«Redes rusas e israelíes han difundido información falsa en las redes sociales para atacar al Gobierno español». Un mes después de que más de 70.000 personas cruzaran masivamente la frontera desde Marruecos hacia España, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reanudó su actividad política concediendo el lunes 31 de agosto su primera entrevista a un medio de comunicación.

  • En contra de las críticas internacionales dirigidas contra el supuesto «efecto llamada» de su política migratoria, su respuesta centra la atención en la desinformación digital, al tiempo que exime de toda responsabilidad al país vecino: «Ninguna información […] de los servicios de inteligencia deja lugar a la más mínima duda sobre la implicación […] de las autoridades marroquíes».
  • La idea de que la desinformación y las redes sociales habrían sido el «desencadenante inmediato» de la crisis, según las palabras del ministro de Asuntos Exteriores, se debe a la tergiversación de una información concreta: la confirmación por parte del Tribunal Supremo de que las «devoluciones en caliente» no se aplican a los migrantes que cruzan la frontera a nado.
  • Esta noticia, que se tergiversó y se presentó como una «luz verde» en grupos de Facebook con hasta 400.000 miembros, habría desencadenado el efecto bola de nieve que provocó esta afluencia masiva.

Las investigaciones llevadas a cabo por organismos de verificación de prestigio, como Maldita, confirman la huella de estos mensajes en redes de cuentas falsas que operan de forma coordinada y siguiendo estrictos protocolos de seguridad operativa. Asimismo, los trabajos de analistas especializados en desinformación y propaganda digital ponen de manifiesto graves maniobras de manipulación e injerencia informativa en torno a la crisis.

Sin embargo, estas declaraciones de Pedro Sánchez, que se inscriben en la línea de sus recurrentes críticas contra los peligros de las redes sociales y el dominio de los «tecnoligarcas», se producen en un contexto de grave crisis política interna.

  • Una vez disipada la ilusión de una solución rápida (la repatriación a Marruecos de la mayoría de los migrantes en las primeras 24 horas), el Gobierno de coalición se dividió.
  • Por parte de los socialistas, mientras que la ministra de Defensa asegura que los servicios de inteligencia habían alertado al Ejecutivo, el ministro del Interior lo niega rotundamente; en cuanto al ala izquierda, compuesta por ecologistas y comunistas, adopta una postura contraria a la versión de Sánchez y señala la responsabilidad, ya sea activa o pasiva, del régimen marroquí.

Los trabajos de los principales analistas de inteligencia digital en España dibujan una realidad más compleja, que exige un examen riguroso de la responsabilidad de las plataformas.

  • Para respaldar sus acusaciones contra Moscú y Tel Aviv, Pedro Sánchez se basa en las conclusiones del Servicio Europeo de Acción Exterior.
  • No obstante, los datos que se han hecho públicos hasta ahora en relación con la injerencia informativa sugieren una voluntad de aprovechar la crisis desde el extranjero, más que un mero papel de desencadenante.
  • Analistas como Ned Mendez, del colectivo 411, han revelado que cuentas vinculadas al Kremlin difundieron mensajes que llegaron a más de 500.000 usuarios en los días posteriores a la afluencia masiva, lo que pone de manifiesto la existencia de una infraestructura de desinformación capaz de ejercer una gran influencia en futuras crisis.
  • El propio ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, señaló esta injerencia y la frenética actividad de medios de comunicación del Kremlin, como Pravda y RT, desde el inicio de los acontecimientos.

En el caso de Israel, está demostrado que palabras clave como #FreeMelilla han servido de puente a influencers israelíes para entrar en el terreno de la crisis. Su discurso, muy crítico con la postura de Pedro Sánchez respecto a la guerra en Gaza, se centraba en presentar este territorio español como un enclave colonial 1. No obstante, se trata de una campaña de propaganda que, por el momento, resulta imposible atribuir directamente a actores coordinados por el Estado israelí.

  • El análisis numérico realizado por especialistas como Mariluz Congosto también documenta la actividad propagandística de cuentas vinculadas a Marruecos, cuya injerencia tenía como objetivo presentar a Ceuta y Melilla como territorios ocupados 2.
  • Sin embargo, aunque Sánchez sugiere que la injerencia de potencias extranjeras, como Israel y Rusia, constituiría una respuesta a la condena por parte de España «del genocidio en Gaza y de la invasión de Ucrania por parte de Putin», la versión oficial del Gobierno descarta estas operaciones.

En cuanto a la influencia de la desinformación en la movilización hacia la frontera, la mayoría de los testimonios recabados por la prensa en la playa del Tarajal durante la travesía ya señalaban a las redes sociales como principal motor. Es un hecho constatado: la idea de una frontera abierta o de que bastaría con cruzarla a nado para escapar de la detención llegó a las pantallas de las más de 70.000 personas que se lanzaron al mar mucho antes de que la difundieran los grandes medios de comunicación y las cadenas de televisión.

  • Ahora se conoce la estructura de los grupos de WhatsApp y Facebook a través de los cuales se difundió el llamamiento, así como la naturaleza de los mensajes que hacían creer en una «ventana de oportunidad» para cruzar la frontera sin peligro —un engaño que ha costado la vida al menos a 88 personas—.
  • Se trataba tanto de indicaciones tremendamente engañosas sobre la travesía («por aquí hay menos profundidad» o «si no sabes nadar, vendemos flotadores» 3) como de alertas falsas sobre una «frontera abierta» o de rumores falsos sobre la legislación española («no se expulsará a las personas que cumplan los requisitos», «la expulsión es imposible en caso de acceso por mar»).
  • En cuanto a las cuentas presuntamente coordinadas que alimentaban estos espacios, el uso de identidades suplantadas, perfiles vacíos, los cambios de seudónimo o la rotación de palabras clave constituyen indicios de una maniobra orquestada de forma encubierta para borrar todo rastro.

Es difícil poner en duda la capacidad del Estado marroquí para vigilar las redes e impedir que miles de personas se pongan en peligro.

  • Esta afluencia masiva se produjo menos de un año después de la represión de una ola de manifestaciones de la «Generación Z», cuyos métodos de movilización se basaban precisamente en estas aplicaciones de mensajería y en espacios comunitarios, como Discord, donde movimientos prodemocráticos como «GenZ 121» operaban a través de servidores con más de 200.000 usuarios 4.

En ambos casos, tal y como recuerda el experto en desinformación Marcelino Madrigal, «la responsabilidad principal recae en Facebook, la principal plataforma en Marruecos, y en las aplicaciones de mensajería que permiten a estos grupos organizarse».

  • Meta ostenta un cuasi monopolio de la mensajería instantánea en ambos países gracias a WhatsApp, presente en los teléfonos de más de dos tercios de los ciudadanos marroquíes y españoles, sin contar los 30 millones de usuarios de su red social en Marruecos.
  • Del mismo modo que X, la red social de Elon Musk, permitió que proliferaran las noticias falsas de la extrema derecha al inicio de la crisis —teorías de la conspiración sobre la Cruz Roja, falsas alertas de ataques a iglesias, vídeos sacados de contexto sobre disturbios—, los gigantes del sector han incumplido sus obligaciones más básicas.

Al igual que los algoritmos que exponen a un adolescente a contenidos que incitan a la autolesión, al odio hacia el propio cuerpo o al suicidio se basan en un modelo económico peligroso y destructivo, aquellos que empujan a los menores a tirarse al mar «donde es menos profundo» también están jugando con vidas humanas.

  • Esta lógica se aplica a costa de los más vulnerables y, en términos más generales, de todos los ciudadanos que, en pleno apogeo de una grave crisis migratoria para la Unión, no encuentran ningún instrumento de prevención o moderación.