En medio de los cambios que conlleva la nueva globalización, Rabat está convirtiendo su posición de punto de enlace entre Europa, África y China en un motor de crecimiento.
En medio de los cambios que conlleva la nueva globalización, Rabat está convirtiendo su posición de punto de enlace entre Europa, África y China en un motor de crecimiento.
En un mundo roto y aún dominado por la interdependencia económica, ya no hay modelo para las políticas de desarrollo.
Para construir más allá de la lógica del sálvese quien pueda, hay que volver a lo básico. Karim El Aynaoui y Hinh Dinh, del Policy Center for the New South, proponen una nueva visión global —pensar desde el Sur—.
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