El recurso a la religión cristiana y la inscripción de un horizonte mesiánico en la política estadounidense no son nada nuevo. Si Reagan evocaba a Estados Unidos en referencia a la «ciudad luminosa sobre la colina» de Mateo 5:14, la noción de Manifest Destiny —la idea de que Estados Unidos sería una nación elegida por Dios— es constitutiva de la identidad nacional desde el siglo XVIII.
Donald Trump, sin embargo, aporta un cambio radical a esta historia al conjugar el destino manifiesto en primera persona del singular.
Entre el narcisismo y el trolleo, en un ecosistema de producción de imágenes estructurado por la inteligencia artificial y la viralidad de las redes sociales, ya no es Estados Unidos, sino él mismo quien se convierte en el ungido y el elegido.
La aceleración del segundo mandato
En pocos meses, Donald Trump y la Casa Blanca han producido y difundido en sus cuentas oficiales una galería de figuras del poder absoluto sagrado.
Es en una desintermediación de matriz neorreaccionaria donde hay que entender las incursiones del presidente estadounidense contra la Iglesia, sus ataques sin precedentes contra el papa, así como la recuperación del imaginario teológico-político medieval del rey taumaturgo.
El rey taumaturgo visto por la IA
Publicada el 13 de abril en las redes sociales tras una larga diatriba en la que se cuestionaba violentamente al papa León XIV, esta imagen hace referencia al imaginario real y mesiánico.
Los reyes taumaturgos analizados por Marc Bloch curaban la escrófula con un simple toque, y obtenían su poder de una doble legitimidad —dinástica y sacramental— transmitida por la unción de lo sagrado. Lo que está en juego aquí es estructuralmente análogo, pero radicalmente nuevo en su forma: la legitimidad no es transmitida por la Iglesia, sino que es autoproclamada, producida por IA y difundida directamente, sin mediador, a los millones de seguidores de las cuentas oficiales.
Esta ilustración, generada por inteligencia artificial, retoma los criterios estéticos del fantástico cristiano grandilocuente, cercano al estilo de las portadas de las Biblias ilustradas o de la fantasía épica. En ella se ve a Trump, vestido de blanco y rojo, imponiendo las manos sobre un enfermo postrado en cama, mientras una luz milagrosa y apaciguadora brota de sus manos. Asistimos a la puesta en escena de una reproducción del gesto real por excelencia: la curación de la escrófula. El pueblo estadounidense observa con piedad y admiración: veteranos, una enfermera, una mujer rezando, manos en primer plano.
Esta composición de gloria celestial se completa con un fondo tomado directamente de la iconografía de la Ascensión o de la Parusía: figuras aureoladas de luz divina abren el fondo en una acumulación puramente kitsch, símbolos estadounidenses (águilas blancas que se transforman en aviones de combate, bandera estadounidense, la Estatua de la Libertad) se entrelazan con ángeles-guerreros en el cielo.
Un detalle ha sido ampliamente difundido: la figura central lleva lo que parece una corona de la Estatua de la Libertad, fusión explícita de lo sagrado cristiano y el nacionalismo estadounidense. Las figuras que la flanquean, vestidas con uniformes militares o paramilitares, parecen ángeles-guerreros, según la doctrina de la guerra espiritual (véase más adelante).
En la recepción viral y ambivalente de esta imaginería apocalíptica, una lectura conspirativa destaca la supuesta dimensión diabólica de la figura central, subrayando que habría sido añadida posteriormente. La imagen original, publicada supuestamente en febrero por Nick Adams, un partidario del presidente estadounidense que tiene una cuenta de X muy seguida entre los trumpistas, forma parte de una constelación de partidarios de Trump que inundan las redes sociales con contenidos generados por IA.
Estas cuentas parecen contribuir a la viralidad de los contenidos trumpistas tanto como la provocan ellas mismas: en octubre, Donald Trump compartió un video creado por el «Dilley meme team» en el que aparecía como batería del grupo de rock estadounidense Blue Öyster Cult con la canción «(Don’t Fear) The Reaper». La imagen de la «muerte» mencionada en la letra hacía referencia a los recortes llevados a cabo por la Casa Blanca durante el shutdown, y en particular al director de la Oficina de Gestión y Presupuesto, Russell Vought.
En 2024, durante la campaña presidencial, este mismo grupo fue el autor de otro video, también compartido por la cuenta de Trump, que hacía referencia a un «Reich unificado». La campaña de Trump había negado toda responsabilidad, atribuyendo el video a una «cuenta aleatoria».
La permeabilidad entre el entorno del presidente y los grupos responsables de estos contenidos, reivindicada por el Dilley meme team, deja sin embargo dudas sobre su carácter orgánico. En 2023, el creador del grupo, Brenden Dilley, había declarado haber visitado Mar-a-Lago en varias ocasiones.
Sea como fuere, el imaginario escatológico circula abundantemente en las redes evangélicas y conspirativas: el presidente presidiría el juicio y la restauración de Estados Unidos. La luz en rayos divergentes es el signo iconográfico clásico de la teofanía.
Ante las numerosas críticas, incluso por parte de los republicanos, Donald Trump eliminó su tuit, afirmando que creía que se le representaba «como médico» en la imagen que había compartido.
Trump: el papa del troll
El 3 de mayo de 2025, cuatro días antes del inicio del cónclave, Trump publicó una imagen generada por IA en la que aparecía sentado en un sillón ornamentado, vestido con ropas pontificias blancas y una mitra papal, con el dedo índice levantado. La imagen apareció primero en su cuenta de Truth Social, antes de ser republicada por la Casa Blanca en su cuenta oficial de X.
La frontera entre la broma, la provocación y la reivindicación simbólica de autoridad espiritual es siempre difusa. Esta estrategia de lo difuso constituye una de las matrices de la dinámica teológico-política de Trump, que él asume de forma totalmente irónica a la vez.
Unos días antes de la publicación de esta imagen, había declarado a la prensa: «Me gustaría ser papa». 1 Como ya mostramos en nuestra cobertura del cónclave, Estados Unidos había intentado, de hecho, influir de una manera inédita en el proceso de nombramiento del nuevo papa.
Cabe destacar también que el gesto de levantar el dedo índice hacia el cielo rara vez se asocia con la cultura cristiana, mientras que es típico de la cultura musulmana; es uno de los símbolos del Tawhid.
Monetizar la Biblia
«Debemos conseguir que Estados Unidos vuelva a rezar»: en un video promocional difundido en YouTube y publicado durante la Semana Santa de 2024, Donald Trump lanzaba una iniciativa y un producto, la «God Bless The USA Bible», una referencia evidente a la canción de éxito de 1984 del cantante de country Lee Greenwood.
Además de la traducción de las Escrituras cristianas según la versión del rey Jacobo (libre de derechos), la Biblia «God Bless the USA» contiene también el texto de la Constitución estadounidense, la Declaración de Independencia, el juramento de lealtad y el estribillo de la canción de Greenwood.
Desde entonces, Trump ha comercializado varias Biblias, desde la más modesta «God Bless the USA Bible» —a la venta por 59,99 dólares— hasta la extravagante «Golden Age Edition Bible», disponible a partir de 99,99 dólares, o la Biblia que celebra su toma de posesión.
Todas estas Biblias entremezclan en sus paratextos símbolos políticos (sellos, banderas) y lo sagrado, ofreciendo variantes para diferentes grupos (veteranos, etc.).
Impresas en China, son explotadas bajo licencia de pago por CIC Ventures LLC, la misma entidad que gestiona los tenis «Never Surrender» a 399 dólares y una línea de NFT.
Hay varias ofertas en marcha en la página web de venta: con la compra de dos Biblias, se recibe una bolsa de regalo gratis.
Donald Trump también ofrece a sus seguidores Biblias firmadas. En particular, regaló una Biblia «God Bless the USA» firmada en la portada a la estrella del rap Nicki Minaj —comprometida con la protección de los cristianos en Nigeria—, quien declaró que se trataba de uno de los «regalos más importantes que había recibido en su vida».
La guerra y Cristo
Como explicó en nuestras páginas el padre jesuita Antonio Spadaro, influyente consejero del papa Francisco y actual subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede: «lo que preocupa al papa es una retórica concreta: aquella que pretende inscribir a Dios en el orden de batalla, convertir la guerra en el escenario de una lucha metafísica entre el Bien y el Mal, con la tranquila certeza de que el cielo está de su parte. La fórmula Gott mit uns («Dios está con nosotros») no nació con el nazismo, pero fue este quien le dio todo su significado revelador. Expresa la tentación de apropiarse de lo divino, de movilizarlo y utilizarlo como un recurso al servicio del poder. Ahora bien, es esta lógica la que León XIV condena en todas las formas retóricas contemporáneas, incluidas, de hecho, varias comunicaciones de la administración estadounidense».
El regreso de las Cruzadas: el arte corporal de Pete Hegseth
El caso de Pete Hegseth es la materialización más espectacular de la iconografía de la guerra religiosa en el seno de la administración estadounidense.
El secretario de Guerra, antiguo comentarista de Fox News, ha inscrito en su cuerpo una simbología teológico-política. Uno de sus tatuajes más destacados es una gran cruz de Jerusalén en el pecho, símbolo utilizado durante las Cruzadas que representa al Reino de Jerusalén.
Prestó juramento con una Biblia adornada con la misma cruz, complementada con la inscripción latina Deus Vult.
El grito de guerra de los cruzados, «Deus Vult» —«Dios lo quiere»— también está tatuado en el bíceps. Entre sus numerosos tatuajes, también se encuentra en su brazo la inscripción «kafir», «el infiel» en árabe. Estos símbolos los lucían, en particular, los soldados estadounidenses que participaron en las batallas de Faluya y Kandahar, durante las guerras de Irak y Afganistán.
El propio Hegseth calificó a Trump de «cruzado en jefe» en su libro American Crusade, escribiendo que «solo una cruzada bastará» para salvar a Estados Unidos y concluyendo la obra con: « Nos vemos pronto en el campo de batalla. ¡Deus Vult!».
A ello se suman el Chi-Rho, el cristograma griego utilizado por el emperador Constantino antes de su victoria militar de 312, así como una cruz atravesada por una espada que hace referencia a Mateo 10:34: «No he venido a traer la paz, sino la espada».
El guerrero de Dios contra el Estado profundo
La imaginería trumpista de la guerra divina también se inscribe en un horizonte de recepción radical asociado a la guerra espiritual evangélica. Según estas teorías conspirativas radicalmente irracionales, Trump lucharía contra las fuerzas del mal, representadas como literalmente diabólicas en los círculos de QAnon y del movimiento NAR (New Apostolic Reformation).
La bandera «Appeal to Heaven» —un pino blanco sobre fondo verde— es un símbolo de la revolución estadounidense de 1775, tomado de John Locke: cuando la justicia humana está corrompida, se recurre directamente a Dios. El movimiento NAR la ha reactivado como estandarte de la guerra espiritual, lo que explica por qué ondeaba junto a cruces de Jerusalén y estandartes «Deus Vult» en los pasillos del Capitolio, durante el asalto del 6 de enero.
El movimiento NAR cree en la existencia de apóstoles y profetas contemporáneos y ha declarado en varias ocasiones que Trump ha sido designado por Dios.
Para sus fieles, la elección es un momento apocalíptico: Trump estaría inmerso en una lucha escatológica contra las fuerzas del mal, y la actualidad se interpretaría entonces a la luz de una guerra oculta que se revelaría cada vez más. Paula White-Cain, oficialmente asesora principal de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, rezó así en el Despacho Oval para romper «toda red demoníaca alineada contra la vocación del presidente Trump». El vínculo entre este movimiento y la violencia política ha sido destacado por Matthew D. Taylor, quien concluye, tras una investigación de campo, que «uno de los principales factores que alimentaron el 6 de enero fue una campaña de guerra espiritual masiva organizada por el movimiento NAR (…) varios miembros de los círculos de mentores de Peter Wagner se encontraban entre quienes marcharon hacia el Capitolio ese día». 2
La Pasión de D. J. Trump
El registro del mártir perseguido es fundamental en la construcción del relato trumpiano: las acusaciones, los juicios y el atentado de julio de 2024 se perciben sistemáticamente como episodios de una Pasión contemporánea. Al dirigir la oración en la Casa Blanca por Pascua, la pastora Paula White superpuso explícitamente la historia de Jesús a la del presidente estadounidense: «A través de su muerte y resurrección, Jesucristo da muestra de un gran liderazgo. Señor presidente, nadie ha pagado un precio tan alto. Usted estuvo a punto de perder la vida. Ha sido traicionado, detenido y acusado injustamente. Es un patrón familiar que nuestro Señor nos ha mostrado. Pero eso no terminó ahí para él; ni tampoco terminó ahí para usted. Dios siempre tuvo un plan: al tercer día resucitó, venció al mal, triunfó sobre la muerte, el infierno y la tumba. Y porque él resucitó, todos sabemos que nosotros también podemos hacerlo. Gracias a su resurrección, usted ha resucitado, señor».
La foto de Trump, con el puño en alto, el rostro ensangrentado y una bandera estadounidense al fondo, circuló inmediatamente con rayos divinos y ángeles añadidos en la edición posterior. Desde entonces, se ha colgado un cuadro que representa esta escena en el Gran Vestíbulo de la Casa Blanca. Forma parte del recorrido de visita que el presidente estadounidense ofrece a los líderes y dignatarios extranjeros. Además, Vladimir Putin regaló a Trump una reinterpretación de esta imagen, pintada por un artista ruso, antes de la Cumbre de Anchorage de agosto de 2025.
Varias figuras evangélicas destacadas interpretaron inmediatamente la supervivencia de Trump como una intervención divina directa, sin ningún tipo de metáfora. Franklin Graham habló de «la mano de Dios». Los profetas del movimiento NAR habían predicho un intento de asesinato que fracasaría, lo que, según su teoría, validaba retrospectivamente toda la profecía sobre Trump.
Steve Bannon resumió la interpretación oficial del movimiento: «La mano de la Providencia divina intervino en las llanuras de Butler. Trump se salvó para llevar a cabo grandes cosas».
La cuenta oficial de la Casa Blanca difundió, con motivo del primer aniversario de este intento de asesinato, un mensaje que decía: «DIOS ME HA SALVADO PARA DEVOLVER A ESTADOS UNIDOS SU GRANDEZA». – El presidente Donald J. Trump
Oración y unción
Una escena se repitió varias veces.
Hace un mes, el 6 de marzo de 2026.
O hace un año, el 19 de marzo de 2025. En esa ocasión, el presidente estadounidense recibió a 17 pastores evangélicos en el Despacho Oval para que oraran por él y le impusieran las manos. La oración central, pronunciada por Samuel Rodríguez, decía: «Oramos por el presidente Trump. Tú lo has designado, tú lo has nombrado, tú lo has ungido para un tiempo como este. Cúbrelo con la sangre de Jesús».
En el contexto evangélico carismático, la imposición de manos es el ritual mediante el cual se transmite una autoridad espiritual. Aplicarlo a un jefe de Estado sentado tras su escritorio fusiona el registro teológico y el político de forma explícita y deliberada.
Este fenómeno es indisociable del bloque evangélico blanco, que representa alrededor del 15 % de la población estadounidense y ha votado en más de un 80 % por Trump en cada elección. Para una parte de ellos, este apoyo no es simplemente pragmático, sino propiamente teológico: Trump es el instrumento imperfecto de un designio divino, como Ciro el Grande en el Antiguo Testamento, un rey pagano elegido para cumplir la voluntad de Dios.
No todo el cristianismo estadounidense es trumpista: numerosos teólogos evangélicos, católicos y protestantes denuncian lo que denominan una idolatría política, lo que tal vez revele una de las próximas divisiones, quizá la más dura, para el futuro del movimiento MAGA.
Notas al pie
- Sophie Tanno, Christopher Lamb y Antonia Mortensen, «Trump posts AI image of himself as pope, leaving Catholics offended and unamused as conclave nears», CNN, 4 de mayo de 2025.
- Matthew D. Taylor, The Violent Take It by Force: The Christian Movement that is Threatening Our Democracy, Broadleaf Books, 2024.