Según las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, que supervisa la deforestación en la Amazonía en el marco de su programa PRODES, esta se redujo en un 42% entre agosto de 2025 y julio de 2026 en comparación con el año anterior.

La deforestación en la Amazonía se encuentra, por tanto, en su nivel más bajo desde que se iniciaron los registros de PRODES, en 1988.

  • A Lula, el presidente brasileño que se enfrentará hoy, domingo 25 de octubre, a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, se le atribuye en gran medida la reducción de la deforestación.
  • Durante sus dos primeros mandatos, entre 2003 y 2010, la superficie de selva amazónica talada cada año pasó de 27.800 km² (en 2004) a 7.000 km². Tras la llegada al poder de Jair Bolsonaro, en 2019, esta cifra aumentó considerablemente, superando los 10.000 km² por primera vez desde 2008.
  • En 2022, el último año de la presidencia de Bolsonaro, se talaron 11.600 km² de bosque.

El Gobierno de Bolsonaro se había caracterizado por el desmantelamiento de las políticas medioambientales puestas en marcha por sus predecesores. Su primer ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, instó, en particular, durante una reunión ministerial celebrada en abril de 2020, al inicio de la pandemia, a aprovechar el hecho de que los medios de comunicación estaban centrados en esta cuestión para «hacer pasar el rebaño» («passar a boiada»), es decir, modificar y flexibilizar todas las normas medioambientales.

  • Durante la campaña presidencial, Lula siguió defendiendo los temas que le llevaron al poder en el pasado: el desarrollo económico, la lucha contra el hambre y la pobreza, y la lucha contra la deforestación. Situó en el centro de su discurso la defensa de una política exterior independiente y soberana.
  • Por su parte, Flávio Bolsonaro se ha alineado con la misma línea que su padre: su programa prevé, entre otras cosas, flexibilizar los permisos medioambientales, acelerar los proyectos mineros y autorizar el fracking, al tiempo que debilita los organismos encargados de la protección y la vigilancia de los ecosistemas brasileños.

Flávio Bolsonaro ha prometido poner fin a la deforestación ilegal de aquí a 2029 si resulta elegido. Sin embargo, en opinión de varios expertos, este compromiso podría traducirse en la autorización de la tala legal de un mayor número de árboles 1. En particular, se muestra a favor de abrir las zonas protegidas a la explotación minera y agrícola.

Notas al pie
  1. Sergio Peçanha y Ana Ionova, «Why the Future of the Amazon Could Depend on Brazil’s Election», The New York Times, 18 de octubre de 2026.