Si 2022 fue el año de la invasión y 2023 el del estancamiento del frente, el año que acaba de pasar ha estado marcado por el lento desmoronamiento de las líneas ucranianas —pero también por la apertura de un nuevo frente en territorio ruso—. En 2025 debería producirse un avance hacia el alto el fuego que a Trump le gustaría sellar. Para Kiev, la cuestión es qué tipo de paz surgirá de un posible acuerdo con Moscú.