Europa

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Putin y Trump quisieran avasallar a Ucrania sin los europeos.

Pero la Unión todavía tiene una de las cartas más fuertes en la mesa de negociaciones.

Si tarda demasiado en jugarla, podría perder la partida.

Lee Buchheit, una de las autoridades mundiales en materia de deuda soberana, formula una propuesta simple y clara para evitar que los imperios se repartan la apuesta.

En una campaña electoral relámpago, a una semana de unas elecciones que podrían trastornar Alemania, un indicador clave ha recibido poco análisis, a pesar de que se encuentra en el corazón de profundas transformaciones: la financiación privada de los partidos políticos.

Papel de Austria; prosopografía de los donantes de la AfD; perfiles de empresas clave: ¿de dónde proceden y a dónde han ido a parar los 23 millones de euros de las elecciones alemanas?

En 10 puntos clave y 8 gráficos, proponemos una cartografía de las principales tendencias antes de los comicios.

Mientras el Kremlin y la Casa Blanca están poniendo en escena la captura de las negociaciones sobre el fin de la guerra en Ucrania, se está descuidando un dato fundamental: a escala de las guerras imperiales, el objetivo no es sólo aumentar su territorio, sino impedir que existan los Estados-nación.

Para superar la burbuja espectacular en la que Trump y Putin quieren encerrar a Europa y excluirla del proceso de paz, Michel Foucher formula una propuesta concreta —una fuerza europea de interposición para garantizar la soberanía de Kiev y proteger a Europa—.

¿Se ha subvertido el informe Draghi, que parecía anunciar una ruptura con el pasado para permitir a la Unión construir su autonomía estratégica?

Frente a la ofensiva de Donald Trump, está en vías de convertirse en la principal coartada de un «giro libertario» que alinee a Europa con Estados Unidos a través de un vasto movimiento de desregulación social y medioambiental.

En opinión de Guillaume Duval, hay que evitar que se desvíe de esta manera y hay que volver a situar la cuestión de la emisión de una deuda común en el centro del debate europeo.

«El momento actual recuerda a la Unión Soviética bajo Brezhnev. Nos prometían una gran revolución tecnológica y, al final, la gente se quedaba aislada, viviendo en pequeños y tristes departamentos.»

De paso por París con motivo de la publicación en francés de su nuevo libro De la liberté, Timothy Snyder nos habla de la nueva era que se abre en Estados Unidos y ofrece claves para resistir a la distopía que Trump y Musk quisieran imponernos.

En Múnich, esta tarde, el vicepresidente de los Estados Unidos no habló realmente de seguridad —y sólo mencionó de pasada a Ucrania, Putin o Rusia—. 

Convencido de que «la principal amenaza [para Europa proviene] de dentro», apuntando a las élites políticas y deseando hacer saltar los cordones sanitarios erigidos contra la extrema derecha en Alemania, J. D. Vance articuló por primera vez la visión maximalista de la Casa Blanca de Donald Trump para el continente: un cambio de régimen.

Traducimos y comentamos este discurso que todos los europeos deberían leer.

«El verdadero ordo amoris que hay que promover es el que descubrimos al meditar constantemente sobre la parábola del buen samaritano».

Para justificar los programas de deportación masiva organizados por la administración de Trump, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, se había referido al concepto agustiniano de ordo amoris. En una carta enviada ayer en inglés a los obispos estadounidenses, el papa Francisco le respondió sutilmente. Jean-Benoît Poulle la comenta línea por línea.

Petrificada por Trump, Musk y la aceleración reaccionaria procedente de Washington, la Unión está rindiéndose deliberadamente —abandonando toda posibilidad de independencia frente a Washington y socavando las bases de su credibilidad política ante los ciudadanos—.

Tras las lecciones de la Cumbre de París sobre IA, Cori Crider hace un llamamiento a un despertar.

«La mayor amenaza para el efecto Bruselas no es Trump —sino los propios europeos—».

Mientras el mundo de la IA se reúne en París, la alianza entre el gobierno estadounidense y las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley quiere romper el modelo europeo basado en la regulación digital.

¿Cómo resistir? Para la jurista de Columbia Anu Bradford, Europa podría ganar la batalla si deja de tener miedo de su propia agenda.