Un número cada vez mayor de políticos republicanos insta a la Casa Blanca a suspender las exportaciones de combustible, y en particular de gasóleo, con el fin de frenar la subida de los precios en Estados Unidos. Según datos de la Asociación Americana de Automovilistas (AAA), el precio del galón de gasóleo superó los 6,5 dólares el martes 22 de septiembre, lo que supone casi el doble que a principios de año (unos 3,5 dólares).
- El gobernador republicano de Luisiana, Jeff Landry, nombrado «enviado especial para Groenlandia» por Trump en diciembre de 2025, pidió el jueves 17 de septiembre que se impusiera una prohibición de 90 días sobre las exportaciones de gasóleo.
- Su llamamiento fue transmitido al Senado el domingo 20 por Chuck Grassley, un senador republicano por el estado de Iowa, donde el Partido Republicano podría perder un escaño en las elecciones de noviembre.
- En la Cámara de Representantes, el diputado republicano Tim Burchett presentó la semana pasada un proyecto de ley para prohibir las exportaciones de gasóleo hasta enero de 2027, y otro destinado a establecer un control de las exportaciones si el precio medio nacional alcanza los 5 dólares por galón.
La Administración Trump, que hasta ahora se había mostrado contraria a una prohibición de las exportaciones, ha mostrado recientemente cierta apertura.
- A principios de septiembre, el secretario de Energía, Chris Wright, no descartó en una entrevista la posibilidad de prohibir las exportaciones de gasóleo. No obstante, afirmó que era necesario «mantener un suministro energético lo más fluido posible».
- La semana pasada, el secretario del Interior, Doug Burgum, afirmó que el Gobierno republicano podría «plantearse una prohibición de las exportaciones» si considerara «que eso realmente podría hacer bajar los precios», lo cual, sin embargo, no es el caso en la actualidad.
Una prohibición de las exportaciones, aunque en un primer momento podría provocar una bajada relativa de los precios en Estados Unidos, correría el riesgo de resultar contraproducente a medio y largo plazo. De hecho, las refinerías estadounidenses se verían obligadas a reducir los volúmenes de crudo que procesan, lo que podría provocar un aumento de los precios de todos los combustibles: gasóleo, gasolina y queroseno.
- Las exportaciones estadounidenses de destilados de petróleo (gasóleo para transporte por carretera, gasóleo agrícola y gasóleo para uso doméstico) han aumentado considerablemente desde principios de la década de 2000, pasando de 100 millones de barriles al año en 2007 a 450 millones el año pasado.
- Aunque solo una pequeña parte de esas exportaciones se destina a los países europeos —que refinan por sí mismos la mayor parte de sus combustibles (alrededor del 80% en 2022)—, una suspensión de las exportaciones estadounidenses tendría consecuencias en los mercados mundiales de la energía.
Una medida de este tipo reduciría la oferta mundial, lo que obligaría a los compradores a recurrir a otras fuentes de suministro. Sin embargo, la producción de los países del Golfo se ve profundamente afectada por la guerra, el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques de los hutíes en Arabia Saudí, mientras que Rusia se dispone a prorrogar la prohibición de sus exportaciones de gasóleo más allá de finales de septiembre.
- El precio de la gasolina que pagan los consumidores estadounidenses en las gasolineras aumentó un 49% entre febrero y septiembre, lo que supone más del doble del incremento registrado en la Unión (un 24% de media en los 27 Estados miembros).
- En las últimas semanas, Trump ha acusado a Ucrania de ser responsable de la subida de los precios al atacar las infraestructuras energéticas rusas. Sin embargo, según Bloomberg, la guerra en Oriente Medio ha privado al mercado de un volumen de gasóleo mayor que el provocado por la guerra en Ucrania.