Los países del Golfo, los europeos y varias grandes economías asiáticas se encuentran entre los más afectados por la guerra en Irán, sobre todo debido a la interrupción del suministro energético y al aumento de los precios del petróleo y del gas.
Por su parte, las empresas energéticas estadounidenses han visto cómo se disparaban sus beneficios.
- A pesar de ello, las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos para 2026 se han reducido entre enero y julio, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), pasando del 2,4% al 2,3%.
- De hecho, las perspectivas de crecimiento de todos los demás países miembros del G7 —Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y el Reino Unido— se han revisado a la baja tras el inicio de la guerra contra Irán.
- De los siete países miembros del grupo, solo dos (Estados Unidos y Canadá) deberían registrar un crecimiento superior al 1% este año.
De los cinco países fundadores del BRICS —China, Rusia, India, Sudáfrica y Brasil—, solo uno (Sudáfrica, con -0,3 puntos) ha visto rebajadas sus previsiones de crecimiento.
- Estos diferenciales se deben a factores ajenos a la guerra en Oriente Medio: la economía brasileña se beneficia de un aumento de sus exportaciones agrícolas a China, mientras que el crecimiento indio sigue impulsado por el consumo interno y los servicios.
La guerra tiene un impacto menor en las perspectivas de crecimiento de los países BRICS que en las de los países del G7 en su conjunto.
- De media (sin ponderar por el PIB), se prevé que los países del G7 registren un crecimiento del 0,97% en 2026, según las últimas previsiones del FMI de julio.
- Es más de dos puntos menos que los cinco países fundadores del BRICS, cuyo crecimiento medio se prevé que alcance el 3,12%.
- La diferencia en el crecimiento medio entre ambos bloques, que en enero —es decir, antes de la guerra— se situaba en 1,68 puntos, ha aumentado así en 0,5 puntos y alcanza ahora los 2,15 puntos.