contrato con Pekín para suministrar a China el gas natural que antes se destinaba al mercado europeo.
  • Desde el inicio de la guerra contra Ucrania en 2022, los flujos de gas transportados por gasoducto hacia Europa se han reducido prácticamente a cero.
  • Aunque las exportaciones a China han aumentado considerablemente, el total (gasoducto y GNL) sigue estando muy por debajo de las cantidades que antes se exportaban a Europa.

La firma de un acuerdo sobre el gasoducto era uno de los principales objetivos del Kremlin para esta visita. Durante la anterior visita de Putin a Pekín, el pasado mes de septiembre, el director general de Gazprom había anunciado, tras una reunión trilateral con el presidente mongol Ukhnaagiin Khürelsükh, la firma de un memorándum que se suponía que iba a reactivar el proyecto, paralizado desde 2019. 

  • El acuerdo «de principio» sobre el gasoducto, anunciado tras la reunión del 20 de mayo por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no incluye ningún plazo de ejecución ni datos sobre los precios.
  • Si bien el Kremlin necesita encontrar una alternativa al mercado europeo, Pekín cuenta con numerosas opciones en los mercados del GNL y no desea aumentar su dependencia de Rusia sin que se le hagan concesiones en materia de precios. 
  • El cierre del estrecho de Ormuz, que ha afectado a los suministros de petróleo y gas a China, no ha cambiado de forma significativa la postura de Pekín.

Según fuentes cercanas a las negociaciones, Xi insiste en obtener un precio del gas similar al que se aplica en el mercado interior ruso, que está fuertemente subvencionado 1. Este precio (alrededor de 50 dólares por 1.000 m³ de gas) es aproximadamente cinco veces inferior al que China paga actualmente por sus importaciones a través de gasoductos (260 dólares), y ocho veces inferior al precio que pagan los pocos compradores europeos.

  • Los retrasos acumulados en el proyecto podrían reforzar la posición de Pekín, que prevé que su demanda de gas alcance su punto álgido entre 2035 y 2045.
  • Según las estimaciones más realistas, se necesitarían como mínimo entre 8 y 10 años para que el gasoducto se construyera y alcanzara su capacidad máxima de 50.000 millones de m³ al año 2.