Anne Carson llevaba varios años siendo considerada una de las favoritas para obtener el Premio Nobel de Literatura. Su obra, basada en la poesía y los ensayos, nutre, de hecho, una parte notable de las reflexiones poéticas contemporáneas. Tras Louise Glück en 2020, el comité del Nobel también quería destacar la influencia de la poesía anglosajona en el conjunto de la poesía mundial. De hecho, el único clásico de esta gran corriente que había recibido el Nobel era T. S. Eliot (1948); las demás figuras destacadas habían pasado desapercibidas. 1 La alternancia reciente para respetar la paridad (un año un hombre, un año una mujer) parece, por otra parte, convertirse en una tradición del comité del Nobel.
Al igual que muchos poetas contemporáneos, Anne Carson trabaja en las fronteras entre géneros. La poesía, el ensayo, el fragmento, la obra de teatro… en definitiva, todo lo que no es novela y que, por lo tanto, se encuentra —al menos desde el punto de vista económico, es decir, en términos de ventas— al margen. Ahí es donde se encuentra una literatura de creación, exigente y a veces difícil de abordar para lectores acostumbrados a las formas ya canónicas de los libros tal y como aparecen en las listas de los principales premios literarios franceses: la novela familiar y/o el relato autobiográfico. El Premio Nobel tiene esa particularidad, solicitada por Alfred Nobel al crear el premio, de destacar la poesía. Hay que agradecer al comité que haya continuado con este legado, al tiempo que ha prestado atención a las novelas denominadas «posmodernas» (Krasznahorkai el año pasado) y se ha abierto a los márgenes de la literatura (la canción con Bob Dylan, la literatura autobiográfica con Annie Ernaux, el relato periodístico con Svetlana Alexievich, por ejemplo).
Así, un libro como Cristal, ironía y Dios 2 es, sin duda, un libro de poesía, pero termina con un breve ensayo, «El género de los sonidos». Autobiografía de rojo 3 es una novela en verso, en la que abundan las elipsis, los fragmentos, las imágenes y los cambios de ritmo. Esta hibridación es especialmente importante para comprender a Carson: es a la vez poeta, ensayista, traductora del griego antiguo y especialista en literatura clásica. Este hecho nos lleva al otro elemento destacado de su poética, a saber, la hibridación entre la Antigüedad y el mundo contemporáneo.
El mito (griego o bíblico) no está separado de lo contemporáneo en Anne Carson: los personajes parecen seguir viviendo en nuestra modernidad. Esto crea a veces efectos de yuxtaposición (personajes contemporáneos codo con codo con el personaje mítico) y, en otras ocasiones, elementos de continuidad vinculados al recuerdo de los héroes. Un ejemplo significativo es, sin duda, la primera sección de la parte «El hombre de la tele» de Cristal, ironía y Dios, dedicada a la figura de Héctor, y que comienza con este formidable verso: «La tele es despiadada, como Lenin». Héctor es catapultado a nuestra realidad (o más bien a la irrealidad del espectáculo) sin que parezca haber transcurrido tiempo desde Troya. «Héctor estaba destinado a ser príncipe de Troya, no hombre de la tele», 4 se dice al principio, tras lo cual seguimos a Héctor durante un rodaje en el Valle de la Muerte, mientras la narradora recuerda sus gloriosas hazañas del pasado. Héctor parece interpretar a un héroe de superproducción; quizá, de hecho, esté interpretando a Héctor, príncipe de Troya…
«Héctor estaba destinado a ser príncipe de Troya, no un hombre de la tele,
de ahí su éxito.
La gente mala parece buena en la tele, son tan
visiblemente almas divididas
y a todos nos encanta ese estado patético.
Acompañemos a Héctor
en la víspera del rodaje en el Valle de la Muerte.
Descansa
en la cama del motel, vestido con su armadura, y se observa a sí mismo, a él y a sus labios rojos allá arriba.
El techo se refleja en un fuego divino.
«Tu ley se ha apoderado
de mis entrañas», murmura. Su pintalabios le sonríe al revés.
Por la ventana ve un horizonte de pequeñas montañas marrones alineadas una tras otra.
Ellas emiten un silbido. ¡Oh, príncipe de Troya!
De mantequilla y miel
te alimentarás, para que sepas rechazar el mal
y elegir el bien.
«La televisión es intrínsecamente cínica. Habla al ojo, pero el espíritu no tiene ojos». 5
La reapropiación de la Antigüedad es aún más evidente en Antigonick 6 o en Norma Jeane Baker de Troya. 7 Estas dos obras nos conducen de forma natural a una de las principales vertientes temáticas de su obra: una relectura femenina de los mitos antiguos. También en este sentido, Anne Carson se sitúa en una tradición ya bien establecida, aunque al margen de las literaturas dominantes: al igual que H. D. se apropió del mito de Helena, 8 y que Louise Glück se apropió del mito de Perséfone, 9 Anne Carson se apropia de Antígona, Safo, Helena u otras figuras, entre otras cosas para llevar a cabo un cambio de perspectiva. En «El hombre de la tele», Héctor aparece así, en parte, como un ejemplo de virilidad un tanto ridícula, o al menos sometida a una distancia crítica, mientras que Safo, unas páginas más adelante, da lugar a un magnífico poema 10 sobre el talento.
El desplazamiento de la mirada es, de hecho, probablemente, uno de los principales medios y objetivos de las poéticas contemporáneas y de toda la escritura creativa. El anacronismo, la hibridación, la elipsis, el fragmento, las rupturas sintácticas: todo ello permite burlar los resortes del prejuicio, del cliché, de lo previsible, no para considerar que toda tradición está muerta, sino, por el contrario, para revivirla. Los héroes griegos han muerto, ¡vivan los héroes griegos! Una literatura que solo se percibe como «difícil» porque toda nueva percepción resulta difícil. Si abres uno de sus libros y te parece complejo, es buena señal: hay que seguir leyendo.
Notas al pie
- William Carlos Williams, Hilda «H. D.» Doolittle o Louis Zukofsky alcanzaron, de hecho, un éxito mundial tardío. Ezra Pound, por su parte, fue probablemente rechazado por su pasado fascista y antisemita. Quizá los amantes de la poesía estadounidense recuerden el irónico poema «A mi amigo Ezra Pound», de William Carlos Williams (cuya ideología política era diametralmente opuesta a la de su antiguo compañero de universidad): «Ya seas judío o bien / galés / espero que te concedan el Premio Nobel / te vendría bien / —de por vida— / con un nombre así»… (William Carlos Williams, «A mi amigo Ezra Pound»).
- Trad. Jeannette L. Clariond, Vaso Roto, 2022, (edición original, 1993).
- Trad. Jordi Doce, Pre-Textos, 2016, (edición original, 1998).
- Op. cit.
- Cristal, Ironía y Dios, op. cit.
- Trrad. Bernardita Bolumburu, La Pollera ediciones, 2022, (edición original, 2012).
- Trad. Jeannette L. Clariond, Vaso Roto, 2021, (edición original, 2019).
- Trad. Alfredo Martínez, IGITUR, 2007, (edición original, 1961).
- «Persephone the Wanderer», en Averno, Carcanet, 2006.
- Cristal, ironía y Dios, op. cit.