El domingo 28 de junio, es decir, dos días antes de la celebración, anunciada por Trump, de nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Doha, en Qatar, 60 miembros de la Asamblea de Expertos iraní firmaron una declaración de diez puntos en la que advertían a los negociadores contra cualquier violación de las «líneas rojas» establecidas por el Líder Supremo, Mojtaba Jamenei.

Este documento pone de manifiesto una divergencia poco habitual en las altas esferas del régimen.

  • La Asamblea de Expertos, un órgano central de la República Islámica compuesto por 88 clérigos, elegidos para un mandato de ocho años, se encarga de elegir al Líder Supremo.
  • Rara vez interviene para comentar la vida política y siempre ha mostrado una coherencia inquebrantable en sus opiniones y decisiones.
  • Sin embargo, han comenzado a surgir divisiones tras el asesinato de Ali Jamenei, el 28 de febrero, y la elección de su hijo, Mojtaba Jamenei, que solo obtuvo el apoyo de 50 de los 88 miembros.

El documento, firmado por 60 miembros de la Asamblea, pide que se sancione a Donald Trump y a Benyamin Netanyahu por el asesinato de Ali Jamenei. Califica la reapertura del estrecho de Ormuz de «error estratégico», mientras la guerra continúa en el Líbano, e insiste en que la cuestión nuclear quede excluida de las negociaciones con Estados Unidos 1.

  • Unas horas después de la publicación de la declaración, el presidium y la secretaría de la Asamblea emitieron un comunicado para aclarar que las posiciones oficiales de la institución debían ser establecidas por sus órganos de dirección 2.
  • Esta división se refleja incluso en la dirección de la Asamblea: tres de los siete miembros del consejo de administración han firmado la declaración, entre ellos el segundo vicepresidente, Alireza Arafi, y el segundo secretario, Mohsen Araki 3.
  • El presidente y el vicepresidente, Mohammad Ali Movahedi Kermani y Hashem Hosseini Bushehri, no lo han firmado.

Dentro del propio régimen, la división enfrenta a un bando partidario de una línea dura frente a Estados Unidos e Israel, y a altos cargos que estarían dispuestos a dar un «giro pragmático», entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y el presidente del Parlamento, Mohammed Qalibaf.

  • Araghchi y Qalibaf, que lideran las negociaciones con Washington, han sido objeto de consignas hostiles durante las concentraciones de partidarios del régimen que se celebran desde hace varios meses en diversas ciudades del país. Así, en las calles de Teherán se podían escuchar, entre otras cosas, consignas como: «Muerte a Araghchi […] Muerte a quien haga concesiones, ya sea un ministro o un general» 4.