Asma Mhalla


Nuevas luchas, nuevos frentes: ¿cómo preparan las tecnologías la confrontación mundial del mañana? Las alianzas se convierten en instrumentos; las dependencias, en armas: el poder se transforma. La batalla entre China y Estados Unidos por los nodos y materiales críticos plantea la posibilidad de una guerra.

«Recomiendo votar por un Congreso republicano», dijo el nuevo dueño de Twitter a sus 114 millones de seguidores. En la era Musk, ¿qué reflejarán realmente las elecciones de mitad de mandato de hoy en Estados Unidos? Probablemente una mezcla de aspiraciones y representaciones políticas, alimentadas por plataformas sobre las que hemos perdido colectivamente el control, y que nos exponen como individuos. En esta rica entrevista, Bernard Harcourt nos recuerda un hecho impensable del ADN estadounidense: toda expresión libre tiene un precio.

Para entender la racionalidad del sistema Musk, debemos deconstruir sus principios fundamentales. A través de la desactivación de Starlink en Ucrania o de su caótico intento de comprar Twitter, el multimillonario está construyendo un poder geopolítico formal, complementario a las actuales prerrogativas de Estados Unidos, un poder basado en un nuevo cóctel -trolling, tecnología total, tecno-política-. Asma Mhalla hace un balance en este estudio.

Controlar el datamundo mediante la elaboración de normas tecnológicas: el proyecto es tan sencillo como complejas son sus ramificaciones. Está surgiendo una nueva guerra, cuyos contornos aún no están claros. ¿De dónde vendrá la ruptura?

Con los metaversos, pronto surgirán nuevos espacios híbridos de influencia y manipulación, que combinarán la neurociencia y la inteligencia artificial. En este contexto, la balcanización del internet global a través de las redes augura nuevos riesgos y peligros. Basándose en casos concretos, este estudio revela las formas de la guerra que se avecina.