La semana pasada, el Ministerio ruso de Trabajo y Protección Social presentó un proyecto de resolución que fija en 382.800 el número de permisos de trabajo que se concederán el próximo año a los nacionales de países sujetos a la obligación de visado. 1 Se trata del nivel más alto desde 2015.

En 2021, antes del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, esa cifra era de 102.000 permisos.

  • Este proyecto de resolución, que aún debe ser aprobado por el gobierno —por lo general, a finales de noviembre o principios de diciembre—, afecta sobre todo a los trabajadores procedentes de China, India, Vietnam, Turkmenistán, Bangladés, Sri Lanka y Turquía.

Según el Ministerio de Trabajo ruso, «la autorización para contratar a trabajadores de países sujetos a visado solo se concede tras la confirmación, por parte de una comisión interministerial regional, de que la empresa no consigue encontrar empleados en la región».

  • Estos podrían llegar a trabajar en importantes proyectos de infraestructura, como la construcción de complejos de gas en la región del Amur, la segunda fase del cosmódromo de Vostochny o la línea de alta velocidad Moscú-San Petersburgo.
  • Algunos también podrían ser destinados a la zona económica especial de producción industrial de Alabuga, creada en 2005 en la República de Tartaristán, a unos 900 kilómetros al este de Moscú.

Es en Alabuga donde se ensambla la mayor parte de los drones de ataque de largo alcance del tipo Shahed que utiliza el ejército ruso para atacar Ucrania.

  • Según el CSIS, los trabajadores extranjeros constituyen uno de los tres principales grupos de trabajadores en Alabuga, junto con los jóvenes rusos —contratados a partir de los 15 años por la escuela politécnica de la zona— y los trabajadores norcoreanos. 2
  • En el marco del programa Alabuga Start («Алабуга Старт»), a las jóvenes de entre 16 y 22 años, procedentes en su mayoría de países del Sur, especialmente de África, se les prometen puestos de trabajo en el sector hotelero y de la restauración a través de reclutadores en las redes sociales.
  • Una vez en Rusia, la mayoría son destinadas a la fabricación de drones. Los billetes de avión, el alojamiento y las clases de ruso se les descuentan del sueldo, y se les confiscan los pasaportes.

Las bajas del ejército ruso en el frente ucraniano alcanzaron un nivel récord en octubre. Desde 2022, Moscú habría perdido entre 1,4 y 2,1 millones de hombres, entre muertos y heridos, de los cuales entre 374.000 y 770.000 habrían fallecido, lo que supone entre el 0,6 % y el 1,2 % de la población masculina del país, según estimaciones de las Naciones Unidas.

  • Estas pérdidas suponen una gran carga para la economía, que ya se enfrenta a una escasez de mano de obra cualificada.
  • Aunque la crisis del mercado laboral no comenzó en febrero de 2022, la guerra ha acelerado un deterioro estructural que ya estaba en marcha y, según Alexandra Prokopenko, ha consolidado sus efectos durante varias décadas.
Notas al pie
  1. «Квота на визовых работников в 2027 году в РФ может составить 382,8 тыс. человек», Interfax, 30 de octubre de 2026.
  2. Victor Cha y Joseph Kim, «Human rights abuses in drone production at Yelabuga», CSIS y George W. Bush Institute, 14 de octubre de 2026.