Sólo entre una y dos centésimas de hijos por mujer separan el índice sintético de fecundidad mundial de la tasa de reposición, una diferencia que se encuentra dentro del margen de error de los datos disponibles. Por lo tanto, es probable que la humanidad ya haya caído por debajo del umbral de 2,2 hijos por mujer necesario para la renovación generacional, algo que nunca ha ocurrido, ni siquiera durante guerras o pandemias.

  • Según un estudio publicado el 10 de agosto por los economistas Jesús Fernández-Villaverde y Patrick Norrick, no existe una única explicación que por sí sola permita dar cuenta de la caída mundial de la fecundidad.
  • Los autores plantean así una hipótesis: la modernidad haría que tener un tercer hijo resultara costoso y que no tener hijos resultara poco costoso, ya que las pensiones y la sanidad pública cumplen ahora las funciones que antes desempeñaban los hijos, incluso en los países de renta media 1.
  • El aumento del coste de la vida disuadiría así a las familias de tener más de dos hijos, salvo en el caso de los hogares acomodados, que pueden externalizar esos costes. 
  • Hay un dato clave que respalda este argumento: desde la década de 1980, la relación entre los ingresos y la fecundidad se ha invertido en Estados Unidos, ya que las familias acomodadas tienen, de hecho, más hijos que las familias de recursos modestos.
  • Sin embargo, los datos de la Encuesta Social General de China (una encuesta nacional representativa realizada en varias oleadas desde 2012) sugieren que, en China, el descenso de la fecundidad no se debe únicamente a las dificultades económicas.
  • A nivel nacional, el porcentaje de personas de entre 18 y 24 años que afirman no querer tener hijos ha pasado del 5% en 2012 al 32% en 2023 —lo que supone triplicarse entre 2012 y 2021 y duplicarse entre 2021 y 2023 2—.

Aunque este fenómeno ya es conocido en los países de renta alta —sobre todo en Corea del Sur, Japón o Italia—, la caída de la fecundidad también afecta a las regiones más pobres. Este es, en particular, el caso del África subsahariana: en el Congo, una encuesta demográfica nacional publicada en 2026 señala una caída del índice sintético de fecundidad de 5,1 a 3,5 entre 2011-2012 y 2023-2025. La única excepción en el mundo es Israel, donde, desde 2020, la fecundidad de las mujeres musulmanas ha caído por debajo de la de las mujeres judías, por primera vez desde 1948.

  • La magnitud del colapso demográfico que se está produciendo supera con creces las previsiones de los demógrafos de las últimas décadas.
  • De hecho, el consenso era que el descenso de las tasas de fecundidad iniciado tras la Segunda Guerra Mundial conduciría a un equilibrio, con la fecundidad convergiendo, región por región, hacia algo más de dos hijos por mujer 3.
  • Sin embargo, los indicadores actuales no apuntan a un reequilibrio, lo que podría tener profundas repercusiones en las perspectivas de crecimiento, la productividad y la capacidad de los Estados para financiar sus sistemas de pensiones y de protección social.
Notas al pie
  1. Jesús Fernández-Villaverde y Patrick Norrick, «Terra Incognita: The Economics of a Shrinking World», 10 de agosto de 2026.
  2. Xiangning Xu, «The Rise of Zero Fertility Desire in China», 27 de abril de 2026.
  3. Nicholas Eberstadt y Patrick Norrick, «Peak Human Is Coming Sooner Than You Think», The Free Press, 14 de mayo de 2026.