A finales de mayo, el presidente francés reunió en el Elíseo a varias decenas de representantes de organizaciones profesionales de los sectores de la energía, el transporte y la construcción, a directivos de empresas energéticas y a personalidades políticas para presentar el «Plan de electrificación de los usos», presentado un mes antes por el ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure.
- Este plan supone una aceleración de la electrificación del país, en un momento en que la economía francesa se enfrenta a limitaciones estructurales y la Unión Europea debe hacer frente a importantes retos.
- El plan establece objetivos ambiciosos, entre ellos la creación de 600.000 puestos de trabajo en los sectores relacionados con la electrificación, y promete convertir a Francia en uno de los «líderes mundiales en electricidad descarbonizada».
La movilidad eléctrica y la electrificación de la industria, el transporte y los edificios constituyen los cuatro pilares de este plan.
- Su objetivo principal es «reforzar la soberanía en materia de producción», de conformidad con los principios defendidos por el presidente francés en su discurso pronunciado en Belfort el 10 de febrero de 2022.
- En concreto, se trata de un abandono radical de los combustibles fósiles, cuya cuota el plan pretende reducir a menos del 30% de la combinación energética para 2035, frente al 58% registrado en 2023.
- Un consumo energético más eficiente y con bajas emisiones de carbono, así como un refuerzo de la energía nuclear, completan esta hoja de ruta.
París se preocupa tanto por la salud financiera de sus empresas líderes nacionales como por su integración en el mercado europeo de la electricidad.
- El gestor de la red de transporte francesa, RTE, tiene previsto un programa de inversión de 100.000 millones de euros en nuevas infraestructuras de red durante los próximos 15 años.
- La viabilidad del plan depende de la construcción de 45.000 kilómetros de líneas de transporte y distribución de aquí a finales de la década.
- Estas inversiones ya están afectando a la estabilidad financiera de RTE, lo que ha llevado al Gobierno a inyectar nuevos fondos.
No hay duda de que este plan es la iniciativa energética nacional más importante de Europa desde el inicio de la crisis energética desencadenada por la guerra contra Irán.
- Desde 2022, la consecución de los objetivos de descarbonización del Pacto Verde Europeo ha adquirido una marcada dimensión geopolítica. Tras la guerra en Ucrania, el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán pone de manifiesto la vulnerabilidad de los países europeos ante las crisis energéticas externas y confirma que la transición hacia las energías renovables es también una necesidad estratégica.
- A diferencia de la crisis de 2022-2023, Europa no es el epicentro de esta inestabilidad, pero dispone, no obstante, de pocos instrumentos para hacerle frente.
En este contexto, la Comisión ha presentado varias propuestas para acelerar la electrificación a escala continental, en particular reforzando la integración energética a través del plan AccelerateEU, aprobado a finales de abril, que sigue las directrices establecidas por el plan REPowerEU.
- Estos esfuerzos implicarían una coordinación de las políticas energéticas y de las inversiones en infraestructuras a escala europea. La idea es sencilla: la red de redes eléctricas europeas, cada vez más antigua, no podrá soportar la futura electrificación del continente.
- De este modo, la Unión desea acceder a una parte de los importantes ingresos que los gestores de redes de transporte público (GRT) obtienen de la congestión eléctrica.
- Esos fondos se invertirían en las «autopistas de la energía» previstas en el paquete europeo sobre redes (EGP): un conjunto de interconexiones transcontinentales planificadas por la Comisión.
- Al tiempo que se busca una mayor integración de los mercados y de los incentivos tarifarios, la electricidad debe circular en volúmenes sin precedentes desde el océano Atlántico hasta el mar Negro y viceversa.
- Según la Comisión, este plan, cuyos costes se estiman en 1,2 billones de euros, es la única forma de compensar la eliminación gradual de los hidrocarburos.
Además de reforzar su control presupuestario, el EGP sustituiría la gestión de las redes eléctricas nacionales por un marco regulador común. La idea es aprobar automáticamente determinadas etapas del proceso de autorización —cuyos retrasos lastran la renovación de las redes— si las autoridades nacionales no responden en los plazos establecidos en relación con los procedimientos de autorización y administrativos.
Este objetivo choca frontalmente con el plan de electrificación de Francia.
- París lidera una coalición de Estados miembros contra las reformas de la red europea, y Francia ha conseguido el apoyo de Berlín contra la supervisión prioritaria de la Unión sobre los operadores de redes de transporte nacionales.
- Esta resistencia se ve reforzada por la posición de Francia como primer exportador de electricidad de Europa, con volúmenes de exportación récord en 2024 y 2025.
- Bulgaria, Finlandia, Polonia y Suecia también se oponen a las propuestas de la Comisión y abogan por sistemas regionales coordinados en lugar de una gestión centralizada.