Desde hace unos diez días, la posición de la Casa Blanca con respecto a Ucrania parece apuntar a un objetivo estructurante: el cambio de régimen.
Para lograrlo, Estados Unidos está ejerciendo presión coercitiva sobre el presidente ucraniano para que acepte un tratado desigual que impone reparaciones astronómicas de 500.000 millones de dólares.
Hoy, 23 de febrero por la tarde, el presidente ucraniano ha respondido por primera vez ofreciendo su dimisión: «Si eso garantiza la paz para Ucrania, si realmente necesitan que dimita, estoy dispuesto. Puedo cambiarlo por la OTAN».