Según un estudio presentado el 25 de septiembre, la inversión acumulada en Estados Unidos en infraestructuras de inteligencia artificial podría alcanzar los 10,3 billones de dólares durante el periodo 2025-2032, lo que supone un 3,6 % del PIB de media anual. Al final de este periodo, en 2032, estas inversiones representarían el 5,1 % del PIB. 1
Esto supone casi 2 puntos más que el gasto en defensa, estimado en un 3,2 % del PIB en 2026. 2
- El auge de la inteligencia artificial no tiene parangón con las inversiones realizadas durante los anteriores grandes ciclos de infraestructuras en Estados Unidos.
- Los ferrocarriles representaron, de media, un 2,2 % del PIB anual entre 1870 y 1890, la electrificación, el 0,5 % entre 1905 y 1925; las autopistas, el 1,1 % entre 1956 y 1973; y la fibra óptica y las telecomunicaciones, el 1,1 % durante el periodo 1996-2003.
Estas inversiones se destinarán a construir las infraestructuras físicas necesarias para el desarrollo de la tecnología: centros de datos (edificios, sistemas de refrigeración), infraestructuras eléctricas de conexión y, en aproximadamente dos tercios, equipos informáticos. De hecho, los hiperescaladores destinan sumas considerables a la compra de chips, cuya vida útil económica se estima, sin embargo, en cinco o seis años.
- Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses no pueden asumir por sí solas esta financiación.
- Más de la mitad procederá, por tanto, de capital externo (inversores de capital, mercados de deuda, bancos y crédito privado), lo que tiene como consecuencia la dispersión de los riesgos potenciales a lo largo del sistema financiero, hasta llegar a los fondos de pensiones. 3
Según un análisis realizado por dos economistas de Stanford, Jared Bernstein y Ryan Cummings, para rentabilizar las inversiones en IA realizadas desde 2024 por Google, Amazon, Microsoft, Meta, Oracle y SpaceX, estas empresas deberían generar entre 2,4 y 3,8 billones de dólares de ingresos procedentes de la IA en los próximos seis años, lo que supone multiplicar por 13 a 45 sus ingresos actuales relacionados con la IA. 4
No obstante, el retorno de la inversión podría materializarse más tarde de lo previsto.
- Berstein y Cummings escriben: «La difusión de una nueva tecnología no solo exige que las empresas la adopten, sino también que determinen cuál es la mejor forma de integrarla en sus procesos de trabajo existentes, un proceso que puede llevar bastante tiempo. Por ejemplo, en 1900, solo el 5 % de la potencia mecánica estaba electrificada. Hubo que esperar otros 30 años para alcanzar una tasa de adopción del 80 %».
Donald Trump considera que el dominio estadounidense en el ámbito de la inteligencia artificial podría constituir uno de los principales legados de su segundo mandato.
- El martes 29 de septiembre, en la Casa Blanca, hizo que OpenAI, Anthropic, Google, Meta, xAI y Nvidia firmaran un acuerdo por el que estas empresas se comprometen voluntariamente a autorregularse.
- El documento se limita a mencionar la posibilidad, «a largo plazo», de incorporar estos compromisos en la ley o en la normativa.
Notas al pie
- Stijn Van Nieuwerburgh, «Financing the AI Buildout», Brookings Papers on Economic Activity, 25 de septiembre de 2026.
- Mike Dolan, «The $8 trillion arms surge fuelling AI — and spooking bonds», Reuters, 30 de septiembre de 2026.
- Courtenay Brown, «AI’s never-before-seen capital grab», Axios, 24 de septiembre de 2026.
- Jared Bernstein y Ryan Cummings, «AI Companies Are In a Race Against Time», 25 de septiembre de 2026.