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1 — Un colapso histórico

La campaña más cara de la historia, profundamente desequilibrada, sobre todo en lo que respecta a los recursos financieros y a la redistribución de los distritos electorales, no ha logrado invertir la tendencia que se venía perfilando desde hacía varios meses en las encuestas. A partir del 3 de enero, con la toma de posesión del 120.º Congreso, los demócratas controlarán la Cámara de Representantes (con una amplia mayoría que podría alcanzar los 255 escaños, frente a los 180 de los republicanos) y el Senado (con una mayoría de al menos 4 escaños).

Entre los resultados más sorprendentes de la velada: 

  • James Talarico ha logrado su objetivo. Por primera vez desde 1988, un demócrata consigue un escaño en el Senado por Texas. Los demócratas también han ganado el cargo de gobernador del estado. Se trata tanto de una derrota republicana como de una derrota de Elon Musk, que había invertido unos 200 millones de dólares en esta campaña.
  • En Kansas, el demócrata Adam Hamilton se ha impuesto en las elecciones al Senado frente al senador republicano saliente Roger Marshall con el 51,1% de los votos, según el recuento del 94% de las papeletas (a las 7:00, hora de Madrid). La última vez que Kansas eligió a un demócrata para el Senado, en 1932, la República de Weimar aún existía en Alemania.
  • Los demócratas también están a punto de hacerse con el Senado del estado de Pensilvania (por primera vez en más de treinta años), lo que, junto con la reelección de Josh Shapiro y el mantenimiento del control de la Cámara de Representantes estatal, les permitiría conseguir la «trifecta». Si la tendencia actual continúa, los demócratas podrían alcanzar un total de 22 «trifectas» (frente a las 16 que tenían antes de las elecciones). 

2 — La Cámara 

Para dar la vuelta a la Cámara, los demócratas necesitaban una ganancia neta de tres escaños, ya que los republicanos solo contaban con una escasa mayoría de 218 escaños antes de las elecciones. Las previsiones superan con creces ese umbral, oscilando entre los 235 escaños de la CNBC y los 255 de la NBC.

Este resultado es aún más significativo si se tiene en cuenta que los republicanos habían modificado los límites de varias circunscripciones a su favor antes de las elecciones.

Entre los escaños obtenidos, destacan, entre otros:

  • La sexta circunscripción de Kentucky, que el Partido Republicano había ganado en las últimas siete elecciones y en la que Trump se impuso por 15 puntos de ventaja en 2024. La victoria de Zach Dembo pone de manifiesto la magnitud de la ola demócrata en territorio republicano a escala nacional.
  • El distrito electoral n.º 11 de Carolina del Norte, que pasa a ser demócrata por primera vez desde 2010. Donald Trump lo había ganado con una ventaja de 9 puntos en 2024.
  • El distrito electoral n.º 15 de Texas, ganado por Bobby Pulido, donde Trump se había impuesto con una ventaja de 18 puntos en 2024, antes de la redistribución de distritos. En este distrito, donde más del 80% de los habitantes son latinos, los resultados indican un cambio en el voto de esta comunidad con respecto a las elecciones presidenciales de 2024. Como señala el Washington Post, «los latinos se han consolidado como los votantes indecisos por excelencia del país».
  • La 15.ª circunscripción de Ohio, ganada por el demócrata Don Leonard, lo que ha supuesto una sorpresa en una circunscripción considerada «de tendencia republicana», que Trump había ganado con una ventaja de 10 puntos en 2024.

3 — El Senado 

Los demócratas han obtenido la mayoría en la Cámara Alta del Congreso al conseguir al menos 54 escaños, según los resultados provisionales a las 7:00 (hora de Madrid), entre ellos el de la republicana Susan Collins, derrotada en Maine por Troy Jackson. El candidato demócrata también va en cabeza en Míchigan, mientras que el recuento de los votos de las elecciones en Alaska, donde la demócrata Mary Peltola va ganando por el momento, podría tardar varios días o incluso varias semanas en completarse. Varios estados que llevaban décadas sin elegir senadores demócratas, como Kansas desde 1932 y Texas desde 1988, han cambiado de bando.

Entre las principales sorpresas de la noche destaca la derrota de Darline Graham, hermana del senador Lindsey Graham —un aliado cercano de Trump fallecido en julio—, en un estado en el que Trump se había impuesto con una ventaja de 18,2 puntos sobre Harris en 2024. Con el 95% de los votos escrutados, la candidata demócrata Annie Andrews se impuso en las urnas con el 51,1% de los votos, frente al 46,7% de Graham.

En Iowa, el demócrata Josh Turek, doble campeón paralímpico de baloncesto en silla de ruedas, también ha arrebatado un escaño a los republicanos al derrotar a la republicana Ashley Hinson. Las últimas encuestas daban a Turek una ligera ventaja, mientras que Trump se había impuesto en ese estado con una ventaja de 13,2 puntos en 2024. En el mismo estado, los demócratas también se han hecho con los tres distritos electorales de la Cámara de Representantes (1.º, 2.º y 3.º), todos ellos en manos de los republicanos durante la legislatura anterior.

Esta mayoría proporcionará al partido un amplio margen de maniobra en el Senado, especialmente en lo que respecta a los nombramientos y las cuestiones presupuestarias. Sin embargo, seguirá siendo insuficiente para superar el bloqueo parlamentario, que requiere 60 votos, y no permitirá anular un veto de Donald Trump, lo que podría llevar a algunos diputados a condicionar su apoyo para hacer valer sus prioridades.

4 — ¿Un voto contra Trump? 

El retroceso del voto republicano con respecto a las elecciones presidenciales de 2024 es evidente en todo el país, incluso en los estados y circunscripciones más firmemente republicanos, donde los demócratas han mejorado en varias decenas de puntos el resultado obtenido por Kamala Harris en 2024.

Este es, sobre todo, el caso de los estados del Medio Oeste, donde la agricultura representa una parte significativa de la economía, como en Iowa, Ohio o Kansas. De hecho, los agricultores han sido uno de los sectores más afectados por la política arancelaria de la Administración Trump y por la guerra en Irán, que ha provocado un fuerte aumento de los precios del combustible. El precio del gasóleo, que se utiliza en la maquinaria agrícola, ha aumentado un 71% en un año, pasando de 3,68 dólares el galón a 6,29 dólares, según las cifras de la American Automobile Association (AAA).

La política arancelaria de la Administración parece haber desempeñado un papel clave en varios estados: según una clasificación de Bloomberg, que cruza los resultados de las elecciones al Senado con tres indicadores económicos relacionados con los aranceles (la exposición de los consumidores al aumento de los precios, el perjuicio sufrido por las exportaciones y la dinámica del empleo industrial), los cuatro estados considerados más expuestos —a saber, Texas, Carolina del Norte, Georgia y Carolina del Sur— votaron todos a favor de los demócratas. 

Donald Trump, que había pedido a los votantes republicanos durante sus mítines de campaña que votaran como si su nombre figurara en las papeletas, declaró finalmente esta noche en su red social Truth Social: «No aparecía en la papeleta electoral y, si hubiera aparecido, ¡habríamos ganado POR UNA MAYORÍA APLASTANTE!». En una entrevista con Fox News, afirmó estar «un poco sorprendido» por el resultado: «Creo que Irán tiene algo que ver, pero, al mismo tiempo, la gente ha comprendido la importancia de lo que he hecho». También felicitó a los demócratas, añadiendo: «Los demócratas han hecho un buen trabajo. De verdad». «Llevan mucho tiempo luchando contra mí… Cuentan entre sus filas con personalidades formidables y con mucho talento».

Los candidatos que Trump eligió personalmente perdieron las elecciones; los casos más reveladores son los de Darline Graham en Carolina del Sur, Ken Paxton en Texas, Michael Whatley en Carolina del Norte y Mike Collins en Georgia. 

Los casos de corrupción, abuso de poder y posibles delitos de uso de información privilegiada en los que están implicados miembros de la administración republicana y algunos de los colaboradores más cercanos de Trump han ocupado un lugar destacado en la campaña. 

5 — ¿Qué significa esto de ahora en adelante? 

Con mayoría en ambas cámaras, los demócratas se encontrarán en una posición de fuerza para presionar a la Casa Blanca a que haga concesiones sobre los recortes en Medicaid y la ayuda alimentaria, así como sobre el considerable aumento del presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional, en particular del ICE (Agencia de Inmigración y Aduanas). También podrán oponerse al aumento significativo del presupuesto del Pentágono solicitado por Trump.

Los sectores de las criptomonedas, la tecnología, el armamento y las industrias de combustibles fósiles, entre otros, han gastado cientos de millones de dólares para que salieran elegidos candidatos republicanos con el fin de defender sus intereses en el Congreso. Estas empresas se han beneficiado de desgravaciones fiscales, contratos públicos, fusiones, desregulaciones e indultos presidenciales concedidos por Trump. Anticipándose a una victoria demócrata, varias grandes empresas ya han comenzado a contratar a antiguos colaboradores demócratas para restablecer las relaciones con el partido: Paramount Skydance ha contratado a un antiguo miembro de la administración Biden; Palantir y los dos gigantes de los mercados predictivos, Polymarket y Kalshi, a antiguos asesores del partido. 

Una mayoría en ambas cámaras permitirá además a los demócratas iniciar investigaciones contra Trump, los miembros de su administración y sus «representantes», como Jared Kushner y Steve Witkoff, que influyen en la política estadounidense y llevan a cabo negociaciones sin haber sido confirmados por el Senado. Uno de los primeros objetivos de los demócratas podría ser el secretario de Defensa, Pete Hegseth, muy criticado —tanto por los demócratas como por una parte de los diputados republicanos— por haber iniciado la guerra contra Irán, por orden de Trump, sin consultar al Congreso, por haber restringido el acceso de los periodistas al Pentágono y por no haber facilitado un desglose completo del coste de la guerra. El republicano Thomas Massie ha prometido forzar una votación sobre su acusación ya en noviembre. Entre los posibles objetivos figuran también el fiscal general, Todd Blanche, y el secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr. El propio Trump podría ser objeto de un nuevo proceso de destitución de aquí al final de su mandato.

La Casa Blanca lleva preparándose, al menos desde el mes de abril, para una posible derrota: Stephen Miller, el jefe de gabinete adjunto de Trump, y Russell Vought, el director de presupuesto, habrían identificado, entre otras cosas, varias medidas ejecutivas que Trump podría aplicar sin pasar por el Congreso en materia de inmigración, aranceles, vivienda y gasto federal.

Los asesores jurídicos de la Casa Blanca también habrían dado instrucciones a las personas nombradas para cargos políticos y a los directores de agencias sobre cómo responder a posibles citaciones y solicitudes de documentación. El propio Trump podría invocar su privilegio ejecutivo para ocultar al Congreso sus comunicaciones con sus asesores privados: de hecho, la Casa Blanca habría solicitado un dictamen jurídico al respecto al Departamento de Justicia.

Pero, sin lugar a dudas, con dos años más en la Casa Blanca, Donald Trump es ahora un «pato cojo» («lame duck»).

Ahora que ambos partidos centrarán su atención en las elecciones presidenciales de 2028, las lecciones que cada uno de ellos extraiga de estas elecciones serán cruciales. Adam Schiff, senador por California, ha advertido a los demócratas de que no deben interpretar los resultados de esta noche como una validación total de su partido: «Esto refleja más bien el asco, la aversión y el rechazo hacia el programa republicano. Por lo tanto, debemos defender nuestra causa, y eso es lo que tenemos que hacer».