La «economía de resistencia» es una doctrina que se remonta a 2014 en Irán. Sin embargo, no fue hasta 2020, tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo de Viena sobre el programa nuclear iraní (JCPOA) bajo la administración de Trump, cuando los dirigentes iraníes comenzaron a poner en marcha un programa de reducción masiva de la dependencia del país respecto al exterior, con el fin de reforzar su resiliencia frente a las sanciones.

La guerra y el bloqueo marítimo estadounidense están poniendo a prueba esta estrategia en estos momentos.

  • Según un informe de la Foundation for Defense of Democracies, el bloqueo estadounidense de los puertos del país le costaría a Irán 435 millones de dólares (es decir, unos 380 millones de euros) al día en pérdidas de actividad económica. 1
  • Las exportaciones de petróleo están paralizadas desde principios de agosto, mientras que las terminales de exportación parecen estar prácticamente inactivas. Este es, en particular, el caso de la isla de Kharg, la principal terminal del país, donde no se ha visto ningún superpetrolero en las imágenes de satélite tomadas entre el 1 y el 9 de agosto. 2
  • Las reservas de petróleo iraníes en alta mar han descendido a 60 millones de barriles, es decir, tres veces menos que en abril.

Las décadas de sanciones a las que se ha visto sometido el régimen iraní le confieren cierta capacidad de resistencia.

  • Por parte estadounidense, la administración republicana parece no disponer de ninguna opción viable en materia de escalada militar, dado lo reducidas que son las reservas de munición y de misiles interceptores, y que las tropas ya están sufriendo los efectos del cansancio tras más de seis meses de despliegue. En una carta dirigida al Pentágono, el senador demócrata Blumenthal solicita, por ejemplo, explicaciones sobre cómo se garantiza la atención a los marineros y a los miembros de la tripulación a bordo del USS Lincoln, desplegado en el estrecho desde hace aproximadamente siete meses sin interrupción. Esto pone de manifiesto la presión a la que podría verse sometida la administración. 
  • Es en este contexto donde pueden entenderse las declaraciones de Trump, centradas ahora en la presión económica. El 9 de agosto, el presidente estadounidense declaró: «Solo mantenemos negociaciones parciales con ellos. Nos limitamos a observar a Irán, con su enorme inflación y el hecho de que no tiene dinero».
  • Scott Bessent, secretario del Tesoro, también ha amenazado a Irán con un «aislamiento económico como nunca se ha visto en el mundo».
  • Por parte de Irán, el régimen parece no haber definido aún su estrategia: algunas voces se muestran a favor de alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, mientras que otras apuestan por un debilitamiento del gobierno tras las elecciones de mitad de mandato de noviembre. En este contexto, Majid Shakeri, asesor del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, ha declarado: «El camino hacia la victoria no es ni la lucha ni un acuerdo, sino la gestión de un proceso que no es ni guerra ni paz, hasta alcanzar la victoria. Confirmar públicamente las negociaciones con Estados Unidos sería una auténtica locura». «La estrategia ganadora se basa en la negación, la ambigüedad y la paciencia estratégica».

No obstante, esta estrategia podría verse puesta a prueba por un endurecimiento de las sanciones económicas por parte de Estados Unidos. En ese caso, Teherán podría intentar salir del actual punto muerto mediante una escalada, ya sea directamente o a través de los hutíes, lo que restringiría aún más los flujos energéticos regionales. La noche del 13 de agosto, dos buques fueron blanco de un ataque en el estrecho, una operación que los Emiratos Árabes Unidos denunciaron como un ataque de Irán.  

  • La caída de las exportaciones de petróleo y productos petrolíferos priva a Teherán de una de sus principales herramientas para estimular el crecimiento. Para adaptarse, el régimen iraní ha restringido el acceso a las divisas extranjeras, ha reducido las inversiones y ha racionado el acceso a determinados bienes. 3
  • La inflación anual supera el 80 % desde hace tres meses —con picos del 260 % en el caso de los aceites y las grasas, el 147 % en el caso de la leche y el queso, y el 117 % en el del pan y los cereales—, y el rial iraní sigue perdiendo valor frente al dólar.
  • Aunque las estadísticas oficiales de desempleo se mantienen estables, en torno al 7 %, algunos de los puestos de trabajo que siguen ocupados podrían haber perdido una parte importante de su valor añadido desde el inicio de la guerra. 4
Notas al pie
  1. «U.S. Blockading Ships Entering or Exiting Iranian Ports Along Strait of Hormuz», Foundation for Defense of Democracies, 13 de abril de 2026.
  2. Grant Smith y Julian Lee, «Iran’s Oil Terminals Look Idle as US Keeps Up Naval Blockade», Bloomberg, 10 de agosto de 2026.
  3. Georgi Kantchev, Henna Moussavi y Summer Said, «Iran Is Defying U.S. Pressure by Becoming a ‘Survival Economy’», The Wall Street Journal, 11 de agosto de 2026.
  4. «Iran’s 7% unemployment rate masks deeper jobs crisis, experts say», Iran International, 8 de agosto de 2026.