Las reservas hídricas de la región del Sahel, donde viven más de 150 millones de personas, se encuentran en su nivel más alto desde hace décadas. En Níger, los niveles de las capas freáticas han aumentado una media de 4 metros, las aguas del lago Chad se están recuperando y los pozos vuelven a llenarse en gran parte de la región. 1

  • Estas observaciones, que se basan, entre otras cosas, en los trabajos del hidrogeólogo Richard Taylor, van en contra de la tendencia mundial.
  • De hecho, en las últimas semanas, el sur de Asia y América han registrado temperaturas récord, mientras que la sequía está provocando una disminución de los recursos hídricos, especialmente en Europa.

Hay varios factores que explican por qué el Sahel podría volver a una «era húmeda», que había llegado a su fin hace 5.000 años.

  • La región registra un aumento de las precipitaciones desde hace varios años, sobre todo durante la temporada de lluvias. Estas se producen principalmente durante tormentas violentas, favorecidas por el cambio climático.
  • Este fenómeno se explica en gran medida por el calentamiento del Atlántico Norte, debido tanto al cambio climático global como a la disminución de los aerosoles sulfatados resultantes de la quema de carbón en Europa y en América del Norte.
  • Antiguamente, estos aerosoles formaban una fina niebla que enfriaba el océano e impedía que el monzón de África Occidental se extendiera hasta el Sahel, provocando así la sequía. Su disminución ha calentado el océano y ha permitido que el monzón recupere su función de generar lluvias torrenciales en la región.

Algunos investigadores consideran que los proyectos de ordenación del suelo, como la Gran Muralla Verde —concebida inicialmente para frenar el avance del Sáhara— o la construcción de estructuras tradicionales de captación de agua, también contribuyen al ascenso de los acuíferos al favorecer la infiltración subterránea.

  • La aparición de grupos terroristas como Boko Haram también podría haber influido, sobre todo al provocar el abandono de determinadas zonas por parte de la población, allí donde se retenía el agua de los ríos para el cultivo, especialmente aguas arriba del lago Chad.
  • El declive de los grandes proyectos de riego, construidos durante los años de sequía para impulsar la producción alimentaria, también podría haber contribuido a la recuperación de los recursos hídricos de la región.

Los monzones del Sahel, que se ven intensificados por el calentamiento global, pueden, sin embargo, provocar inundaciones devastadoras, sobre todo en una región donde las infraestructuras no están preparadas para hacerles frente. Así, en 2024, las lluvias torrenciales dejaron más de 2,5 millones de damnificados en África Occidental y en el centro del continente.

Notas al pie
  1. Fred Pearce, «After Decades of Drought, Water Is Rising in the African Sahel», Yale Environment 360, 23 de julio de 2026.