El G7 está formado por Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. La Unión Europea está representada en él tanto por la presidenta de la Comisión, von der Leyen, como por el presidente del Consejo, Costa.
- Antes de la cumbre, la presidencia francesa organizó también una videoconferencia el 11 de junio con representantes de China, India, Brasil, la República de Corea y Kenia.
- Los debates tendrán lugar a lo largo de varias sesiones de trabajo.
- Para evitar que se repita lo ocurrido en la cumbre del G7 celebrada en Canadá el año pasado, marcada por la salida anticipada de Donald Trump, la presidencia francesa también ha previsto cerrar las reuniones con una cena en Versalles el miércoles por la noche.
Los tres temas a seguir durante estos dos días son también los que mejor ilustran hasta qué punto Donald Trump ha transformado y dividido el formato.
- En primer lugar, los desequilibrios mundiales son el tema central de la presidencia francesa del G7.
- Hélène Rey, una de las figuras clave en la elaboración del proyecto científico del G7, señalaba en la revista que tres grandes zonas económicas contribuyen a los desequilibrios mundiales: Estados Unidos (debido a déficits presupuestarios importantes y persistentes), China (debido a una política de apoyo activo al sector mercantil y a un consumo insuficiente) y Europa (debido a la debilidad de la inversión productiva).
- Según ella, «la historia nos enseña que, si los desequilibrios excesivos no se gestionan de forma coordinada, se convierten en fuente de tensiones internacionales o acaban resolviéndose de forma brusca, mediante una crisis financiera».
- Para los europeos, los debates giran principalmente en torno a la cuestión del exceso de capacidad china y su impacto en la industria (Alemania perdió 143.000 puestos de trabajo en el sector industrial en 2025). Pero las políticas de la Casa Blanca —en particular los aranceles— hacen imposible una acción colectiva destinada a presionar a Pekín para que cambie su modelo económico. De hecho, Washington parece más bien encaminarse en solitario hacia un comercio regulado con Pekín.
La situación en Oriente Medio también figura en la agenda, después de que Donald Trump anunciara ayer que había alcanzado un acuerdo con Irán para prorrogar el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz. Está previsto que se firme el 19 de junio en Suiza.
- El presidente estadounidense criticó a la mayoría de los países presentes en la mesa por negarse a apoyar sus esfuerzos de guerra.
En cuanto a Ucrania, los europeos esperan convencer a Trump de que apoye nuevas negociaciones con Rusia, ahora que la situación en el frente favorece a Kiev.
- Francia, Alemania y el Reino Unido desean, en particular, que la línea del frente actual sirva de punto de partida para las negociaciones y que Rusia acepte un alto el fuego, así como garantías de seguridad sólidas para Kiev.
- Se espera que Zelenski participe junto a Trump en un grupo de trabajo conjunto, pero por el momento no hay prevista ninguna reunión bilateral.
- Moscú mantiene sus reivindicaciones, que presenta como si hubieran sido acordadas en la cumbre entre Trump y Putin celebrada en Anchorage el pasado mes de agosto.