Pronunciado durante el primer congreso internacional de escritores en defensa de la cultura, este discurso es una de las piezas maestras de la obra de uno de los dramaturgos y poetas más importantes del siglo XX.
Siempre se plantea —y nos plantea— la misma pregunta.
«Ha estallado la indignación, el adversario está señalado, pero ¿cómo vencerlo?».