Desde 2022, China invierte masivamente en infraestructura destinada a abastecer sus centros de datos y conectar sus laboratorios de investigación sobre inteligencia artificial, situados en el este, el centro y el oeste del país, ricos en recursos energéticos.
En Estados Unidos, las redes eléctricas obsoletas y la falta de inversiones en nuevas capacidades de producción podrían frenar el desarrollo de la IA.