Los días 10 y 11 de septiembre, los hutíes se apoderaron del puerto de Moka y avanzaron hacia la isla de Perim, asumiendo de facto el control del estrecho de Bab el-Mandeb. Mientras que el estrecho de Ormuz sigue siendo objeto de un bloqueo impuesto por Irán, este paso constituye una de las pocas vías que aún permiten eludir parcialmente las perturbaciones en el Golfo.

  • El petróleo crudo del Golfo solo representaba alrededor del 7 % de las importaciones europeas en 2025.
  • Según una nota del Global Trade Policy Observatory, el continente es, sin embargo, especialmente vulnerable en lo que respecta al abastecimiento de productos refinados, en particular el diésel y el queroseno. 1

Antes de los ataques hutíes de finales de 2023, el 66 % de las importaciones europeas de queroseno y el 58 % de las de diésel se realizaban por rutas marítimas que pasaban por Bab el-Mandeb. En el caso del petróleo crudo, esta proporción era del 17 %.

  • La Unión exporta más productos refinados de los que importa, pero sigue siendo importadora neta de los dos combustibles de los que depende una gran parte de su economía.
  • Tres cuartas partes del diésel se destinan al transporte por carretera, mientras que el queroseno se destina casi en su totalidad a la aviación.

A principios de septiembre, el precio del diésel superó los 200 dólares por barril en Estados Unidos —casi el doble del nivel anterior a la guerra— y los precios europeos experimentaron una evolución similar. Al mismo tiempo, las exportaciones de diésel del Golfo y de Rusia se sitúan ahora 1,6 millones de barriles al día por debajo de su nivel de febrero.

  • En 2013, Rusia suministraba el 35 % del crudo importado por la Unión. Desde 2022, ha sido sustituida por Noruega, Estados Unidos y Kazajistán.
  • En cuanto al diésel, han sido principalmente los países del Golfo los que han sustituido a Rusia: su proporción en las importaciones europeas pasó del 2,4 % en 2013 al 31,6 % el año pasado.

Este cambio se debe a una oleada de inversiones: las refinerías del Golfo han aumentado su capacidad en aproximadamente 1,6 millones de barriles al día entre 2020 y 2024. Estas instalaciones fueron las que sufrieron los ataques iraníes, en particular Ruwais, en los Emiratos Árabes Unidos, y Mina Abdulla, en Kuwait. De este modo, Europa ha reducido su dependencia de Rusia desde 2022, pero ha aumentado su exposición a los países del Golfo.

Desde 2009, Europa consume cada año más queroseno del que refina.

  • En 2024, esta diferencia volvió a situarse en un nivel comparable al máximo alcanzado antes de la pandemia.
  • Entre 2013 y 2025, el consumo aumentó un 23 %, mientras que la producción solo creció un 12 %.
  • Casi la mitad de las importaciones proceden del Golfo, con una creciente dependencia de Kuwait.

La evolución de las existencias confirma esta situación: entre enero y junio, las reservas europeas de emergencia de queroseno disminuyeron un 35 %, frente al 29 % de la gasolina y el 20 % del diésel.

  • Las instalaciones europeas no pueden refinar más petróleo crudo para reponer estas reservas, ya que la mayoría de ellas se diseñaron para procesar crudos medios y con alto contenido en azufre, como el Ural ruso, que proporcionan una mayor proporción de diésel y queroseno que los crudos más ligeros.
  • Sin embargo, estos crudos «medium sour» ya solo representan el 6 % de las importaciones europeas, frente al 31 % de 2013. 
  • Así, han sido sustituidos en gran parte por crudos más ligeros y con menor contenido en azufre, que, sin embargo, producen menos destilados medios por barril.
  • Los crudos de sustitución adecuados también se han encarecido, ya que se transportan desde lugares más lejanos y son objeto de competencia por parte de otros grandes importadores.

A esto se suma el retroceso de la propia industria europea.

  • La capacidad de refinado de la Unión ha disminuido aproximadamente un 13 % desde el año 2000, y siete Estados miembros ya no cuentan con una capacidad de refinado significativa.
  • Desde 2009, casi un tercio de las refinerías europeas han sido cerradas o transformadas.

Entre febrero y junio, las importaciones europeas de diésel estadounidense casi se duplicaron con respecto a 2025. Al mismo tiempo, Estados Unidos agotó sus reservas mucho más rápido que los europeos.

  • Así, sus existencias comerciales de destilados se redujeron un 10 %, frente al 5 % registrado en las existencias comerciales europeas de diésel.
  • Por su parte, la reserva estratégica estadounidense se había reducido un 21 % entre febrero y junio, y un 31 % a mediados de septiembre.

Ante la presión de los precios internos, el gobierno estadounidense se plantea ahora restringir o incluso suspender las exportaciones de diésel. Una decisión de este tipo privaría a Europa de una de sus principales fuentes de suministro fuera del Golfo, lo que tendría un impacto significativo tanto en los precios como en las relaciones transatlánticas.