El 24 de febrero de 2022, en el primer día de la ofensiva rusa contra Ucrania, escribí1: « Sea cual sea el resultado de la guerra, Putin ya la ha perdido. Además de empujar hacia el oeste lo que quedará de Ucrania, reforzará e incluso ampliará la OTAN, aislará y debilitará a Rusia como paria y amenazará su propio poder en Moscú. El principio del fin. »2 El primer día de una guerra puede parecer presuntuoso predecir su resultado, y contraintuitivo -u optimista- prever que no será favorable al más poderoso de los dos beligerantes. Sin embargo, me pareció que este resultado era la conclusión lógica del siguiente razonamiento, en cinco etapas.

1 – El precio de la victoria militar

Si la victoria militar de Putin parece inevitable, dada la asimetría de las fuerzas implicadas, tendrá un coste humano y material considerable. En solo tres días de enfrentamiento, el Estado Mayor del ejército ucraniano -cuyas cifras deben tomarse, por supuesto, con la necesaria retrospectiva- estima que las fuerzas rusas perdieron 4.300 hombres (muertos o capturados), 27 aviones, 26 helicópteros, 2 barcos, 146 tanques y 706 vehículos blindados3. Moscú, por su parte, niega haber sufrido estas pérdidas y probablemente nunca comunicará el verdadero número de víctimas. En cualquier caso, gracias a la extraordinaria combatividad de los ucranianos, provistos de armas por al menos 28 países, el enfrentamiento no es la guerra relámpago que se esperaba: es más intenso y sin duda será más largo de lo que esperaban los estrategas rusos. Como lo ha señalado Lawrence Freedman, cometieron dos errores clásicos, subestimar al enemigo y sobreestimar sus propias fuerzas, que en realidad expresan lo mismo: arrogancia4.

Esto plantea problemas logísticos a las fuerzas rusas (falta de combustible, raciones y quizás incluso munición) -que se sabía incluso antes de la invasión que era el punto débil de una operación de este tipo5-, pero también en términos de imagen, ya que desde Ucrania se documenta y difunde fotos y vídeos de aviones derribados, tanques destruidos, soldados rusos muertos y capturados, y crímenes de guerra cometidos (por ejemplo, el uso de bombas de racimo en zonas civiles)6. Lo hacen con el apoyo de una comunidad de « Osinters », es decir, expertos en inteligencia de código abierto ubicados en todo el mundo, cuya eficacia en este conflicto es espectacular, al igual que su uso de las redes sociales, especialmente de Twitter. A diferencia de sus adversarios, las fuerzas ucranianas se comunican muy bien y el Presidente Zelensky se ha convertido en cuestión de días en una figura heroica, elogiada en todo el mundo. Sea cual sea el resultado militar del conflicto, Putin ya ha perdido la batalla de la imagen.

Sea cual sea el resultado militar del conflicto, Putin ya ha perdido la batalla de la imagen.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

La falta de resultados concretos sobre el terreno, la lentitud del avance de los invasores, que en el momento en el que escribo estas líneas aún no controlan ninguna ciudad importante, junto con las dificultades anteriores, han provocado un creciente sentimiento de frustración entre las tropas rusas7. Como no todo el mundo estaba convencido de la necesidad de esta guerra, cuanto más tiempo pasa, más dudas surgirán, con un eventual impacto en la moral de las tropas. En cualquier caso, seguramente Moscú perderá al menos varios miles de hombres, lo que hará de esta guerra su intervención militar más cara de las últimas dos décadas.

En estas condiciones, surgen dos posibilidades. La primera es que Putin no lleve a cabo esta guerra. La resistencia local, combinada con la presión internacional y el riesgo interno (véanse los puntos 4 y 5), podría llevarle a negociar antes de que el ejército ucraniano sea derrotado. Lo presentaría de forma ventajosa, pero difícilmente convenza a alguien: sería un gran fracaso para él personalmente y para las fuerzas armadas rusas, e incluso una humillación. Estaba dispuesto a pagar un precio calculado por una ganancia, pero se arriesga a pagar un precio mucho más alto de lo que imaginaba por una ganancia escasa o nula. Putin sabe que una derrota en Ucrania significaría probablemente su caída en Moscú. Si está entre la espada y la pared, lo más probable es que opte por la huida hacia delante.

Putin sabe que una derrota en Ucrania significaría probablemente su caída en Moscú. Si está entre la espada y la pared, lo más probable es que opte por la huida hacia adelante.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

La segunda posibilidad, que por desgracia parece más probable, es que persista, cueste lo que cueste. Los combates podrían prolongarse durante semanas y, para acelerar el desenlace y reducir así la impresión de una derrota rusa, para quebrar la moral de la población ucraniana, podría verse tentado a recurrir a ataques aéreos masivos que matarían a decenas de miles de civiles, tal como los rusos han demostrado que saben hacer en Siria. Esto es tanto más probable cuanto que la hipótesis ya se había debatido en la televisión rusa en 2016: mientras que un orador sugería « que no sería útil enviar fuerzas terrestres rusas a las principales ciudades ucranianas porque provocaría « enormes pérdidas para el ejército ruso »[, otros] discreparon y dijeron que [el carpet bombing de] Alepo muestra el camino que podría seguir Moscú »8.

2 – El atolladero de la ocupación

Si de alguna manera Moscú acaba obteniendo una victoria militar -a un precio que será exorbitante, no solo para el pueblo ucraniano sino también para los soldados rusos-, esto solo sería el principio de las dificultades. Si la guerra estadounidense en Irak (Operation Iraqi Freedom, 2003) es un indicio, incluso una inspiración para Moscú ya que, como ha demostrado Elie Tenenbaum, el paralelismo « es asombroso »9, resulta necesario recordar que el famoso discurso de George W. Bush del 1 de mayo de 2003 en el portaaviones USS Abraham Lincoln mostrando con orgullo una pancarta de «  Mission accomplished  » no marcaba el final, sino el principio de los problemas para los estadounidenses en Irak (en 2010, Bush admitiría que esa pancarta había sido « un error »)10. Hay una diferencia importante, y es que los rusos están mucho más cerca de los ucranianos que los estadounidenses de los iraquíes, y por lo tanto tenían más razones para esperar ser recibidos como « liberadores » por al menos algunos de ellos; pero la agresión rusa, en lugar de aprovechar la desunión de la sociedad ucraniana, parece haber creado un efecto de « unión en torno a la bandera » contra el invasor, que Moscú claramente no esperaba.

En cualquier caso, una cosa es tomar un país -y está al alcance de una gran potencia militar como Rusia- pero otra es tenerlo, es decir, ocuparlo. Lo mismo ocurre con China en relación con Taiwán.

Una cosa es tomar un país -y está al alcance de una gran potencia militar como Rusia- pero otra es tenerlo, es decir, ocuparlo. Lo mismo ocurre con China en relación con Taiwán.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

Si, como primera opción, Putin anexionase de facto todo el territorio ucraniano, las tropas rusas se enfrentarían a diario con una resistencia ciertamente variable pero real y probablemente duradera, ya que contaría con el apoyo de extranjeros en términos de equipamiento y voluntarios (que ya afluyen : el 27 de febrero, Zelensky anunció la creación de una legión internacional, una formación de la guardia nacional que alista a extranjeros)11. Por lo tanto, esta ocupación sería extremadamente costosa, tanto económica como humanamente, y por esta razón sería indudablemente impopular no solo entre la población sino también entre las élites rusas.

Si Putin prefiriese mantener bajo su control solo una parte del territorio, más probable dadas las razones expuestas, es decir, el Donbass y el corredor sur que lo une a Crimea o incluso a Transnistria, y colocar un gobierno prorruso en Kiev, el riesgo sería entonces el de una guerra civil ya que la resistencia sería la misma pero dirigida esta vez contra esas autoridades ilegítimas. Como la relación de fuerzas no estaría a priori a favor de esta última -ya que el centro y el oeste de Ucrania son precisamente las regiones con mayoría prooccidental-, los rusos que controlan el resto del país se verían probablemente obligados a intervenir regularmente, manteniendo a las autoridades locales bajo perfusión, lo que equivaldría de hecho a una versión degradada de la primera opción.

Si Putin decidiese, algo aún más probable que las otras dos alternativas por lo expuesto anteriormente, dividir el país en dos, por ejemplo a la altura del Dniéper, con una Ucrania Oriental de facto bajo su control (ya sea directamente por anexión, o indirectamente a través de la creación de una autoridad a su sueldo al estilo bielorruso) y una Ucrania Occidental a la que renunciaría porque de todas formas sería ingobernable y porque le permitiría tener una carta para jugar en las negociaciones con la OTAN, la situación a largo plazo no le sería más favorable porque Ucrania Occidental buscaría entrar en la Unión Europea o incluso en la OTAN lo antes posible, más favorables a esa entrada que antes. En otras palabras, aunque no se trate de la misma zona territorial, Putin habría acelerado la expansión que quería impedir. Por eso escribí que iba a « empujar hacia el oeste lo que quedará de Ucrania ».

3 – El fortalecimiento de la OTAN

La agresión rusa -su duplicidad, su escala y su brutalidad- fue para los europeos sobre todo, pero también para los norteamericanos y parte del resto del mundo, una conmoción de magnitud aún mayor que la del 11 de septiembre de 2001, que nos hizo entrar en una nueva era de las relaciones internacionales (una era posterior a la Guerra Fría, es decir, « el comienzo de una verdadera Guerra Fría », como dijo Bruno Tertrais12, con la paradoja de que comienza con una guerra « caliente »).

Este choque tuvo y tendrá varios efectos. En primer lugar, reforzó inmediatamente la razón de ser de una alianza que, desde la disolución del Pacto de Varsovia contra el que se dirigía, había pasado por varias crisis existenciales. La guerra de Ucrania puso fin a los interrogantes metafísicos que algunos podían tener sobre la relevancia o el interés de la OTAN en la actualidad al demostrar claramente que el hecho de que ya no exista la URSS no significa que los países de la Alianza no se enfrenten a una amenaza común -más aún cuando esta amenaza está visiblemente motivada por el deseo de reconstruir una forma de URSS o incluso de imperio-, lo que justifica, por tanto, una defensa común (y, en retrospectiva, también justifica la clarividencia de quienes pensaron que era mejor mantener la OTAN en caso de irredentismo ruso). La guerra también reforzó la cohesión de la OTAN, que por primera vez en su historia activó su fuerza de reacción rápida, creada en la Cumbre de Praga de 2002.

En segundo lugar, este choque, que supuso una aguda toma de conciencia -para quienes, por ideología o ingenuidad, aún pretendían ignorarlo- de que Rusia es un Estado hostil a las puertas de Europa, dirigido por un hombre imprevisible e irracional, empujará a todos los países afectados a aumentar sus esfuerzos en términos de defensa. No hay mejor incentivo para cumplir o superar el objetivo de la OTAN de destinar el 2% del PIB al gasto militar y modernizar así los equipos y aumentar su preparación para los conflictos de alta intensidad. El 27 de febrero, durante una sesión extraordinaria del Bundestag, el canciller alemán Olaf Scholz anunció un presupuesto de 100.000 millones de euros para modernizar el ejército alemán y un aumento del presupuesto de defensa hasta superar el 2% del PIB. Esto es histórico. Putin ha conseguido despertar a Alemania, que estaba especialmente atrasada en ese ámbito. Como señaló Benjamin Haddad, « ha llegado la hora del rearme europeo ».

La guerra de Ucrania puso fin a los interrogantes metafísicos que algunos podían tener sobre la relevancia o el interés de la OTAN en la actualidad al demostrar claramente que el hecho de que ya no exista la URSS no significa que los países de la Alianza no se enfrenten a una amenaza común.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

Por último, esta conmoción también ha reforzado considerablemente el atractivo de la OTAN, ya que Ucrania ha sido una demostración contundente de que los que no forman parte de ella son vulnerables. El presidente Biden dejó muy claro este punto cuando advirtió, dos semanas antes de la invasión rusa, que los estadounidenses no enviarían tropas a Ucrania13. Aunque la decisión estaba bien fundamentada en términos absolutos -ya que se trataba de evitar una escalada que pudiera llevar a una « guerra mundial »- es cuestionable que fuera necesario dejarlo claro, ya que la declaración podría haberse interpretado en Moscú como una luz verde. La ambigüedad estratégica podría haber sido preferible. En cualquier caso, esta guerra es una demostración absurda del valor añadido de la OTAN, es decir, una demostración del riesgo de no formar parte de ella. Tendrá consecuencias inmediatas para países como Suecia y Finlandia que se lo estaban preguntando: la invasión rusa de Ucrania « cambiará » el debate nacional sobre la pertenencia a la OTAN, como dijo el primer ministro finlandés el primer día de la ofensiva14.

Por eso escribí que esta guerra « reforzará e incluso ampliará la OTAN ». Hará más fuertes, tanto individual como colectivamente, a los mismos que Putin quería debilitar.

Esta guerra es una demostración absurda del valor añadido de la OTAN, es decir, una demostración del riesgo de no formar parte de ella.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

4 – El aislamiento de Rusia

La reacción de la comunidad internacional puede parecer insuficiente por el momento, ya que no tiene efectos inmediatos en los combates, pero las sanciones contra Moscú, que son las más masivas jamás adoptadas contra un Estado, tendrán un impacto duradero en sectores (finanzas, energía, transportes, tecnología) y personas, incluidos poderosos oligarcas. Ya están empezando a aplicarse: el 26 de febrero, por ejemplo, las autoridades francesas interceptaron en el Canal de la Mancha un carguero ruso cargado de coches con destino a San Petersburgo, que fue desviado a Boulogne-sur-Mer15. Se espera que la exclusión de Rusia del sistema bancario Swift -una de las medidas económicas más radicales- entre en vigor en breve. Las sanciones no solo provienen de Europa y Norteamérica, sino también de Australia, Japón, Corea del Sur y Taiwán, incluso sobre tecnologías clave que necesita Moscú, como los semiconductores. China podrá compensar algunos de estos efectos, pero no todos, y llevará tiempo. No podrá devolver los fondos incautados, las propiedades, los yates; no podrá reabrir el espacio aéreo ahora cerrado a los aviones rusos, etc.

La resolución presentada al Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) el 26 de febrero16 confirmó el aislamiento de Rusia, el único Estado que votó en contra y que, por tanto, como era de esperar, la bloqueó con su veto (una oportunidad para recordar que Rusia es, por mucho, el miembro permanente del CSNU que más ha hecho uso de su veto desde 1990, y especialmente en la última década)17. La abstención de China era esperada, la de la India y la de los Emiratos Árabes Unidos fueron decepcionantes, aunque, en total, 11 de los 15 Estados votaron a favor del texto que pedía a Moscú el cese inmediato de su ataque y la retirada de sus tropas. El resultado de esta resolución era seguro, pero era necesario llevarla a cabo para considerar otras opciones. Algunos piensan ahora en una resolución de la Asamblea General, que confirmaría el aislamiento de Rusia en la escena internacional18.

La sociedad civil mundial no se queda atrás y también puede causar graves daños, no solo en términos de imagen. Tras la ofensiva sobre Ucrania, el colectivo de hackers Anonymous declaró la « ciberguerra » a Rusia y reivindicó los ataques que dejaron fuera de servicio varios sitios web gubernamentales, entre ellos el del Ministerio de Defensa ruso, así como el del medio de comunicación RT (antes Russia Today)19. En varios países, como el Reino Unido y Francia, parlamentarios y personalidades públicas han pedido la suspensión de RT20. En Australia, el operador de televisión Foxtel lo hizo el 26 de febrero21. YouTube ya ha « comenzado a suspender la capacidad de ciertos canales [rusos] de generar ingresos en YouTube, incluidos los canales de RT en todo el mundo »22. Y es posible que pronto se adopten medidas europeas para combatir la propaganda rusa23. El mundo del deporte también se ha movilizado: la UEFA ha condenado la « invasión militar » rusa y ha trasladado la final de la Liga de Campeones que iba a disputarse en San Petersburgo, varios deportistas de alto nivel se han retirado de las competiciones en Rusia y varias selecciones nacionales han anunciado que no volverán a jugar contra equipos rusos. En todos los ámbitos, aumentan los llamamientos a boicotear los productos y servicios rusos.

En este marco, el debilitamiento económico de Rusia es inevitable, al igual que su aislamiento político en la escena internacional. Rusia se convertirá realmente en un Estado paria, que ya no será deseado en las relaciones comerciales, en los formatos diplomáticos (al segundo día de la ofensiva, el Consejo de Europa ya suspendía los derechos de representación de Rusia), en el espacio aéreo, en el espacio informativo, en las competiciones deportivas y en todos los acontecimientos que conforman la vida internacional. Por eso escribí que la guerra « aislará y debilitará a Rusia, que se convertirá en un paria ».

Putin puede estar seguro de que tendrá relaciones con China, Irán, Pakistán y algunos otros Estados indiferentes al respeto del derecho internacional y de los principios de la humanidad, pero esto no puede convencer a los empresarios, a los deportistas y, en general, a la población que pagará el precio de este aislamiento.

El debilitamiento económico de Rusia es inevitable, al igual que su aislamiento político en la escena internacional. Rusia se convertirá realmente en un Estado paria.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

5 – ¿El fin de Putin?

Lo que esta guerra está destruyendo es el futuro de Rusia y su pueblo lo sabe. La guerra en Ucrania producirá un inmenso descontento en Rusia y, por tanto, un inmenso problema para Putin que, como todos los dictadores, teme ante todo a su propio pueblo. En primer lugar, porque la guerra provocará miles de muertos rusos y decenas de miles de familias y amigos desconsolados. Las autoridades ucranianas juegan esa carta con mucha astucia, creando una línea de atención, un servicio de asistencia telefónica y una página Internet24 para las familias de los soldados rusos muertos o capturados, y pidiendo al CICR que repatríe los cuerpos a Rusia25. Esta práctica tiene al menos dos intereses: por un lado, burlar la censura rusa, que no informa a las familias de la suerte de sus seres queridos, para que la población rusa sea consciente de las pérdidas y del coste de esta guerra, pero también de las mentiras de su gobierno, que intenta ocultarlo, lo que debería aumentar su resentimiento y, por tanto, las posibilidades de que se movilicen. Por otra parte, también constituye una ganancia en términos de imagen, ya que los ucranianos demuestran así que su conducta es más humanitaria que la de los rusos, que sin embargo les atacan.

La población rusa no entiende esta guerra y se opone a ella. Nada más comenzar la ofensiva, se organizaron manifestaciones en todo el país. Han aparecido carteles de « No a la guerra » por todas partes, y los pocos medios de comunicación independientes que quedan en el país muestran su oposición al conflicto y su apoyo al pueblo ucraniano. Un colectivo de 664 investigadores y científicos rusos ha denunciado la responsabilidad de Rusia en una carta abierta y considera que « se ha condenado al aislamiento internacional y a un destino de país paria »26. Incluso el consenso político empezó a resquebrajarse: al tercer día de la guerra, un diputado de la Duma que había votado a favor del reconocimiento de las entidades separatistas se opuso a la invasión27. En general, la guerra no fue un éxito. En general, la guerra va a catalizar a la oposición rusa.

En contraste con el apoyo popular a la anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas prorrusos del Donbass en 2014 y los años siguientes, la guerra total de Putin contra toda Ucrania, sin razón alguna, está generando incomprensión y protestas que no harán más que crecer a medida que las fuerzas rusas masacren a los civiles ucranianos, a los que la mayoría de los rusos se sienten bastante cercanos, y a medida que esta matanza repercute en su nivel de vida.

En general, la guerra se convertirá en un catalizador para la oposición rusa.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

La población rusa está demasiado reprimida como para que esto dé lugar a grandes revueltas -solo el 24 de febrero fueron detenidos 1.700 manifestantes en 42 ciudades28 – y, consciente del peligro, es probable que el régimen aumente aún más la represión interna. De hecho, el 25 de febrero, el ex presidente ruso Dmitri Medvédev propuso aprovechar la expulsión de Rusia del Consejo de Europa para reintroducir la pena de muerte29, una señal para la población de que, para garantizar su supervivencia, el régimen está dispuesto a tomar medidas cada vez más radicales. Esto no hará más que agravar la situación y confirmar que con esta guerra Putin ha perdido probablemente parte del apoyo popular que había conseguido en las dos últimas décadas.

Más preocupante para él es el descontento de la élite económica rusa, que perderá mucho dinero por el aventurerismo del presidente, lo que supone un riesgo real de fragmentación del régimen que hasta ahora mantenía sutiles equilibrios. Con « su » guerra, Putin se está ganando enemigos desde dentro, incluidos oligarcas muy poderosos que pagarán el precio de sus sueños de grandeza. El resentimiento y la hostilidad que generará en la élite rusa constituyen un riesgo real para su continuidad en el poder en los próximos meses y años. Esta guerra « de más » es su mayor error de juicio y podría ser su perdición. Por eso escribí que « amenazará su propio poder en Moscú » y que será « el principio del fin », de su fin.

Con « su » guerra, Putin se está ganando enemigos desde dentro, incluidos oligarcas muy poderosos que pagarán el precio de sus sueños de grandeza.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

El peor de los casos

Todo lo anterior no es más que un escenario entre muchos, y además optimista, ya que supone que la guerra se limitará al territorio ucraniano, lo que no es en absoluto seguro. Por desgracia, existe otra posibilidad. Al ver que ha sobrestimado sus fuerzas en Ucrania y subestimado la reacción internacional, es decir, que está perdiendo el control de la situación, Putin puede querer recuperar la iniciativa mediante una escalada. Puede hacerlo al menos de tres maneras:

  1. Hacia la OTAN, en un contexto de extrema tensión, con el ataque a un Estado miembro y la acusasación de proporcionar armas y/o inteligencia, de proteger al presidente Zelensky y/o a miembros de su gobierno, de un ataque escenificado -en el marco de una operación de falsa bandera o mediante un incidente fronterizo, por ejemplo en la frontera polaca por la que pasan las armas30, o una escaramuza en los cielos o en el Mar Negro. Si ataca a un Estado miembro, lo hará señalando la amenaza nuclear de forma lo suficientemente explícita como para poner a prueba la solidaridad del Artículo 5.
  2. También puede escalar en el territorio ucraniano, inicialmente recurriendo a bombardeos masivos, como se ha mencionado anteriormente, pero también como último recurso mediante el uso de un arma nuclear táctica, con el pretexto de tomar represalias contra un ataque escenificado -Moscú ya está empezando a difundir el rumor de que los ucranianos podrían detonar una « bomba sucia » en territorio ruso31. Al utilizar armas nucleares contra Ucrania, Moscú señalaría su intención de ir « hasta el final », esperando crear un efecto de aturdimiento y asumiendo que la OTAN no se atreverá a escalar.
  3. También podría querer abrir un nuevo frente, en los Balcanes o en otro lugar, no solo para maximizar sus posibilidades de ganar por el mismo coste (si considera que las sanciones internacionales ya han alcanzado su punto máximo), sino también para crear una distracción, es decir, para encubrir lo que será un fracaso relativo o absoluto en Ucrania. Sin embargo, esta hipótesis se topa con una realidad material y psicológica: a la vista del coste humano y material de la guerra en Ucrania, no es para nada una certeza que Rusia disponga de medios para otras ambiciones y, sobre todo, que los generales -algunos de los cuales se dice que ya no son partidarios de la aventura ucraniana- sigan a Putin a nuevas tierras.

El peor de los casos es improbable pero no imposible, como lo es el riesgo de una gran guerra en general.

JEAN-BAPTISTE JEANGÈNE VILMER

El peor de los casos es improbable pero no imposible, como lo es el riesgo de una gran guerra en general32. Como Putin está visiblemente encerrado en un delirio paranoico y arrogante, no se puede excluir nada. También en este sentido trágico podría ser « el principio del fin ».

Notas al pie
  1. El autor habla en su propio nombre y sus comentarios no son vinculantes para el IRSEM, el Ministerio de las Fuerzas Armadas o el Gobierno francés.
  2. https://twitter.com/jeangene_vilmer/status/1496876554915303441
  3. https://www.nytimes.com/2022/02/26/world/europe/russia-ukraine-invasion-kyiv-kharkiv-kherson.html
  4. https://samf.substack.com/p/a-reckless-gamble
  5. https://warontherocks.com/2021/11/feeding-the-bear-a-closer-look-at-russian-army-logistics/
  6. https://twitter.com/EliotHiggins/status/1497614812167086088
  7. https://www.nytimes.com/live/2022/02/26/world/ukraine-russia-war?smtyp=cur&smid=tw-nytimes
  8. https://euromaidanpress.com/2016/12/30/russia-learned-in-aleppo-what-to-do-with-ukrainian-cities-moscow-tv-host-says/
  9. https://www.ifri.org/sites/default/files/atoms/files/tenenbaum_guerre_ukraine_russie_2022.pdf, pp. 3-4.
  10. http://content.time.com/time/nation/article/0,8599,1871060,00.html
  11. https://www.reuters.com/world/europe/ukraine-establishing-foreign-legion-volunteers-abroad-president-2022-02-27/
  12. https://www.lefigaro.fr/vox/monde/bruno-tertrais-c-est-l-amorce-d-une-veritable-guerre-froide-politique-militaire-ideologique-20220225
  13. https://www.nytimes.com/2022/02/10/us/biden-ukraine.html
  14. https://yle.fi/news/3-12332089
  15. https://www.lavoixdunord.fr/1145494/article/2022-02-26/que-fait-ce-cargo-sous-pavillon-russe-dans-le-port-de-boulogne-ce-samedi
  16. https://news.un.org/en/story/2022/02/1112802
  17. https://twitter.com/mlafontrapnouil/status/1497346454029017090
  18. https://www.ejiltalk.org/what-can-the-un-general-assembly-do-about-russian-aggression-in-ukraine/
  19. Seguir https://twitter.com/YourAnonOne.
  20. https://www.liberation.fr/economie/medias/leurope-de-louest-sinquiete-de-la-menace-russia-today-20220224_OYF22YO7HJD4DK2ILOJJBBMEVE/
  21. https://www.theguardian.com/australia-news/2022/feb/27/foxtel-cuts-broadcast-of-kremlin-backed-rt-channel-in-australia
  22. https://www.lefigaro.fr/flash-eco/youtube-suspend-la-capacite-de-la-chaine-russe-rt-a-generer-des-revenus-sur-sa-plateforme-20220226
  23. https://twitter.com/ThierryBreton/status/1497652998155157508
  24. https://twitter.com/benvtk/status/1497667782778966019
  25. https://twitter.com/MFA_Ukraine/status/1497509017559699460
  26. https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/02/25/appel-de-664-chercheurs-et-scientifiques-russes-nous-exigeons-l-arret-immediat-de-tous-les-actes-de-guerre-diriges-contre-l-ukraine_6115263_3232.html
  27. https://twitter.com/tweet_matveev/status/1497393053035810817
  28. https://www.francetvinfo.fr/monde/europe/manifestations-en-ukraine/guerre-en-ukraine-des-dizaines-de-manifestants-ont-ete-arretes-a-moscou-et-saint-petersbourg_4979592.html
  29. https://www.reuters.com/world/europe/russia-no-longer-needs-diplomatic-ties-with-west-ex-president-medvedev-2022-02-26/
  30. https://twitter.com/DSI_Magazine/status/1497840044509388800
  31. https://twitter.com/DmytroKuleba/status/1497558840606400516
  32. https://lerubicon.org/publication/une-guerre-majeure-toujours-possible-et-moins-improbable/