El documento fundacional de la insurrección nacional-populista contra la IA

Steve Bannon y los nacionalistas cristianos pretenden formar una nueva coalición para transformar el movimiento MAGA en la era de la IA, lo que podría dar lugar a una posible escisión en el mundo de Trump.

Traducimos y comentamos línea por línea la carta que formaliza hoy la transformación del movimiento «America First» en «Humans First».

Autor
Marlène Laruelle
Portada
© SIPA

El Grand Continent En Estados Unidos está surgiendo una nueva tendencia política: el «populismo de la IA», que ahora cuenta con una variante «nacional-populista». Steve Bannon, creador del movimiento MAGA y defensor de la doctrina «America First», se muestra hoy convencido de que una nueva división está redefiniendo el panorama político: el ser humano contra la máquina. Según él, el enfrentamiento que se avecina en torno a la IA será el pulso decisivo que sellará el futuro del movimiento que él mismo ayudó a lanzar y a moldear desde la victoriosa campaña de Trump de 2016, y que influirá en las elecciones de mitad de mandato de 2026, las presidenciales de 2028 y mucho más allá.

Al publicar hace unas horas esta carta abierta firmada conjuntamente por 60 seguidores del presidente Donald Trump, quiso «dar un paso más» 1 este enfrentamiento, definiendo de manera muy aproximada una nueva doctrina: Humans First

Aunque el eco de «America First» es evidente y la identidad gráfica retoma los lemas y los sitios web oficiales de la administración de Trump, esta carta aboga por un cambio radical dentro del poder trumpista. Al denunciar el dominio de las élites de Silicon Valley sobre el proceso de toma de decisiones y la ideología neorreaccionaria que muchas de ellas profesan, propone, en realidad, que el movimiento MAGA recupere el control del segundo mandato de Donald Trump.

Esta carta debe interpretarse a la luz de dos dinámicas convergentes. 

La primera tiene que ver con el giro que ha dado el segundo mandato de Donald Trump: llevado al poder por una coalición que reunía a la vez a los estadounidenses más pobres y a los más ricos, el ejercicio del poder presidencial se ha centrado, incluso en el plano retórico, en estos últimos. El presidente declaró, por ejemplo, que no le preocupaba «ni siquiera un poquito» la situación de la economía estadounidense tras la guerra en Irán. Aunque sigue dominando el discurso dentro del movimiento MAGA, varios indicios apuntan a un creciente distanciamiento y enfado que se cristalizan, en particular, en torno a la cuestión de la IA.

La segunda dinámica se desarrolla en otro plano. A la aceleración de una inversión histórica de capital destinada al desarrollo de la inteligencia artificial responde el posicionamiento cada vez más explícito de la Iglesia católica. La próxima encíclica, que fue firmada este viernes 15 de mayo por el primer papa estadounidense, León XIV, estará dedicada a la revolución industrial digital y, más concretamente, a la IA, y parece destinada a impulsar, siguiendo su propia lógica, esa misma división. Su título, Magnifica Humanitas («Magnífica Humanidad»), ya lo deja claro.

Así, entre los principales firmantes de esta carta se encuentran representantes de la base populista antiliberal, como Steve Bannon, que se declara católico; figuras de la sociedad civil comprometidas con la defensa de la regulación de los gigantes tecnológicos; y también varios actores clave del nacionalismo cristiano evangélico, en particular numerosos pastores de Texas y Florida.

Carta de la coalición a favor del proyecto de decreto presidencial destinado a hacer obligatorias las pruebas previas a la implantación de sistemas de IA de última generación

Estimado presidente Trump: 

Como firmes defensores del principio «America First», le escribimos para agradecerle que esté considerando la posibilidad de promulgar un decreto destinado a controlar los modelos de inteligencia artificial (IA) de vanguardia que puedan resultar peligrosos antes de su comercialización. 

Tras la conmoción que causó en la opinión pública la retirada de Mythos por parte de Anthropic, la Casa Blanca estaría barajando la posibilidad de adoptar medidas para reforzar drásticamente las pruebas de los modelos de IA más potentes antes de su comercialización. Según la información publicada por Axios 2 o el New York Times3 la administración podría así encargar a agencias federales la prueba de modelos de lenguaje antes de su comercialización al público, una medida que iría en contra de la desregulación defendida por el «zar de la IA y las criptomonedas» David Sacks y por parte de los partidarios de Trump. Al «agradecer» al presidente de los Estados Unidos que «contemple» tal decreto, el grupo de firmantes confirma esta información y convierte lo que una parte de la administración presenta como un imperativo tecnológico en la carrera por la IA en una cuestión política.

Bajo su liderazgo, Estados Unidos ha guiado al mundo gracias a su fuerza y sabiduría, y no por imprudencia. Le instamos a que continúe por este camino y aplique este principio a la inteligencia artificial, tomando medidas decisivas para garantizar que los sistemas de IA más potentes del mundo estén debidamente controlados antes de que puedan amenazar nuestra seguridad nacional, a nuestros hijos, a los trabajadores estadounidenses y al estilo de vida estadounidense. 

Las víctimas potenciales que aquí se destacan son significativas: al vincular la seguridad nacional, los niños —es decir, el futuro de Estados Unidos—, los trabajadores «estadounidenses» y el American Way of Life, Bannon y sus cofirmantes pretenden politizar la lucha por la regulación de la IA, integrándola en el ADN del bando conservador y del Partido Republicano.

Gracias a su liderazgo, los estadounidenses saben que «America First» significa anteponer la seguridad, la libertad y la grandeza del pueblo estadounidense a los intereses de las élites corporativistas y globalistas.

Al vincular la regulación de la IA con el «America First» en nombre de la defensa de Estados Unidos frente a las élites, los firmantes se apoyan en una tendencia de fondo que Jasmine Sun califica de «populismo de la IA» y que, en una nueva era de tecnonegatividad, ve cómo una parte cada vez más importante de la población expresa su descontento y se rebela físicamente contra las infraestructuras y los actores de la IA.

La IA avanza rápidamente y ya va mucho más allá de los simples chatbots que se utilizan para ayudar con los deberes o para realizar búsquedas en internet. Los sistemas de IA de última generación son cada vez más potentes y podrían suponer graves riesgos para la ciberseguridad, las infraestructuras críticas, los sistemas financieros, la integridad de las elecciones, la bioseguridad e incluso nuestras capacidades militares y de defensa nacional si se implementan de forma imprudente o sin las garantías adecuadas. 

Estados Unidos debe situarse a la vanguardia de la innovación en materia de inteligencia artificial. Pero también debe liderar con firmeza, responsabilidad y sentido común, estableciendo las normas que seguirá el resto del mundo. 

Marlène LaruelleLa carta de Humans First no es directamente antitecnológica. Se opone a una tecnología irresponsable y carente de mecanismos de rendición de cuentas. Afirma explícitamente que «Estados Unidos debe estar a la vanguardia de la innovación en materia de IA», pero insiste en que ese liderazgo debe ejercerse con «firmeza, responsabilidad y sentido común». Esto crea un compromiso compatible con la cultura MAGA: la innovación es aceptable cuando está subordinada a la soberanía, la seguridad nacional y el orden social.

Además, pone de manifiesto la tensión entre el antiglobalismo y la voluntad de establecer normas globales: la carta ataca los «intereses de las élites corporativas y globalistas», al tiempo que afirma que Estados Unidos debería definir «las normas que seguirá el resto del mundo». Se trata de una paradoja clásica del «America First», que rechaza la gobernanza mundial cuando se impone a Estados Unidos, pero acepta que este país elabore normas siempre que ocupe la posición de soberano que fija los estándares.

Ninguna empresa privada debería tener la facultad unilateral de implementar tecnologías que puedan tener un impacto profundo en la seguridad nacional y la estabilidad de Estados Unidos sin una evaluación ni medidas de protección significativas. Sin embargo, hoy en día, algunas de las mayores empresas mundiales de IA operan con escasa responsabilidad, al tiempo que se lanzan a una carrera desenfrenada por construir sistemas cada vez más potentes. Algunas han hablado abiertamente de vender sus tecnologías más potentes al extranjero, incluso a naciones que no comparten nuestros valores ni nuestros intereses. Sabemos que no podemos confiar en que estas empresas se autorregulen.

Las empresas más importantes del sector, desde OpenAI hasta Anthropic, pasando por DeepMind, son claramente el objetivo.

Sin las garantías adecuadas, los sistemas de IA peligrosos podrían ponerse a disposición del público o ser utilizados por las propias empresas, con niveles de riesgo inaceptables. Ya hemos visto cómo se utiliza la IA para llevar a cabo ciberataques sofisticados, generar desinformación selectiva y automatizar el fraude a gran escala. La próxima generación de modelos de vanguardia presenta riesgos de una magnitud fundamentalmente diferente. Estos sistemas podrían ser explotados por delincuentes, terroristas, adversarios extranjeros u otros actores nacionales y extranjeros que busquen desestabilizar a Estados Unidos y socavar nuestro ejército, nuestras elecciones, nuestra economía y nuestras infraestructuras críticas.

Ya llevamos a cabo evaluaciones previas a la comercialización de tecnologías peligrosas en sectores que afectan a la seguridad pública y la seguridad nacional. Los materiales nucleares están estrictamente controlados. Los sistemas aeronáuticos están sujetos a una certificación rigurosa. Los sistemas de IA más potentes, que ya pueden, o pronto serán capaces de, ayudar a diseñar armas biológicas, infiltrarse en infraestructuras críticas o manipular los mercados financieros, deben tratarse con la misma seriedad y rigor. 

Por eso apoyamos las medidas propuestas que exigen pruebas obligatorias, una evaluación, una verificación y la aprobación gubernamental de los sistemas de IA avanzados y potencialmente peligrosos antes de su implementación. Ese es precisamente el tipo de liderazgo firme, basado en principios y pragmático que usted ha demostrado a lo largo de su presidencia.

Ha llegado el momento de tomar medidas decisivas para garantizar que la innovación esté al servicio del pueblo estadounidense, y no al revés, y para velar por que nuestros derechos y libertades constitucionales estén protegidos frente a cualquier imprudencia. Le felicitamos por planteárselo. 

Estados Unidos no se ha convertido en la mayor nación del mundo permitiendo que unas élites no elegidas realicen experimentos con la población sin garantías ni obligación de rendir cuentas. «America First» significa ante todo la fuerza estadounidense, la seguridad estadounidense y la protección de nuestro pueblo. 

El texto se dirige explícitamente a los tecno-cesaristas de Silicon Valley que apoyaron masivamente a Trump en las elecciones de noviembre de 2024 y que, desde entonces, intentan influir en la formulación de las políticas.

En numerosas ocasiones, ya han contribuido a la grandeza de esta nación gracias a su liderazgo. Los instamos a que lo demuestren una vez más.

Bannon y sus cofirmantes hacen un llamado explícito al liderazgo de Donald Trump («we urge you to lead again»).

Firmantes: Amy Kremer, presidenta de Humans First; Stephen K. Bannon, de The War Room; Brendan Steinhauser, director ejecutivo de Alliance for Secure AI; la Honorable Janet Kelly, directora ejecutiva de Alliance for a Better Future; Jason Van Beek, director de Asuntos Gubernamentales del Future of Life Institute; Michael Toscano, investigador principal del Institute for Family Studies; Ryan Girdusky, fundador de 1776 Project PAC; Ryan Kennedy, director de operaciones, Florida Citizens Alliance; Alex Dray, director nacional de organización, Young People’s Alliance; Ann Vandersteel, cofundadora, American Made Foundation; Colby Wiltse, director ejecutivo, Citizens Defending Freedom; Alice Rothbauer, directora en Florida, Humans First; Tom Gaitens, asesor especial, Humans First; Bailey Kuykendoll, director de operaciones, Stand for Health Freedom; Maureen Steele, cofundadora, American Made; Robert Goodman, director regional (Florida y Georgia), Citizens Defending Freedom; Lou Marin, presidente, Florida Republican Assembly; Cathy Latham, directora estatal de Texas, Humans First; Jacqueline Andrews, directora regional, Citizens Defending Freedom; Geoffrey Miller, profesor asociado de Psicología, Universidad de Nuevo México; Apryl Marie Fogel, locutora de radio; reverendo Dr. George Adamson, director ejecutivo de USA Freedom Alliance; Tara Schulte, directora regional de Citizens Defending Freedom; pastor Roy Blizzard III, de la Iglesia Joppa (Bertram, Texas); pastor Luis Cabrera, de Grace Point Fellowship / CDF Latino Faith; pastor Charles Harper, de la Iglesia Hope, Lee Hall; pastor Glenn Holland, de la Iglesia The Net Fellowship; pastor Richard Milby, director ejecutivo y anciano principal de Corpus Christi Cross; pastor Leroy Theriot, Generations Church / Missions; pastor John Hardie, miembro de la Moral Compass Initiative y pastor de la City Church; pastor Steve Ceh, Solomon’s Porch Ministries; Kudirat Lawani, Deborah Abimbola Etien Evangelical Ministries (Dallas, Texas); pastor Tim Martin, New Life Christian Church; pastor Richard Motley, Iglesia Bautista de Woodberry Hills; pastor Rod Carver, Calvary Coastlands; pastor José Rodríguez, New Wine Church; pastor Lester Smith, pastor de referencia en la Hillsdale Assembly of God, Return of the Apostles; pastor Rob Bailey, Southside Community Church Zacharia Ortiz Christfamily Church; pastor Jonathan Cashner, Lyons Baptist Church; pastor Mark Yurich, Listening Heart Ministries; pastor Brent W. Hale, World Harvest Outreach; pastor Cornelius Thomas, Iglesia Believe de Winchester; pastor Daniel Rodríguez, Grace Point Fellowship of Texas, Inc.; Dr. Bob Fischer, New Life Counseling Center; pastor Russ, Iglesia Hearn Bridge de Fredericksburg (pastor asociado); pastor Jarod Hinton, Cornerstone Fellowship; pastor Gerson Cruz, Iglesia Vida; pastor Brian Nejedio, Iglesia Bíblica de Marion; pastor Bruce Brown, pastor y consejero bíblico, Godly Civics; Rev. Jack L. Martin, capellán principal de la red de escuelas públicas del condado de Hernando (primer capellán acreditado en las escuelas públicas de Florida); pastor Carlos Benabe, CDA Philadelphia; pastora Lillian Rentas, Casa Adoración y Gloria; pastor Robert Goyette, Living Waters World Outreach; pastor Joseph Sowers, Grace Brethren Church Pinellas Park; Rev. Jeff Noble, pastor principal, Four Winds Church; Bona Abraham, obispo y profesor, Abraham University Inc.; pastor Theadro Nelson Jr., Detroit World Outreach Church; pastor Doug Harris, Central Baptist Church; pastor Lester Guest, Accelerate Church; pastor Bryan Keith, Blue Ridge Presbytery PCA/ Church Ambassador Network.

Marlène LaruelleLa lista de firmantes sugiere una fusión entre populistas del movimiento MAGA, conservadores religiosos, actores del sector de la seguridad de la IA y organizaciones comprometidas con los valores familiares. La coalición es políticamente reveladora: en ella, la regulación de la IA no se presenta como una supervisión tecnocrática, sino como una protección moral, civilizacional y nacional.

Notas al pie
  1. Ashley Gold, «Scoop: 60+ MAGA allies tell Trump to vet AI before release», Axios, 18 de mayo de 2026.
  2. Ashley Gold y Sam Sabin, «Trump administration considering safety review for new AI models after Mythos», Axios, 4 de mayo de 2026.
  3. Tripp Mickle, Julian E. Barnes, Sheera Frenkel y Dustin Volz, «White House Considers Vetting A.I. Models Before They Are Released», The New York Times, 4 de mayo de 2026.
El Grand Continent logo