México ocupa un lugar clave —pero ambiguo— en la presidencia imperial de Trump.
Más allá del enfrentamiento con la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que dictará la política estadounidense será la actitud del tercer actor más poderoso en esta relación: los cárteles.
Por primera vez en mucho tiempo, las condiciones para un acuerdo de guerra contra el crimen organizado nunca han estado tan cerca de cumplirse.